Venom. Pira funeraria / La locura. El enemigo definitivo vuela solo

Creadores y editoriales llevan años tratando de encontrar a los enemigos definitivos de sus principales superhéroes, esos que protagonicen las historias más incisivas, las que transformen para siempre sus mitos. Eso era Venom cuando Todd McFarlane le introdujo para hacer frente a Spiderman. Pero una vez resuelto ese enfrentamiento climático, ¿qué se hace con el personaje en cuestión? No es un camino fácil, porque su misión ya se ha cumplido, sean en la victoria o en la derrota, y por eso suele emprenderse el camino de probar cosas a ver qué tal salen. Eso es, a grandes rasgos, lo que vemos en este volumen de Venom que recoge las miniseries Pira funeraria y La locura.

Como Venom emprendió el camino del antiheroe, ese personaje que no brilla por su bondad pero que en el fondo no es malo del todo, un arquetipo que se puso muy de moda en los 90, parecía lógico hacerle coincidir con el Castigador. Y como Venom destacaba por unir dos personalidades en esa primera persona del plural que caracteriza su forma de hablar, ¿por qué no sumar una tercera presencia mientras Juggernaut se convierte en una amenaza para él? Ahí tenemos servida las sinopsis de estas dos historias.

Sencillo y eficaz encuentro con el Castigador

Vayamos por partes. Pira funeraria, escrita por Carl Potts y dibujada por Tom Lyle, es tan sencilla como eficaz. Su glorificación del antihéroe consigue moverse bien en el equilibrio que van a demandar los aficionados de Venom y los del Castigador, por mucho que en el título sólo aparezca el nombre del primero, porque la historia se encuadra en la eterna guerra en las calles en la que vive Frank Castle. Los dos buscan a un chaval envuelto en una espiral de violencia pero sus razones son opuestas, por lo que el enfrentamiento continuo es inevitable. Y con sus matices, Potts consigue que el invento vaya bien, porque fusiona los dos mundos de sus personajes de una manera bastante natural hasta llegar a un clímax bastante amargo.

Lyle es un dibujante bastante eficaz, al que quizá se le puede achacar que sus figuras pueden ser un tanto estáticas en ocasiones. Pero aún así da carisma a los personajes, y eso es algo que resulta fundamental en un enfrentamiento de personalidades tan marcadas como las de Venom y el Castigador. Quizá, por seguir en ese mal tan enraizado para el común de los lectores de superhéroes, todo resulta demasiado noventero, pero a lo mejor también ahí está parte de la gracia de esta miniseries, que en el fondo sólo busca a un rato de entretenimiento para mantener vivo a Venom mientras se pensaban decisiones más trascendentes en su trayectoria.

Irregular choque interior y con Juggernaut

Eso, de alguna manera, llega en La locura, de Ann Nocenti y Kelley Jones, aunque el conjunto sea un tanto más extraño e irregular que en la primera miniserie. Nocenti no se conforma con una pelea más o menos elaborada con otro personaje Marvel, en este caso Juggernaut, y quiere introducirse en la psicología de Venom. Y lo hace a lo bestia, entrando de lleno en el género de terror, un escenario que a priori le sienta de maravilla al personaje. Algo no termina de cuadrar al final, porque el riesgo se diluye con el regreso al punto de partida que en realidad nos propone, pero Nocenti se atreve a ponernos a Eddie Brock en una relación sentimental (y sexual) y a jugar con sus propios terrores, lo que no es poca cosa en este camino de transición que marcan estos relatos.

El dibujo de Jones también deja entrever esa irregularidad que caracteriza La locura. A priori, su exageración visual, la que mostró sin límites en sus tebeos de Batman, combinada con un personaje ya de por sí extremo, es una buena elección. Y si bien todo lo que sucede en el interior de la mente de Venom es tan atrevido como podría esperarse, con esa multiplicación de cabezas que tan sugerente resulta, no ocurre lo mismo con el duelo físico con Juggernaut, que por momentos parece asomarse a la caricatura y resta algo de eficacia al conjunto. Siendo Jones un dibujante de tan marcado trazo, puede que la expectativa devore un tanto al resultado final.

Venom más allá de Spiderman

El volumen, en todo caso, es una buena experiencia para conocer a Venom más allá de su relación con Spiderman. Esa, que es su razón de ser, el motivo fundamental de su existencia, marca mucho para quienes conozcan al personaje desde sus inicios, y por eso estas dos miniseries funcionarán mejor para quienes quieran explorar la trayectoria del antihéroe o incluso para quienes, después de haber visto la película de Venom, busquen la esencia del personaje como centro de los focos, sin la influencia arácnida del trepamuros más conocido del cómic. Ambos, eso sí, van a encontrar un cómic con altibajos, entre las dos miniseries que incluye el libro pero también en el marco de cada una de ellas por separado.

Panini publica Venom. Pira funeraria / La locura dentro de su colección 100% Marvel HC al precio de 20 euros.

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