Outcast: “The Little Light” – Crítica S1X10

“The Little Light” es el último episodio de Outcast. Si en el pasado episodio os decía que lo más probable era que el clímax de la temporada sucediera aquí, hoy os digo que no he encontrado ningún tipo de cliff-hanger en este final. Cierto es que se le da solución al último problema que se plantea en Rome para Kyle – la posesión de su hermana Megan – pero todo sucede como si se tratase de un episodio del montón.

 

Outcast ha preferido dejar muchos puntos de la trama sin resolver – o sin acabar – para plantearlos de nuevo de cara a una segunda temporada. Es un modo de asegurarse de que tendrán espectadores, pero ojo, también puede facilitar mucho a los que tenían dudas con si seguir con la serie para terminar de abandonarla, ya que uno de los problemas de esta serie era el ritmo. Pero sin más dilación, vamos a pasar con lo que interesa: “The Little Light”. A partir de aquí, el texto puede contener SPOILER, avisados quedáis.

 

“Este cuento…”

Este episodio empieza justo donde lo dejamos en el anterior, con Megan en el baño junto a su marido muerto. Actúa de un modo un tanto peculiar respecto a los demás poseídos que hemos visto a lo largo de la serie, puesto que ella parece ser consciente de lo que ve y hace, pero no puede hacer nada al respecto. “The Little Light” se convierte en un “pilla-pilla” cuando Kyle y el reverendo rescatan a Amber y a la hija de Megan y las ponen a salvo en casa del sheriff. La mayor parte del episodio, Kyle busca a su hermana y, a su vez, su hermana busca a su hija Amber. Pero una vez están todos localizados, el episodio toma el típico rumbo al que nos ha acostumbrado Outcast: el poseído intenta o hace daño, se lucha contra el poseído y se le libera de la posesión. Hasta aquí podríamos resumir, a grandes rasgos, el episodio, pero este cuenta con unas sorpresas que son las que nos dirigirán a una segunda temporada.

 

The Little Light

 

“… no se ha acabado.”

Como os he comentado al inicio, “The Little Light” se trata como una más, como si no fuera el último, lo que permite dar mucha continuidad a la serie pero la deja un poco “colgada” en el sentido de que todo parece estar, más o menos, en orden si tenemos en cuenta el contenido de la serie y los problemas que los personajes han tenido a lo largo de ella. Parece ser, que Amber tiene los mismo poderes que su padre, es decir, puede hacer frente a los poseídos – o infectados, como prefiráis – con tan solo tocarlos. Es por ello que Kyle decide que es momento de abandonar Rome y dirigirse hacía una nueva vida, pero ¿qué sucede? que estos poseídos están por todas partes y saben que ellos dos son un peligro. Esto da mucho juego a la historia, porque ahora los hechos pueden suceder del mismo modo dentro o fuera de Rome. En cuanto a Allison – sí, tranquilos que no me olvido – Kyle asegura que irá con ellos en cuanto encuentren un sitio seguro para empezar de nuevo. Por lo que se confirma que estará en la segunda temporada.

 

Por otro lado, en “The Little Light” el reverendo ha cometido un error imperdonable y que no se puede cometer. En un intento de detener a Sidney de una vez por todas, quema la casa en la que se hospeda para estar cerca de Kyle, pero lo que él no sabe es que Sidney no era el que estaba en la casa, sino el hijo de su… ¿pareja?. Obviamente esto se deja en el aire, pero lo más probable es que se trate del chico, aunque ya os digo que no se nos confirma en ningún momento la identidad de la persona que estaba dentro de la casa en el momento en el que el reverendo le prende fuego. Ya tenemos otra cosa pendiente para la siguiente temporada.

 

Demasiadas incógnitas

 

Como podéis ver, y como seguro que os habréis dado cuenta al ver el episodio, quedan más cosas por resolver que cosas resueltas. Incluso la muerte de Mark pasa bastante desapercibida, solo unas pocas lágrimas de Megan y poco más. Con esto me refiero, a que, aunque fuera un personaje secundario, como espectadores lo conocíamos bien y se le había dado, en ciertos momentos, bastante importancia y, ¿para qué? si después nadie hace caso de su muerte. Todo queda abierto, lo que sucede con Kyle y su hija, el destino del reverendo, lo que ara ahora Megan en Rome, la situación de Allison, etc. Por tanto, al igual con el final de la sexta temporada de The Walking Dead, Robert Kirkman nos ha dejado demasiadas incógnitas para el final de la serie. Esto, como decía, obliga a ver la siguiente temporada si queremos saber lo que ocurre, algo que en mi humilde opinión, merecerá la pena. Pero habrá que tener paciencia, ya que Outcast, avanza a pasos muy lentos.

 

 

 

 

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