Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. El mejor hombre – Un espía y soldado en la corte del superhéroe

¿Quién podría haber pensado cuando Stan Lee comenzó a dar forma al universo Marvel que en él tendría cabida un espía y soldado? Ironías de la vida, la respuesta es Stan Lee. Él creía en el personaje de Nick Furia como parte de este nuevo mundo que había salido de su imaginación. Tanto, que le hizo debutar en The Fantastic Four nada menos. ¿Y qué tenía que ver el viejo Furia con los 4 Fantásticos? Probablemente nada, pero era la forma de que el personaje se colara en la corte del superhéroe  y se fuera haciendo un pequeño hueco que después expandió en Strange Tales, la cabecera que pertenecía al Doctor Extraño como primer paso de un camino que ha acabado haciendo de él uno de los ejes del universo Marvel cinematográfico.

Y, claro, da la impresión de que todo lo que tocaba Lee en aquellos locos años 60 se convertía en oro. No era así, a veces porque sus creaciones no eran tan brillantes como sus personajes míticos, a veces porque el público no respaldaba sus joyas, como sucedió con Estela Plateada, pero en el caso de Furia lo que hizo Lee, de la mano por supuesto de Jack Kirby, fue plantar una semilla que después germinó con Jim Steranko a los mandos. Steranko pasó de entintador de Kirby a autor completo, y no sólo estuvo a la altura del legado que le dejaron The Man y The King sino que, paradojas de la vida, les superó. Sí, el auténtico gran Nick Furia es el de Steranko.

De espía televisivo a personaje de ciencia ficción

Viendo la primera encarnación de Nick Furia se puede tener la tentación de asociarle a James Bond, pero la verdadera inspiración para el personaje, en esta versión postbélica, está en El agente de C.I.P.O.L. Y con el paso de los números, y de nuevo hay que insistir en que con el paso a la etapa de Steranko, Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. se fue convirtiendo en un gozoso relato de ciencia ficción que no quería abandonar su origen como relato de espías. Lee y Kirby se centraron en el duelo de Furia contra HYDRA, Steranko puso fin a esa etapa y colocó a la Garra Amarilla como el gran villano de esta espectacular a inagotable aventura. Y ambas funcionan, enganchan, cuentan con secundarios brillantes y espectaculares diseños. Pero Steranko manda.

En realidad manda desde una línea continuista, porque Lee sienta las bases de una forma contundente. Aventuras tecnológicas siempre, con los típicos gadgets de las historias de espías, con esa ciencia ficción de tecnología arcaica y grandilocuente que tan bien dibujó siempre Kirby, con un elenco de secundarios que casi supone una anticipación de lo que acabaría siendo la televisión de género décadas después, y siempre sin olvidar la conexión con los superhéroes de Marvel, esos que después tantas veces se enfrentaron a I.M.A. o HYDRA, y que en estas páginas hasta entablan lazos de amistad, con los mencionados 4 Fantásticos pero también con el reencuentro más esperado, el de Furia con el Capitán América, el gran héroe Marvel que vivió, como Furia, los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

De Kirby a Steranko

Es una afirmación atrevida decir que lo mejor que le pudo pasar a la sección de Strange Tales dedicada a Furia es que Kirby tuviera que dejarla. Pero, claro, The King ya era por aquel entonces un artista pluriempleado que no podía llegar a todas partes. Su dibujo es notable cuando tiene el tiempo necesario, pero con el paso de los números fue dedicándose únicamente a abocetar las páginas para que otros dibujantes las completaran. Y cuando Kirby dejó definitivamente la serie y fue Steranko quien se encargó de ella, la mejor es brutal. La mejor y el cambio, porque Furia abandona sus elegantes trajes de espía de la época para enfundarse su traje de héroe de acción, uno que le coloca a medio camino del superhéroe incluso sin poderes.

No fue el único cambio de Steranko, que cambió también villanos, como ya se ha dicho, y secundarios. Jasper Sitwell, un secundario cómico de libro disfrazado también de héroe de acción, dejó paso a un auténtico interés romántico y a la vez heroína de acción también como fue la Condesa Valentina Allegro de Fontaine y eje de una nueva forma de acercarnos a Furia. El rudo y valiente hombre de acción resultaba tener su corazoncito y emociones distintas a las que se espera de un tipo destinado a salvar el mundo en cada número. Detalles que puede pasar desapercibidos en un relato de acción sin pausa, pero que quedaban ahí para quien los quisiera ver y se entendiera así a Furia como algo más que un personaje belicoso.

Espectáculo de color

Sería exagerado, mucho, calificar cada número de los incluidos en este volumen como una obra maestra, pero hay que reconocer que Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. tiene una enorme importancia. Supuso un añadido capital en un mundo de superhéroes en mallas desde la explosión de color, máquinas imposibles y planos exagerados que urdieron primero Kirby y después Steranko, añadido que años después se ha sabido usar para que el propio universo Marvel madurara. Todo eso no habría sido posible si esta serie no hubiera existido, o al menos habría tenido lugar de una manera diferente. Pero Lee, Kirby y Steranko dejaron una huella importante, hasta el punto de que algunas de estas historias, incluso dando por superado el estilo visual que presentan, se leen hoy con el mismo agrado de hace medio siglo.

Panini publica Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. El mejor hombre dentro de su serie Marvel Gold y al precio de 39,95 euros.

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