Stormtroopers e Imperio: ¿Realmente son malos tan torpes?

Como buen súbdito del Imperio, se me revuelven las tripas cada vez que veo las típicas bromas y «memes» que ridiculizan a nuestros muchachos de blanco, los stormtroopers, que garantizan la paz y el orden en la galaxia, así como a la capacidad planificadora y militar del Imperio Galáctico.

 

StormMeme

 

Sin embargo, en este modesto artículo intentaremos demostrar que esa aparente mala praxis es totalmente intencionada. Y que viene dada por las órdenes recibidas tanto del legítimo emperador Palpatine como de su segundo, Darth Vader.

 

PalpatineVamos a empezar recordando al público que Darth Sidious, nombre Sith de Palpatine, es el artífice de la destrucción de la República Galáctica, institución que tenía una vigencia de veinticinco milenios; así como con la orden Jedi. ¡Y eso sólo en cincuenta años de maquinaciones! Podéis estar al tanto de ellas recordando las reseñas de los episodios I, II y III en esta misma página. Nadie duda que, precisamente por esa capacidad de generar planes a largo plazo, es uno de los lores del Sith más poderosos de la Historia, así como un ser dotado de inteligencia crítica con una gran capacidad estratégica.

 

Pero vamos a ir desgranando sus maquinaciones: los que conocemos bien el trasfondo de Star Wars sabemos que Palpatine fue el discípulo del Sith Darth Plagueis, de quien aprendió a obligar a la Fuerza a cumplir su voluntad, llegando incluso a obtener vida de ella (y alardea de ello en la ópera de Coruscant ante un atónito Anakin Skywaker). ¿Sería muy aventurado el afirmar que usó ese poder para concebir al mismo Anakin dentro de Shmi? Recordemos que «nació solo», sin padre que pusiera la semillita. Ello supone el nacimiento de un ser poderoso en la Fuerza, puesto que nació de ella, y alguien al que tener localizado llegado el momento. Toda vez que estalla el conflicto con la Federación de Comercio, veremos cómo empieza a hilarse el plan: Palpatine sabe que los caballeros Jedi son utilizados como mediadores en pequeños conflictos, como este bloqueo de Naboo, y sabe que el virrey Gunray es demasiado torpe y cobarde como para acabar con ellos… Pero sí lo suficientemente poderoso militarmente como para forzarles a abandonar la nave y aterrizar en el planeta. Conocen a Padme y a Jar Jar Binks (el abyecto e inútil ser que, a la postre, consigue que el senado apruebe la formación del Imperio) y huyen de Naboo en una nave Nubian 327 tipo J… ¡Que es un yate espacial desarmado, señores! ¿Cómo puede una nave desarmada, por muy buenos que sean sus pilotos, escapar a un bloqueo militar a escala planetaria?

 

Nubian

 

Sencillo: les dejan escapar. Pero se daña la nave lo suficiente como para obligarles a tomar tierra en el planeta no perteneciente a la Federación que les pille más cerca. ¿Y cuál es ese? ¡Sí! ¡Ese mismo! Tatooine. ¿Y qué hay en Tattooine? ¡Oh, sorpresa! Un niño tremendamente talentoso en el uso de la fuerza que ha sido concebido «sin mácula» por obra y gracia de los midiclorianos. Una feliz casualidad… Es normal que un Jedi del consejo como Qui-Gon Jinn se fije en él, pero queda un pequeño fleco: ¿Cómo forzar la mano para que el Jedi opte por llevarse al crío con él para entrenarlo debidamente? También es muy simple: se envía a Darth Maul que, en una pelea muy -pero que muy- contenida por su parte (basta con verla en el episodio I), consigue que los sagaces sacerdotes del lado luminoso de la Fuerza deduzcan que hay un Sith detrás del movimiento y decidan llevarse al niño para su protección y adiestramiento (pese al hándicap que supone su edad) al ser señalado como un objetivo.

