Universo mutante de Carlos Pacheco. El pionero español en Marvel

Si hay un autor español que trabaje en el mercado americano que no necesita presentación, ese es claramente Carlos Pacheco. Pionero y maestro, él abrió las puertas de Marvel y DC a un incontable número de autores que hoy reinan en el panorama editorial del otro lado del océano. Por eso es importante que no olvidemos cómo empezó todo, hace ya más de dos décadas. Universo mutante de Carlos Pacheco es ese comienzo, el libro que recopila las dos primeras miniseries que el español hizo para Marvel, Bishop y Saqueadores Estelares. Dos miniseries que no escriben precisamente unos don nadie, sus guionistas son John Ostrander y Warren Ellis, aunque estos no sean sus relatos más populares.

Para entender la dimensión de estas dos historias en lo que se refiere al autor español, es importante quedarse con lo que dice Rafa Marín de ellas en la introducción del libro. “No es el Carlos Pacheco que luego sería, pero es ni más ni menos que el Carlos Pacheco que ya era entonces”, dice Marín antes de entregarse a enumerar las cualidades que ya tenía en aquellos ahora lejanos años 90 el ilustrador español y que son las que le permitieron dar este salto soñado. En otras palabras, no cometamos el error de comparar al de estas páginas con el mejor Pacheco, pero tampoco el de infravalorar lo que hay aquí, que reúne muchas de las cualidades que después convirtieron a Pacheco en un referente para escritores y editores de Marvel.

El ritmo y la puesta en escena de Bishop

Bishop, la primera de las dos miniseries que recoge Universo Mutante de Carlos Pacheco, destaca por ritmo y puesta en escena. En los 90 se trataba de que todo fuera algo más espectacular de lo que seguramente podía ser, por influencia de ese estilo que afectó a las grandes y derivó en la creación de editoriales como Image. Pacheco aporta algo más que simple espectacularidad, y es que sus personajes, posando o no, están vivos. Hay mucha imaginación visual en su trabajo, y eso hace que los poderes de todos los mutantes que aparecen, que son unos cuantos, luzcan de una manera notable. La absorción de Montjoy, el villano de turno, es con diferencia lo más destacado en ese sentido, y nos muestra a un Pacheco que roza muy bien los límites del terror, aportando una apreciable versatilidad al relato.

Ostrander nos habla de un Bishop cansado y desubicado, y la miniserie, aunque tenga cierta ingenuidad en sus conclusiones y un exceso de adrenalina en su desarrollo, quiere ayudar a situarle como un Hombre-X. De lo que se trataba en aquellos años, en realidad siempre fue así, era de ampliar de una manera sólida la familia mutante que pudiera estar a disposición de los autores, y Bishop funciona muy bien dentro de ese objetivo. Eso sí, en ningún momento se esconde que esta quiere ser una historia de acción, continuamente movida y en la que Bishop pueda mostrar sus poderes de energía de una manera incluso desbocada. Hay muchas escenas de combate, con personajes además muy distintos, y Pacheco saca todo el partido posible de lo que le brinda Ostrander.

La aventura espacial de Saqueadores Estelares

Saqueadores Estelares es algo diferente. En esta miniserie, Ellis nos muestra a un grupo bastante pintoresco, que de alguna manera tenía entonces el carisma que ahora se han quedado los Guardianes de la Galaxia, y que tenía la ventaja de mezclar a la Patrulla-X por el conocido parentesco de Corsario con Cíclope y la vertiente más cósmica de sus aventuras, la que enlazaba directamente con los Shi’ar. La historia no es tan Ellis como otros relatos que vimos después, no sólo es Pacheco quien estaba todavía buscando su lugar en la industria, pero ver a preso ajes violentos y torturados en medio de esta disputa galáctica es razón más que suficiente para confiar en ll que el guionista saca de la historia.

Todo lo que le plantea, además, funciona como lo más cercano que veremos a Pacheco de Star Wars, siempre fusionando de manera natural lo que hay en la saga galáctica con la idiosincrasia del vasto universo Marvel. Que no es lo mismo. Pacheco sigue mostrando una puesta en escena espectacular, pero asume con acierto que el tomo es muy diferente al de Bishop. Mantener un estilo no significa que no haya que entender las historias de una manera diferente, y ahí Pacheco sabe lo que hace.

Pacheco, en el fervor mutante de los 90

Parece lógico pensar que estas no serían las historias con las que nos quedaríamos en el repaso de la trayectoria de Carlos Pacheco en Marvel, o quizá sí, pero en todo caso tiene el sabor del fervor mutante de los 90, década en la que los X-Men tenían el papel dominante que hoy tiene la franquicia Vengadora, y además ese toque de ser las primeras obras, las que de verdad abrieron el camino, con una ilusión desbordante y, no lo olvidemos, mucho talento.

Panini publica Universo mutante de Carlos Pacheco dentro de su serie 100% Marvel HC al precio de 22 euros.

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