Spidergirl. La asombrosa hija de Peter Parker y Mary Jane Watson

Hubo un tiempo en el que Spiderman no había más que uno y como mucho podíamos contar a Spiderwoman, dos de ellas, que tenían vidas muy alejadas de la de Peter Parker. En aquella época, en plenos años 90, What If…? era una fuente maravillosa de ideas locas, una serie que cambiaba la historia a su antojo y si miedo. Y una de las propuestas que fructificó fue Spidergirl.

May Parker, la hija de Peter Parker y Mary Jane Watson, se convirtió en la estrella de un futuro alternativo que dio a otros muchos personajes y que, por momentos, pasó a ser la reencarnación más genuina del espíritu original del Trepamuros. Marvel tuvo que hacerle crecer, ¿pero qué mejor manera de contar lo mismo en otros tiempos que a través de su hija?

Lógicamente, la continuidad no permite dar saltos tan hacia adelante con personajes como Spiderman para darle una hija adolescente, pero eso no fue freno para que Tom DeFalco creara una serie tremendamente entretenida, reflejo en muchos elementos de la serie original que hicieran en los años 60 Stan Lee y Steve Ditko. Mayday, que así apodan a la muchacha, es una adolescente que quiere convertirse en heroína una vez que se despiertan sus poderes, y se encuentra con la oposición frontal de su padre, que no deja de rememorar un suceso que acabó con su carrera de Spiderman y que le hizo centrarse en su familia.

La familia de Spidergirl

El componente familiar, como ya sucede en Spiderman, es muy fuerte en Spidergirl, solo que distinto. Si Peter Parker era un joven introvertido que no podía hablar con nadie que no tuviera una máscara, a Mayday le sobran confidentes. Algunos con máscara, pero aquí lo divertido es que sus propios padres conocen su secreto, lo que genera una suerte de drama familiar que supera los problemas cotidianos a los que tenía que hacer frente la tía May. Esto, desde luego, es muy distinto en cuanto al escenario, pero las sensaciones de que Mayday tiene una historia en casa tan interesante como la que vive al ponerse las mallas es la misma que sentíamos con las preocupaciones de Peter Parker.

Esa conexión es la que sirve para que Spidergirl sea un tebeo sólido. Lógicamente, estamos en el futuro, y DeFalco lo aprovecha para introducir personajes conocidos, otros herederos de los actuales, e incluso para darnos el tópico pero a la vez necesario y muy entretenido viaje al pasado para que Mayday conozca a su padre en el instituto y a Spiderman en sus primeros pasos. Sobra decir que el tono que tiene todo a Regreso al futuro es inmenso, y se engancha con facilidad en el tono que busca la serie de aventura desenfadada pero con un trasfondo de cierta seriedad. Ya sabemos aquello de que un gran poder conlleva… Sí, en Spidergirl también se hace un uso muy inteligente de dicha frase.

Un toque clásico

El toque clásico que tiene Spidergirl procede también de sus dibujantes. Ron Frenz se ocupa del número de What If…?, mientras que Pat Oliffe es quien ilustra la serie regular que surgió de aquella primera historia. El resultado, lo dicho, clásico por encima de todo. No tanto como para equipararse a las historias dibujadas por Ditko, ni siquiera a las de John Romita, pero sí para sentirnos en los celebrados años 80 con cierta facilidad. O a lo que el propio Oliffe había con Spiderman ya en los 90, muy pocos años antes de embarcarse en Spidergirl.

Con los lápices de Oliffe, la serie funciona en todos los sentidos. Es, efectivamente, una serie protagonizada por una adolescente creíble, sabe llevar muy bien a Peter y Mary Jane a la posición de ser padres, y juega con mucha eficacia con conceptos ya conocidos para recuperar a Venom, a una especie de Daredevil o a los ahora 5 Fantásticos, y también para crear villanos propios para Spidergirl. No formará parte de ninguna antología del cómic de superhéroes de los años 90, pero el dibujo es más que suficiente para cumplir con el objetivo, pasar un rato muy entretenido leyendo este tebeo.

Spidergirl, un soplo de aire fresco

Y es que de eso se trata. En los 90, el concepto del superhéroe se agrió mucho y se potenció al antihéroe, los grandes eventos llamados a cambiarlo todo y un dibujo espectacular y anatómicamente imposible. En ese contexto, Spidergirl se tiene que entender como el soplo de aire fresco que fue, como una manera de recuperar lo que Spiderman era al principio de una manera más liviana si se quiere, con menos conflictos trascendentales pero con el mismo espíritu de culebrón de siempre. Hoy en día, además, mantiene su vigor, por lo que parece lógico pensar que el trabajo se hizo francamente bien, por mucho que sea un personaje que haya sido devorado por la inagotable apareción de héroes arácnidos en los últimos tiempos.

Panini publica el primer volumen de Spidergirl, De tal padre, tal hija, dentro de su Marvel Colecction y al precio de 34,95 euros.

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