 

DarthMaul

 

Primer paso completado. A por el segundo

JangoFettSi analizamos bien el episodio II, nos daremos cuenta de que es poco más que una sucesión de casualidades: comienza con un característico dardo envenenado que Jango Fett -que no es ningún principiante, y es un cazarrecompensas de la repanocha- «deja» para que Obi-Wan -a la sazón un Jedi primerizo- pueda encontrar la pista del planeta Kamino… Un planeta borrado de los archivos de la orden de manera tan burda que hasta los propios discípulos infantiles de Yoda son capaces de deducir su situación atendiendo a algo tan obvio como son las anomalías gravitatorias. Esos dos factores que, aislados, pueden suponer una feliz casualidad pero que, juntos, sólo pueden denotar una intención deliberada de que se encuentre el planeta, llevan al novato Jedi a Kamino.

 

¿Y qué se encuentra en Kamino? ¡Vaya! ¡Otro cúmulo de casualidades! Resulta que, retrocediendo diez años (los mismos que hace, días arriba, días abajo, que encontraron a Anakin), el maestro Syfo Dyas había encargado la producción de un ejército de clones. Mas… ¡Ay! Como el maestro Dyas ha sido asesinado (a manos del general Grievous, por cierto), nadie puede saber ahora las razones por las que solicitó este encargo. ¡Feliz casualidad, oiga!

 

Y seguimos: tras informar al consejo, Kenobi se dirige a Geonosys. Es capturado (obviamente), pero… ¡Otra sorpresa! En el tiempo que transcurre entre que es detenido y condenado, el Consejo Jedi decide que para qué desperdiciar un ejército clon tan bueno ya que está hecho, y se presenta en el planeta para salvar a los cautivos al más puro estilo del séptimo de caballería. ¿Cómo es posible un acto tan coordinado si no hubiese detrás una mente maestra filtrando la información necesaria?

 

Geonosis

 

Por lo demás… Veamos otro factor: los moradores de las arenas (tushken) son meros asaltantes y carroñeros del desierto. Sin embargo demuestran las suficientes agallas como para asaltar un núcleo humano poblado y defendido, y raptar a un elemento primordial para la trama entre todos los habitantes: Shmi Skywalker. ¡Qué ojo, oigan! El único elemento que puede generar una reacción de ira emocional largamente contenida en «el elegido». Obviamente, para dar un golpe de mano de ese calibre contra una persona tan determinada, los moradores de las arenas han tenido que seguir órdenes concretas de «alguien». ¿Y quién va a ser ese «alguien» sino la privilegiada mente del futuro emperador?

 

ShmiDeath

 

El nuevo padawan del Lado Oscuro está listo…

Llegamos al desenlace de la primera parte: el episodio III. Aquí se ven muy bien las maquinaciones de Palpatine. Primero fuerza a Anakin a dejarse llevar por el odio y matar a un indefenso conde Dooku para, después, dejarse «rescatar» por sus propios peones. Luego, toma al confuso e inexperto Skywalker como su consejero personal y portavoz ante el consejo, haciendo que albergue dudas ante los contradictorios encargos que recibe por ambas partes, para desembocar en el órdago final: su fingida derrota a mano de Mace Windu, una jugada que pudo haberle salido mal si, ante su apariencia de debilidad, Skywalker no hubiese optado por protegerlo.

 

PalpaSalvame

 

Pero no termina aquí el tema: una vez que los clones que… ¡Uy! ¡Resulta que ya estaban fabricados! Se ven activados por una orden oculta que nadie sabía que existía aniquilando a todos los Jedi que hay dispersos por el planeta, envía a Anakin a aniquilar a los últimos restos en el templo, así como a acabar con los que fueron sus aliados.

 

Ya está el primer círculo cerrado, pero hay más, mucho más… Puesto que el emperador sabe que Skywalker deja al menos un descendiente, que puede convertirse en su siguiente aprendiz. Jugada redonda, oiga.

 

SkywalkerTwins

 

La mano del emperador en la trilogía clásica… Y de cómo los Stormtroopers no son tan malos soldados

Antes de empezar recordemos cómo en «La venganza de los Sith« vemos cómo, cual soplón mafioso, Anakin Skywalker le larga todo al emperador, dándole cumplida cuenta de todo lo que ha hecho y hace, así de las tribulaciones del Consejo Jedi. Partiendo de esa base, no es aventurado pensar que el propio Anakin le haya relatado entre «El ataque de los clones» «La venganza de los Sith« (después de pasarse por el sable a los pobres moradores de las arenas) la relación existente entre Shmi y Cliegg Lars. El emperador no es tonto, quod erat demostrandum, y, si no, atemos cabos juntos: tenemos en Tattooine una pareja de personas llamadas Owen y Beru Lars… Y que tienen un sobrino huérfano a su cargo llamado Luke SKYWALKER (es que, qué gran labor de ocultación, caballeros, que no se molestan en apellidarle «Lars»). Es fácil de averiguar para alguien con el poder del emperador: informes de la oficina de seguridad imperial (los muchachos de guerrera blanca con gorra y pantalón negra), investigación en el censo, testimonios de la oficina de reclutamiento (recordad que Luke quería ir a la Academia Naval Imperial, y seguro que solicitó información y rellenó algún formulario)…

 

Tattooine

 

Pero todo empieza cuando la corbeta corelliana CR90 «Tantive IV» llega a las cercanías de Tattooine perseguida por el destructor clase Imperial «Devastador». ¿Por qué una nave terrorista rebelde se aproxima a Tattooine, un planeta de escaso interés productivo y estratégico? Obviamente por una razón de importancia para las fuerzas sublevadas: un líder. Probablemente un Jedi que bien podría ser Obi-Wan (del que seguramente en el Imperio tuviesen cierta información, porque… ¿No se habla en Tatooine de un raro ermitaño llamado Ben KENOBI? Otro que no se molesta ni en enmascarar el apellido). Es sumar dos y dos, así que la intercepción de la corbeta es cosa hecha. En una sola operación apresan a una de los cabecillas más importantes del movimiento terrorista, así como consiguen que tanto el vástago Skywalker como el peligroso fanático teocentrista llamado Obi-Wan se delaten y sean localizados, aunque consigan «escapar» usando las malas artes de este último.

 

Tantive captured

 

¿Y por qué pongo «escapar» entre comillas? Porque el emperador sabe que Leia ha pasado información a alguien dentro de Tattooine, puesto que buscan exhaustivamente los planos robados de la Estrella de la Muerte y no los encuentran, al tiempo que la princesa ha resistido las más avanzadas técnicas de interrogatorio. Saben también que el destino más probable de sus presuntos rescatadores, liderados por Luke y Obi-Wan, será el hogar del golpista Bail Organa, Alderaan. Con lo que su voladura controlada obedece a una triple intención: eliminar un enclave terrorista, castigar la tozudez de la princesa y esperar al comando de rescate. Sí, los esperan, porque veamos: imaginad que os infiltráis de buen rollo en una estación espacial del tamaño de una luna después de que las tropas acantonadas dentro dejen de controlar una nave que ha llegado «sola» (puesto que tras el registro no se encuentra a nadie), y que llegáis a las celdas de detención por obra, gracia y guía de una unidad R2 que, sin que le cueste trabajo, levanta todos los cortafuegos y protecciones desde un terminal del muelle de carga, y guía a los prófugos desde el compactador de basuras (que… ¡Más casualidad! Se pone en marcha justo cuando los fugados caen en él) hasta la nave; dejan bajar los escudos (los habrían bajado de todas maneras), y se les escapa el Halcón Milenario.

 

¿No son muchas casualidades? Lo son, amigos lectores, pero leamos entre líneas: las tropas imperiales (unos 26000 soldados de asalto -stormtroopers-, sin contar otras tropas) no cazan a los cinco prófugos porque NO QUIEREN, les van guiando hasta la nave con objeto de que en su fuga les conduzcan hasta la ubicación de la base rebelde en Yavin IV. Y, de paso, Lord Vader libra a la galaxia de un peligroso elemento enemigo superviviente de una caduca orden. ¡Otra jugada maestra!

 

ObiDeath

 

Y eso sin dejar de mencionar la perfecta planificación con respecto a la trampa urdida al comando terrorista terrestre en la luna de Endor con objeto de atrapar al grueso de la flota golpista… Que solo fracasa por un único fleco, que resulta ser definitivo: el rechazo de Luke a unirse al Lado Oscuro, que funciona como catalizador de la redención de Anakin Skywalker. Un único error que llevó toda una cuidadosa planificación al traste.

