The Ultimates: Superhumano – No todo empezó aquí, pero qué bien lo hicieron

The Ultimates: SuperhumanoSi decimos que todo empezó con The Ultimates, probablemente quedaríamos muy bien pero nos estaríamos saltando buena parte de la historia de los superhéroes americanos. No, el actual universo cinematográfico de Marvel o la percepción moderna del género no arrancan aquí. Mark Millar y Bryan Hitch no son los inventores de la rueda. Pero qué condenadamente bien lo hicieron. The Ultimates, ahora con el subtítulo de Superhumano por la necesidad de identificar el primer capítulo de una historia ya mucho más larga, es un hito. No por lo que inventa, sino por lo que construye. Millar es un tipo inteligente, que sabe llevar al superhéroe al atribulado mundo actual. No es del todo una figura a seguir, sino alguien que incluso públicamente afronta sus problemas. Y Hitch le da una forma salvajemente espectacular. La mezcla es bestial, un entretenimiento de primer nivel que roza la apoteosis en muchos momentos.

Sí que hay una relación directa entre lo que hicieron Millar y Hitch y lo que después acabó haciendo en la gran pantalla Joss Whedon (no, no es casualidad que escriba el prólogo de este volumen) en la primera película de Los Vengadores. El gozoso momento en el que te das cuenta en que este grupo de personas tan distintas entre sí han sido capaces de formar un equipo es algo que no tiene precio. Millar lo afronta desde una perspectiva más compleja que Whedon, menos aventurera y jovial, pero en el fondo buscan lo mismo. Y lo encuentran. ¿Hace falta seguir insistiendo en que el éxito en el mundo del superhéroe se puede encontrar por caminos muy diferentes después de esa demostración que nos hicieron en comparación Millar y Whedoln? Seguro que no, porque si estamos ante una reedición más de The Ultimates es por lo mucho que la obra caló entre los aficionados.

Vengadores con traumas

Las razones probablemente haya que buscarlas en la forma en la que Millar se sumerge en la psicología de cada uno de los personajes. Nada nuevo, desde luego y como decíamos, porque son héroes con una trayectoria tan larga que han pasado casi por todos los estados posibles. Pero hay que reconocer la brillantez que supone juntar la adaptación al nuevo mundo del Capitán América, el ego casi suicida de Tony Stark, una tensa  violenta relación de pareja entre Hank Pym y Janet Van Dym, un Thor de influencias hippies que no sabemos si es un dios o un loco y un Hulk convertido en un obseso sexual sin control de ningún tipo. No hay un personaje psicológicamente sano en los Vengadores. Ni siquiera Nick Furia. Nadie. Todos tienen filias, fobias, problemas, crisis. Todos, sin excepción. Y eso genera una atmósfera increíblemente realista para forjar un grupo que tiene que salvar la Tierra. Casi nada.

Esa es la otra parte, probablemente la menos eficaz de The Ultimates aunque también una necesaria, la invasión a la Tierra de la que nos tienen que proteger. Millar se la saca de la manga casi sin explicaciones. Las va deslizando, se supone que es la razón por la que Furia reúne a este grupo de seres superpoderosos, pero no importa tanto como los mismos personajes hasta que se desencadena del todo. Pero, claro, hablamos de superhéroes. Necesitamos que hagan superheroicidades, no solo pelearse entre ellos. No podemos contentarnos solo con la, por qué no decirlo, brillante faceta más provocadora de Millar (¿quién no recuerda su rabiosa afirmación de los valores americanos recordando la invasión alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial?) o con los chistes privados que ayudan aún más a cimentar la relación de The Ultimates con el universo cinematográfico (con los héroes preguntándose quienes podrían interpretarles en la gran pantalla y Millar lanzando la mítica broma, inspiración propia, de Samuel L. Jackson como Furia). El espectáculo es también necesario.

Hitch desatado

The Ultimetes reunidosAsí enlazamos con lo que hace Hitch, un absoluto portento. Si debíamos sentir The Ultimates como la propuesta definitiva del cómic para crear una película de los Vengadores, el dibujante tiene una indudable parte de culpa en el éxito de esa misión. Realista, sucio cuando debe serlo, violento porque estamos en un mundo en el que los golpes no son de gomaespuma sino de ladrillo, con personajes que desbordan egolatría pero que no pueden perder su pose heroica. Podemos pensar que The Ultimates es una serie fácil de dibujar por su marcadísimo sentido del espectáculo, porque hay muchos momentos en que sus protagonistas son más estrellas mediáticas que superhéroes, pero estaríamos recortando los méritos de quien logra tantas cosas y tan difíciles con sus lápices. La prueba es sencilla. Busquemos una sola emoción, sea la épica, el terror, el heroísmo, la determinación o cualquier otra, que no se trasmita en cada viñeta de la escena que sea. Probablemente no vayamos a encontrar ninguna.

Hitch, desde luego, es un artista del espectáculo, pero también merece la pena detenerse en los primeros planos o en la manera en la que gestiona dinámicas grupales. No hay viñeta que se le haga pequeña para mostrar grandes cantidades de personajes en acción y, lógicamente, disfruta como el que más cuando tiene splash pages a su disposición. Es evidente que cuando un dibujante disfruta con los personajes, con los escenarios y con la acción, el lector también lo hace y Hitch es una muestra perfecta de esta simbiosis que se produce a uno y otro lado de la página. Tampoco es que sea algo nuevo, pero este es uno de los buenos a la hora de ejecutar tebeos de esta naturaleza, que mezclan un diseño moderno con una narrativa eficaz mediante una ejecución elegante y realista. Sin ser la primera obra del universo Ultimate, sí que es la que de verdad marcó el camino a seguir.

Entretener y provocar

The Ultimates es una obra que entra claramente por los sentidos. Millar dispone de los elementos necesarios y Hitch los ejecuta con brillantez. La historia se sale de las viñetas. Y sí, podremos debatir largo y tendido sobre aspectos con los que podemos no estar de acuerdo. Quizá no entendamos que los valores del Capitán América se manifiesten con tanta agresividad, que nos pasemos por el forro el carácter mitológico de Thor o que las tetas de la Avispa sean capaces de detener la vorágine destructora de Hulk. Sin duda, The Ultimates es una obra tan pensada para entretener como para provocar. Pero volviendo a la idea inicial, y perdón por la repetición, que condenadamente bien lo hicieron.

Panini publica The Ultimates: Superhumano dentro de la colección Ultimates Integral al precio de 35 euros.

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