The Walking Dead: “Bury me Here” – Crítica 7X13

Este texto contiene SPOILERS. “Bury me Here” es el decimotercer episodio de la séptima temporada de The Walking Dead. Un episodio que, por fin, se ha mojado y se ha lanzado de cabeza a la piscina sin saber si había agua dentro o no. Carol ha obtenido, esta vez, el protagonismo y la importancia como personaje veterano de la serie que se merecía para decir lo que llevábamos tiempo esperando: “Debemos prepararnos para luchar”.

 

Después del pastelón del anterior episodio, The Walking Dead ha reavivado un poco la chispa que hace que los fans todavía nos sentemos delante del televisor con total fe ciega esperando que la serie de zombies -o caminantes, en este caso- demuestre que no solo es un producto audiovisual más del fantástico. La serie ha traído de vuelta actitudes pasadas de dos personajes en concreto, Morgan y Carol, para recordar que no se trata solo de un drama con asesinos y saqueadores, sino que estamos en un mundo postapocalíptico donde reina la supervivencia del más fuerte y las reglas no existen.

 

Calentando motores

Así como ha terminado “Bury me Here“, con una conversación mano a mano entre Carol y Ezekiel acerca de la necesidad de plantar cara a Negan y derrocar el régimen dictatorial que el villano del bate Lucille ha impuesto sobre las otras comunidades. Ha sido gracias a un mal plan de un miembro de El Reino -Richard- que ha derivado a la muerte de Benjamin, el aprendiz de Morgan, que ha provocado que, grosso modo, los pilares principales de dicha comunidad abran sus ojos y opten por tener una actitud ofensiva. A grandes rasgos, el episodio se resume con los dos momentos en los que Ezekiel y su “corte” realizan el pago a Negan con recursos semanalmente. Es en esas dos escenas prácticamente idénticas donde explota el verdadero desencadenante de lo que será, más que seguro, el cliffhanger de la temporada: el inicio de la guerra contra los Salvadores.

 

 

Dejando de lado los hechos que acaecen en “Bury me Here“, está claro que es el episodio clave que ha dado por fin la luz verde a lo que se lleva madurando desde que empezó la temporada. Los personajes que han fallecido en él, no han sido sino piezas clave del puzle para que de una vez por todas Morgan dejase salir a la bestia que lleva dentro y que tanto pánico nos dio cuando era un llanero solitario con la obsesión de “limpiar” el mundo de cualquier ser vivo. Son esas actitudes que abrazan la locura que se echaban de menos y las que hacían falta, ya que el único que aportaba ese toque a la temporada era Negan, y, por el momento, está teniendo poco protagonismo en esta segunda mitad de temporada.

 

The Walking Dead está a tres episodios del final de su temporada más esperada hasta la fecha. Por el momento no está despertando demasiadas expectativas, pero por lo menos mantiene el interés. Aunque sea por sus dos últimos episodios emitidos.

 

¡Comparte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *