Siempre Vengadores – Aunque sean así de complicados

A Siempre Vengadores hay que reconocerle que es una obra pensada para que nos enamoremos de ella a simple vista. No hay un grupo más amplio en el panteón superheroico estadounidense que los Vengadores, y ver a tantos, de épocas distintas, juntos y revueltos en una sola historia, es algo gozoso se mire por donde se mire. Incluso aunque sean así de complicados. Tanto Kurt Busiek como Carlos Pacheco se lo pasaron en grande haciendo este cómic, de eso no hay duda, pero hay que reconocer que ese enamoramiento se produce aunque estos Vengadores sean tan complicados de seguir. Porque lo son. Nos dejamos llevar porque los queremos, pero la historia es tan intrincada que haría falta un corcho en la pared con muchos hilos pegados para entender del todo sus ramificaciones, relaciones y eventos.

Y es que lo de Busiek es un trabajo colosal, porque hay que tener tal dominio del universo Marvel para contar tantas cosas y que encajen en la historia que quiere contar, al fin y al cabo un enfrentamiento entre los Vengadores e Inmortus, por supuesto con Kang de por medio. De colosal que es, a veces es, efectivamente, algo lioso, y puede hacer que la lectura sea algo demasiado densa. Pero, claro, luego van apareciendo todos esos personajes que adoramos y se nos pasa el agobio por comprender el relato. ¿Y por qué es tan complicado? Vamos a tratar de explicarlo…

Vengadores de diferentes tiempos

Siempre Vengadores es una aventura que juega con el tiempo. El grupo que protagonizada esta batalla para salvar el universo nunca lo hemos visto junto, porque Busiek y Pacheco escogen una alineación con Vengadores procedentes de distintas épocas. Son el Capitán América, la Avispa, el Hombre Gigante, Ojo de Halcón, Chaqueta Amarilla, el Capitán Marvel y Pájaro Cantor. Los más avezados lectores ya habrán notado que hay identidades secretas que coinciden o Vengadores que no lo tendrían que ser. Si a eso añadimos el dubitativo Capitán América de su era más política, la elección se antoja bastante interesante, porque los conflictos se ven venir a la legua.

Ahí es donde Busiek se maneja con mucha más facilidad, a la hora de contraponer personalidades, momentos vitales y demonios interiores. Si el Capi duda, la Avispa toma el mando. Si Chaqueta Amarilla despliega su chulería, ahí está Ojo de Halcón para responder. Y así con todo. Hay que reconocer a Busiek que conoce la esencia del superhéroe y sabe conjugar el diálogo, el enfrentamiento de palabra con las siempre agradecidas escenas de lucha en escenarios distintos y exóticos. Siempre Vengadores es, en ese sentido, una gozada, por mucho que en ocasiones no lleguemos a tener claro dónde (o cuándo) estamos o que misión concreta están llevando a cabo los disgregados héroes.

Espectáculo a lo Pacheco

Pero, claro, cuando más perdidos podamos estar, ahí está Carlos Pacheco para venir al rescate. Busiek le pone en bandeja algo que un erudito de su categoría tiene que agradecer por fuerza, y es que Siempre Vengadores le dio la oportunidad de dibujar a una cantidad de héroes absolutamente inabarcable parta los sentidos. Vengadores de todo tipo, pero no solo Vengadores, porque también vemos, aunque sea de pasada, a los 4 Fantásticos, a los Guardianes de la Galaxia, a dioses asgardianos y a todo aquel personaje Marvel que se haya dado una vuelta por el espacio y por el tiempo, descartando a los urbanos y a los mutantes porque, al final, todo el universo Marvel no cabe en poco más de 300 páginas.

Pero lo que sí cabe es bestial. Qué grandes escenas de acción dibuja Pacheco, qué maravilla ver a los personajes animados por sus lápices, qué delicia es comprobar que su conocimiento hace que la versión que vemos de cada personaje es exactamente la que tiene que ser, sea en la narración presente, la futura o la que refresca el pasado. Incontables son las viñetas en las que hay una presencia masiva de héroes, villanos y demás personajes, y aún así es difícil encontrar una que no tenga una composición perfecta para lo que toca en cada momento.

Vengadores a lo grande

Todo ello hace que los problemas que podamos tener para seguir una historia que, reconozcámoslo, es algo farragosa, quedan en el olvido. Los Vengadores necesitan historias que desplieguen a lo grande todo su potencial y esta es una de ellas, una de las más emblemáticas, porque Busiek hace que todo se conecte de manera maravillosa a la tradición y la historia del grupo, el papel de Rick Jones en ese sentido es una clave incluso más intensa que la procedencia de los siete Vengadores mencionados, y Pacheco lo ejecuta con la brillantez habitual. Con más o menos claridad en algunos episodios, pero disfrute asegurado.

Panini publica Siempre Vengadores dentro de su colección Marvel Integral al precio de 35 euros.

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