Thanos: El regreso – Un villano contra las cuerdas

Pocos negarán que Thanos es una figura fundamental del panteón de villanos de Marvel. Eso mismo está en la base de la dificultad de escribir historias sobre un personaje que, en realidad, ha nacido para hacer frente a todo un universo. ¿Cómo encontrar un punto original con alguien así? Jeff Lemire se enfrenta sin miedo a esa tarea, colocándole primero como protagonista de una serie regular, no un arco, no una miniserie, no un especial, una serie regular, y después dándole el papel de víctima. Thanos no es un héroe, pero aquí tampoco es el villano. Thanos no tiene todo el poder, sino que lucha por sobrevivir, es un villano contra las cuerdas. Y eso, luchar por su vida, es algo que tiene cierta ironía en quien vive para cortejar a la muerte.

Se trata, primero, de hacer que Thanos regrese. Lo hace ya desde el título del volumen y de eso se encarga el primer número de la serie, de devolverle su lugar. Y llega el gran golpe de efecto, en la última página de ese número inaugural, que no procede desvelar aquí aunque sea la base de lo que viene a continuación. Lemire busca retratar a Thanos, pero desde una posición diferente y también desde el punto de vista de muchos de los personajes que tienen un papel fundamental en su vida, Thane, Nebula, Zorro Estelar y, cómo no, la propia Muerte. No se acaban ahí, ni mucho menos, los viejos conocidos, pero dejemos que sea el paso de las páginas lo que desvele lo bien que ha escogido Lemire esos elementos para construir esta épica historia.

El poder de Thanos

Con Thanos de por medio, Lemire sabe que hay que encontrar el poder necesario para hacerle frente. La búsqueda de ese poder es la base de este volumen, lo que propicia un espectacular pero breve clímax que no hace más que abrir posibilidades. Bienvenidos a la magia de la serie regular. En una limitada podríamos trazar más o menos lo que sucede a continuación. Aquí, no. Bien por Lemire, que está dispuesto a sorprendernos prácticamente en cada número y lo cierto es que por ahora lo está consiguiendo porque sigue su propio ritmo, sin necesidad de preocuparse de en cuántas páginas va a tener que llegar a un cierre.

Eso, aunque parezca algo intrascendente, ayuda mucho a que la historia fluya con naturalidad, sobre todo porque hay mucha escena de diálogo que, si esperamos destrucción por doquier, podría ralentizar algo la lectura. Tranquilos todos, Thanos aquí es Thanos. Es el Thanos de Jim Starlin aunque en otra fase completamente diferente de su vida. Es el de El Guantelete del Infinito, solo que luchando por otros objetivos. Es Thanos. Lemire ha entendido bien al personaje, aunque buena parte de su esfuerzo esté en definirle a través de los demás protagonistas de la serie, con especial hincapié en Thane. Al fin y al cabo, es hijo de su padre, con lo que el poder y la muerte van de la mano también en su historia.

Un Deodato espectacular

Dibuja Thanos implica entender el Marvel más cósmico, la ciencia ficción más espectacular. Mike Deodato cumple a la perfección en ese sentido, y nos transporta por completo a los escenarios de poder y muerte a los que tenemos que ir. Junto con el color de Frank Martin, cada página de la serie es también un reto visual, con una textura peculiar que por momentos casi parece retrotraernos a épocas pasadas en las que el color se aplica de una manera mucho más limitada. Eso añade matices que nos sacan de la rutina habitual del género. Para la ciencia ficción siempre es importante lucir bien y, sobre todo, marcar diferencias. Thanos, sin ser rompedora, tiene una identidad propia.

Deodato consigue que la tenga ya desde el trazo. Su Thanos es bestial, en su esplendor y en su debilidad. La forma en la que comba la composición clásica de la página, de la parece no salirse por las formas regulares de sus viñetas aunque la pulverice a base de pequeños detalles, es un elemento narrativo decisivo. Y por si faltara algún detalle, Deodato es un dibujante espectacular cuando se trata de la puesta en escena, de presentar visualmente a sus personajes y de aprovechar los silencios. Con un poco más de definición en los rostros más comunes, y donde más se nota es en el de Zorro Estelar, con diferencia lo más frío e inexpresivo de toda la serie, el trabajo sería intachable.

Plan a largo plazo

Pero volvamos al principio. Thanos es una serie regular. En otras palabras, hay que esperar cualquier cosa, porque el plan es a largo plazo. Por eso, la manera de acabar este primer volumen es tan interesante. Ver a un tirano genocida lejos de su apogeo, en posición defensiva, es más estimulante de lo que parece. Y los grandes villanos no siempre se pueden plasmar tan bien en esos momentos. Lemire y Deodato, de momento, lo están consiguiendo. Hay riesgos en este camino, pero sería absurdo negar que es interesante de leer, sobre todo cuando el cine está tan cerca de mostrarnos a un Thanos en el lado opuesto, en el de gran conquistador espacial que necesitará de la mayor colección de héroes de la historia para ser detenido. Bien por Marvel por pensar otro camino. Bien por Lemire y Deodato para ejecutarlo.

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