El renacimiento de Thanos – La construcción de un dios

El Renacimiento de ThanosVisto con perspectiva, lo que Jim Starlin buscó siempre con Thanos era la construcción de un dios. Pero, ojo, uno que tiene un encaje dificilísimo en el mundo del superhéroe, por mucho que el Comics Code Authority fuera ya historia cuando el escritor se lanzó de cabeza a esta tarea. No hay más que atender al objetivo de este villano en El renacimiento de Thanos, piedra angular de lo que después estaba por venir. Lo que quiere es aniquilar a la mitad de la población del universo. Y lo dice de una manera que en manos de algún otro escritor habría resultado absurda. Pero con Starlin no, porque conoce a Thanos como nadie y le hace creíble, poderoso y siniestro. Prestad atención a lo que sucede en el segundo número de este volumen, a todo el encuentro inicial con Estela Plateada. Poesía macabra pura.

Y prestad también atención a La búsqueda de Thanos. Porque si la primera de las dos mitades que componen este libro, la aparición de Thanos en la serie regular de Estela Plateada, sirve para recuperar al personaje desde el ostracismo de la muerte y recordarnos el fascinante nivel de su grado de villanía, lo que sucede en esta miniserie es su vinculación definitiva del titán con las gemas del infinito, esas que ahora todos los aficionados que hablan de Marvel por el cine están deseando ver juntas y en acción. Starlin hasta les cambia el nombre original para hacerlas suyas. Todo lo que huele a Thanos es su patrimonio y le saca un partido impresionante, poniéndole aquí, porque es aquí donde sucede, en la rampa de salida de un viaje épico, cósmico y filosófico que no tiene muchos iguales en el cómic de superhéroes.

Presencia en ausencia

Starlin juega con Thanos de una manera bastante interesante, primero porque nos lo presenta como amenaza futura, después porque juega con la ambigüedad que le da el hecho de que no sea un personaje que apueste por la violencia física como única arma, y después porque maneja su ausencia para reforzar aún más su calidad de mito. Porque eso es Thanos, un mito. Un personaje que vale tanto en presencia como en ausencia no puede calificarse de otra manera. Y eso es exactamente lo que consigue Starlin, hacer que Thanos sea tan aterrador cuando le vemos como cuando únicamente sabemos que está ahí, cuando despliega todo su poder y cuando simplemente habla o maquina, cuando nosotros, como lectores, no podemos más que imaginar cuál va a ser su siguiente paso, la estrategia para buscar el poder que le permita bailar con la Muerte por toda la eternidad. Otra clave ineludible, la Muerte. Una constante en su vida por varias razones, por ser su único amor, por cortejarla con sus planes genocidas y por la brillante relación con ella que se traza en La búsqueda de Thanos.

Pero antes de llegar a eso, Starlin maneja también a su antojo a Estela Plateada, que al fin y al cabo era el encargo que tenía entre manos cuando decidió recuperar a su villano fetiche. Lo hace con sus armas habituales. Starlin es, en el fondo, un nostálgico, y le gusta poner a prueba todo lo que toca. Convertir el duelo entre dos de las criaturas más poderosas de la galaxia en una conversación es brillante. Hacer que en la misma historia puedan tener sentido Thanos como amenaza y el Hombre Imposible no se sabe muy bien como qué, tiene su mérito. Y recurrir al mayor miedo de Estela Plateada, el de sentirse prisionero para que esa sea la venganza de su enemigo, pieza final de su plan con el antiguo heraldo de Galactus (y por desgracia historia inconclusa en este volumen porque pierde su sentido aquí en cuanto el papel de Thanos acaba), es un movimiento tan audaz como bien ejecutado. Qué bien maneja Starlin a personajes elevados, qué fácil maneja las odiseas cósmicas.

Ron Lim, a la altura del renacimiento de Thanos

Ron Lim a la alturaEl acompañante de Starlin en este viaje es un Ron Lim que está a la altura. El volumen, no obstante, nos permite apreciar lo diferente que es dibujar una serie regular que hacer un proyecto de mayor envergadura y alcance. Los números de Estela Plateada tienen un dibujo notable, los de La búsqueda de Thanos merecen todavía más elogios. No es descabellado decir que la versión de Thanos que hace Lim puede considerarse perfectamente como la definitiva, la más reconocible, la que sirve de guía a cualquiera que se atreva con el personaje. Le da una presencia única. No se trata simplemente de hacerle grande o que cuando manifiesta su poder se salga de las viñetas. Lo que busca es que sea algo completamente diferente a lo que hemos visto. Emparentarle con el Darkseid de Jack Kirby en ese sentido es una tentación enorme y, la verdad, justificada tanto por la construcción del personaje a nivel narrativo como en su diseño.

Pero Lim no se ciñe a hacer de Thanos la presencia magnífica que es. Si solo hubiera hecho eso, habría naufragado, porque de lo que se trata es de construir un mundo en el que se pueda desenvolver un personaje así. Lo hace, primero, con Estela Plateada, un oponente magnífico al que mide con habilidad. Y después haciendo de sus páginas la base perfecta para una historia de ciencia ficción que tiene que coquetear con aspectos oníricos y fantásticos que resultan imprescindibles para entenderle. Thanos habla con la Muerte, no lo olvidemos, por lo que el aire de irrealidad tiene que estar tan presente como los diseños más propios de la ciencia ficción que toca. Dentro de este planteamiento salvaje, puede fallarle algún personaje de rasgos humanos, sobre todo en Estela Plateada, pero el dibujo es formidable.

Los 90 como penitencia

Casi siempre que nos referimos a los años 90 dentro del género del superhéroe, hablamos con pesar. Sí, fue una década dura, una penitencia en la que se impusieron unos registros de dudosa calidad, en la que todo valía para conseguir lectores, por pasajeros que fueran, y en la que las historias decayeron hasta niveles alarmantes. Sí, todo eso sucedió. Pero Starlin comenzó a convertir a Thanos en el mito que es en 1990. El renacimiento de Thanos es una de esas obras que hay que recuperar, sea como primera piedra de su obra magna pero también por los méritos individuales que tienen las dos historias que forman este libro. De cualquiera de las dos maneras, estamos hablando de un libro que no pasa de moda, que no está anclado en su tiempo y que, desde luego, rompe con cualquier estereotipo que queramos aplicarle a la década en la que vio la luz.

Panini publica El renacimiento de Thanos dentro de la Colección Jim Starlin al precio de 19,95 euros.

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