Crítica de Tres anuncios en las afueras – La brillantez de McDormand

Crítica de Tres anuncios en las afueras – Escrita y dirigida por Martin McDonagah – Protagonizada por Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, Peter Dinklage, John Wakes, Lucas Hedges y Caleb Landry Jones – Producida por Fox Searchlight Pictures – Distribuida por Twentieth Century Fox España. 

 

¿Lo mejor del año?

Es demasiado pronto para hablar de ello, pero 2018 no podría haber empezado de mejor forma. El film de Martin McDonagh llega a salas comerciales dejando el listón bien alto y posicionándose como una de las más potentes sin necesidad de haber visto mucho más. Ya arrasó en su paso por festivales en 2017 consiguiendo premios como el de Mejor guión en el Festival de Venecia, el de Mejor película en el Festival de Toronto o el Premio del público en el Festival de San Sebastián. Tres anuncios en las afueras cuenta la historia de Mildred Hayes, una mujer de cincuenta años que libra una guerra contra la policía local de su pueblo por su desinteresada labor en la investigación del asesinato de su hija. Frances McDormand es la encargada de dar vida a esa madre desesperada por encontrar el cadáver de su hija y al malnacido que la asesinó mientras era violada. Y su interpretación es absolutamente despampanante. Me quedaría corto si digo que se come la pantalla cada vez que aparece en escena, porque hace mucho más que eso. La película es suya. Se mire por donde se mire, McDormand es capaz de ganarse todos los aplausos del espectador gracias a su compromiso con el personaje y su impecable carisma. Desde ya mismo, Mildred Hayes se ha convertido en un personaje icónico. En su discurso, es la encargada, también, de desmontar el sistema de valores de la iglesia y decir en voz alta lo que piensa muchísima gente sobre la actitud policial a la hora de enfrentarse a casos de los que tiene pocas pistas. Y, para más inri, acentuar la denuncia que se les hace a las autoridades yanquis por sus abusos injustificados a las personas de color. Un tema que parece entretenerles más que hacer bien su trabajo. Ese es el mensaje que Mildres, y McDormand, transmiten en cada una de sus líneas de dialogo.

 

 

Pero la cosa no solo se queda con la protagonista, porque resulta que está acompañada de un par de personajes secundarios que hacen que Tres anuncios en las afueras, sea algo impecable en lo que respecta al reparto. Woody Harrelson es uno de esos secundarios. Actor experimentadísimo que, la verdad, brinda aquí una actuación que podría catalogarse como una de las mejores que ha hecho en su carrera. Y ya es decir teniendo en cuenta lo extensa que esta es. Se mete en la piel del jefe de policía Bill Willoughby, un hombre que parece esa especie de cowboy retirado cansado de su oficio, aunque con ganas de seguir dando guerra. Y le acompaña un Sam Rockwell que se ocupa de representar esos abusos, palizas, y en general violencia, hacia las personas de color. Es un prototipo de policía visto mil veces en el cine, pero tal y como lo interpreta Rockwell, parece que sea un personaje único. Tanto Harrelson como Rockwell realzan la figura de McDormand y, los tres en conjunto, hacen que Tres anuncios en las afueras merezca tanto la pena. Por supuesto el film está compuesto por un buen puñado de actores reconocidos, como Peter Dinklage, que más que otra cosa está aquí por su nombre, porque su personaje tampoco es que aporte demasiado. A pesar de que siempre sea un gustazo verle actuar. Y, por otro lado, Samara Weaving, la cual está despegando de manera asombrosa su carrera después de realizar Mayhem, film presente en Sitges 2017, y The Babysitter para Netflix.

 

Y, para cerrar el tema de los actores y personajes, lo que más gusta y asombra de todo ello es que todos y cada uno de ellos pasan por un proceso de cambio hasta llegar a su redención y convertirse en lo que realmente debían ser. Es como ver una flor abrirse lentamente hasta que, al final, podemos verla en todo su esplendor. Martin McDonagah ha realizado un thriller en clave de western con aires de road movie que, sin duda, va a coronarse como uno de los mejores del año –junto con La forma del agua de Guillermo del Toro-.  Como guinda final, decir que tiene un plano secuencia que hará las delicias de cualquiera que consiga introducirse de lleno en la trama.

 

 

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