Reseña: Secret Wars #1 – Y nada será igual

Invitación a la fiesta

Una tarde desocupada se me ocurrió llamar a un amigo, que sugirió que pasara por su casa. Cuando aparecí,  había una fiesta en su punto álgido y mi amigo, despreocupado, me dijo:

–  ¿Cómo es que no has venido antes?

La sensación que tuve entonces es prácticamente la misma que he tenido al abrir el número 1 de Secret Wars. ¿Qué hace el Doctor Extraño con el Doctor Muerte? ¿Y Namor aliado con Thanos? ¿Qué ha estado pasando en Marvel al margen de las cuatro o cinco colecciones que sigo con regularidad, y que nada tenían que ver con esto?

Macrofastos = Macrogastos

Los macroeventos editoriales son un arma de doble filo. Por un lado, tienes una historia ambiciosa, que abarca varias colecciones, y que atraerá a muchos lectores por su carácter especial: servirá además para crear un montón de números uno, la cifra mágica en la edición de cómics y canto de sirena para aquellos que quieran empezar una nueva colección. Por otro lado, tienes una historia (muy) ambiciosa, que abarca varias colecciones (todas), y que ahuyentará a muchos lectores que no tendrán ni dinero ni ganas para aprehender todo el material que desemboca en (y luego, se deriva de) el macroevento de marras.

Soy el primero al que le gustan las tortas sin ton ni son, pero si me van a revolver las cosas y obligar a tragar una historia, me gusta que haya un buen motivo detrás. Como mínimo, que esté bien escrito y sí, estoy mirando muy mal a La Era de Ultrón.

Civil War para Cinco79

Civil War, ahora que se nos ha pasado la resaca y podemos verla con frialdad, fue un acontecimiento con decisiones más que cuestionables (básicamente, el Capitán América tenía todas las de perder, y NO HABLEMOS del desenmascaramiento de Peter Parker), pero su idea de fondo era buena y la narración hábil: a través de un cómic, se estaba intentando hacer pensar al lector sobre lo que estaba pasando a su alrededor, un mundo después del 11 de septiembre que hasta entonces, se había reflejado con resultados dispares en el cómic de superhéroes. Invasión Secreta podía ser aún más cuestionable, pero ampliaba las ideas sobre seguridad de Civil War y sigue de actualidad respecto al terrorismo.

Si echamos la vista atrás, incluso las razones de mercado que impulsaron los cómics de las primeras Secret Wars o Crisis en Tierras Infinitas dieron lugar a buenas, e intemporales, historias con una tesis potente detrás. Las primeras tocaban las ideas de divinidad que siempre obsesionaron a su guionista, y editor jefe de Marvel por entonces, Jim Shooter; las segundas despedían con nostalgia las edades de Oro y Plata de los cómics para dar lugar a una tercera, la de Bronce.

Crisis en Tierras - Cinco 79

Son cuatro ejemplos, pero dan una idea de lo que fueron acontecimientos planeados para que cualquier aficionado se enganchara: no hacían falta conocimientos previos, sólo una noción básica de algunos personajes. Mientras, el fan fatal disfrutaba de cómo se habían sembrado las semillas del evento en otras colecciones, pero aquello sólo era la salsa de un buen menú.

Secret Wars – Y tan secretas

A pesar de que mis gustos me habían alejado de sus semillas, las Secret Wars llevan años gestándose, y sólo tienen un responsable: Jonathan Hickman, un buen guionista al que se le aprecia más cómodo manejando fantasía que ciencia ficción, y cataclismos antes que personajes.

En Secret Wars, presenciamos los estertores de dos mundos, el Universo Marvel tradicional y el Ultimate, a punto de colisionar y desaparecer. Por las viñetas desfilan medio centenar de personajes, cada uno con su propia misión para hacer frente al fin de todo. Así, los Cuatro Fantásticos de toda la vida tienen un plan para salvar a unas cuantas mentes privilegiadas, mientras Vengadores y mutantes intentan minimizar las bajas que provoca una guerra abierta contra el mundo Ultimate, cuyas fuerzas han sido engañadas por su Reed Richards: creen que sólo borrando del mapa a los otros, su universo sobrevivirá.

Secret Wars para Cinco79 - 1

Pero no es así. De esta no se libra nadie. Por eso, el cómic empieza con el Doctor Muerte desafiando a Dios y acaba con una lápida para ambos mundos. La relación entre estas dos situaciones darán lugar a los siguientes números, las colecciones anejas y el status quo de Marvel los próximos años.

¿Y qué pasa con la historia? Gracias a la guía de lectura de Panini, y a las pistas diseminadas por Hickman aquí y allá en este primer número, es fácil subirse al tren. Hickman establece un buen balance entre el drama, el desarrollo puntual de personajes y las escenas espectaculares que podemos esperar de un acontecimiento tan importante. Se nota, eso sí, que más que una historia coral, estamos ante una aventura de Los 4 Fantásticos con esteroides, pues son sus protagonistas y antagonistas quienes más peso acarrean, y ya veremos en siguiente números si esta valoración es acertada o no.

La estrella de Secret Wars es un Esad Ribic que ha encontrado ese término medio quimérico entre el fotorrealismo de Alex Ross y el dinamismo del cómic de superhéroes tradicional. Aunque sería fácil perderse, el lector no lo hará entre tanta pelea y tantos eventos cataclísmicos, mientras Ribic sabe cuándo dejar parte de una página vacía para resaltar las acciones de un personaje y cuándo poblarla de miles de detalles. Además, el fan tradicional de Marvel encontrará numerosos guiños a las Secret Wars originales.

Puede que, cuando llegues a la última página, tengas la impresión de haber llegado en mitad de una fiesta, y todavía está por ver si estamos ante una buena historia (La Era de Ultrón, ejem, también empezaba bien), pero que me aspen si no quieres ver cómo termina.

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Adrián Álvarez

Adrián Álvarez empezó a escribir en Internet en 2004 y no ha dejado desde entonces de volcar su sabiduría en distintos medios de comunicación. El último gran guionista audiovisual, compagina su trabajo como redactor en Cinco79, co-fundado por él, con otras doscientas webs y un empleo que le da de comer. También hace la mejor tortilla francesa de España.