 

Recordemos en este punto las palabras del emperador: todo transcurre según sus designios. Y es en este momento en el que pasamos a hablar de la labor de los denostados soldados de asalto imperiales, vencedores en mil batallas a lo largo y ancho de la galaxia conocida, y ridiculizados por filoterroristas antisistema que desconocen lo que hay detrás. Veamos… ¡Es IMPOSIBLE disparar tan mal sin quererlo! Creo que es obvio que los stormtroopers lo hacen aposta, y vamos a probarlo: a lo largo de la trilogía tenemos varios testimonios directos del buen desempeño de los stormtroopers.

 

Strormtroopers

 

  • La toma al abordaje de una corbeta corelliana clase CR90 fuertemente defendida por unos 70 hombres bien armados desde un punto de acceso estrecho partiendo de una posición táctica desfavorable… sufriendo un número irrisorio de bajas.
  • El testimonio de Obi-Wan Kenobi reconociendo la operatividad y la precisión en el tiro de los stormtroopers al descubrir los restos de los jawas que osaron oponer resistencia al brazo armado del Imperio.
  • La toma de la base Echo, en Hoth, con mínimas pérdidas de infantería (y hablo de los stormtroopers con equipamiento ártico: los snowtroopers).

 

Hoth

 

Sin embargo, cuando se trata de disparar a los protagonistas, no dan una. Insisto: no pueden ser tiradores tan torpes. De hecho son excelentes tiradores cuando, disparando a un objetivo que corre por un pasillo estrecho, fallan todos los disparos sin herir al objetivo siquiera por un mal rebote. En esos casos se dan dos circunstancias por y para ello:

 

  • Los empujan hacia un itinerario planificado y controlado (el caso del episodio en el pasillo cerrado de las celdas en la estrella de la muerte, y el momento en el que Han Solo se separa brevemente de Chewbacca persiguiendo a dos soldados de asalto, y se encuentra con una sección completa que lo vuelve a empujar por donde había venido).
  • ¡No pueden ni deben herir a un objetivo estratégico! Tanto Luke Skywalker como la princesa Leia son objetivos importantes: uno de ellos, además del hijo de un alto mando, es un posible futuro padawan Sith; y Leia puede ser una valiosa fuente de información sobre enclaves, despliegues y planificación rebeldes. No pueden matarlos, ni arriesgarse a herirlos gravemente, de ahí que disparen exclusivamente con la intención de amedrentarlos.

 

StormtroopersFiring

 

En este punto habrá algún filorebelde que saque un cierto trapo sucio: si tan cuidadosos y profesionales son los soldados de asalto… ¿Cómo hicieron un trabajo tan chapucero con los cadáveres de los Lars? Simple: no fueron los stormtroopers. Los cadáveres de los Lars estaban prácticamente desintegrados, a diferencia de los cadáveres de los jawas, por ejemplo, que yacían en las posiciones en las que fueron derribados. ¿Los stormtroopers desintegran gente? No. ¿Conocemos a alguien que desintegre gente? Sí, y todos tenemos un nombre en mente: Boba Fett. ¿Recordáis el reproche que le hace Lord Vader en el episodio V? «Nada de desintegraciones«. Probablemente le estuviera recordando el incidente de los Lars. ¿Y por qué ordenaron a un cazarrecompensas el acabar con unos simple granjeros de Tatooine? Por una razón estratégica simple: si acaban con el único nexo que puede retener al vástago Skywalker en el planeta, facilitarán su salida de él y, a su vez, permitirá su captura con más facilidad.

 

Espero que este modesto informe cambie vuestro punto de vista sobre la poca operatividad de las tropas del legítimo Imperio Galáctico, sobre todo nuestros sufridos muchachos de blanco: los stormtroopers.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Francisco J. Illescas Díaz

Redactor nacido en el 75, sin más. Maestro de titulación y vocación, mas no de oficio; amante de la Historia y las buenas historias; cronista más que literato; redactor más que escritor e incansable investigador y lector; catedrático apócrifo de sarcasmo y sofística; discípulo de mucho... Y freak de primera generación.

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