Mowgli: La leyenda de la selva – La tenebrosa visión de El libro de la selva de Netflix

Crítica de Mowgli: La leyenda de la selva – Dirigida por Andy Serkis – Escrita por Callie Kloves – Protagonizada por Rohan Chand, Christian Bale, Benedict Cumberbatch, Cate Blanchett, Naomie Harris, Andy Serkis, Freida Pinto – Producida por The Imaginarium y Warner Bros. – Distribuida por Netflix.

A la búsqueda de la identidad propia

El primer largometraje de Andy Serkis, ‘Una razón para vivir’ (2017), tenía un corte más clásico y tradicional que lo alejaba de sus anteriores trabajos como actor –recordemos que ha sido el que ha dado vida a Gollum en El Señor de los anillos o a César en la nueva trilogía de El planeta de los simios, de entre otros-. Ese primer arranque tras las cámaras dejaba ver que Serkis no solo era un veterano en el cine blockbuster, sino que también conocía las raíces más arraigadas del drama en el cine. Pero resultaba extraño verle fuera de su terreno. No conseguía reflejar su sello en el film.

En pleno auge del live-action, Andy Serkis, avezado actor experimentado en la captura de movimiento y la puesta en escena basada en el CGI, se ha lanzado de cabeza a la piscina de Netflix para dirigir otra adaptación más de El libro de la selva (1967, Wolfgang Reitherman). Todo un reto teniendo en cuenta que hace solo dos años Jon Favreau dirigió su versión, también en live-action, de la misma historia. Aunque poco tiene que ver el film de Serkis con el de Favreau.

Mowgli: La leyenda de la selva es la visión más oscura que jamás se ha mostrado de El libro de la selva. De hecho, en realidad, no es una adaptación de la misma historia sino una más bien libre que toma las piezas necesarias de la trama original para seguir el mismo hilo conductor, pero de manera distinta. Serkis reconstruye la historia de Mowgli a su manera para dejar ver al público las oscuras profundidades de la selva en la que habita el cachorro humano.

No quiere idealizar a la misma con la fantasía que la acostumbra a rodear en las versiones de Disney. Sino que quiere que el espectador sienta esa selva peligrosa, sucia y llena de animales que dan verdadero pánico –ese Baloo, caracterizado más como un orco que como un oso, con un aspecto desgastado lleno de cicatrices-. Serkis transforma la animación infantil en puro cine de género que encajaría a las mil maravillas en la programación de alguna edición del Festival de Sitges. Y, por supuesto, suprime las canciones de la banda sonora original para no romper ese tono terrorífico que envuelve la historia.

Crítica de El Libro de la Selva de Jon Favreau

Se toma la libertad de alejarse de aquellos animales que componen la cinta tradicional para poner su foco en el hombre -al que ve como un colonizador insaciable que perturba la paz de la naturaleza, igual que hacía David Yates con su La leyenda de Tarzán (2016)-  y, por ende, en Mowgli, al que estudia con más detenimiento para exponer lo que siente, o debería sentir, un muchacho que ha sido criado como algo que no es. La falta de identidad propia que desarrolla a medida que pasan los años y observa que no funciona igual que el resto de seres que le rodean.

Y es que en el fondo, Mowgli: La leyenda de la selva no es más que la búsqueda de Mowgli por encontrar esa identidad que no consigue definir nunca. Intentar encontrarse a sí mismo en su odisea de convivir entre dos mundos: el de los humanos y el de los animales, a la par que debe soportar rechazo, incluso bullying, por parte de ambas en su correspondiente medida.

Esa búsqueda por encontrarse a uno mismo también le ha servido a Serkis para volver a sus orígenes, a sus trabajos de CGI, y dejar a un lado ese primer paso en la dirección que supuso Una razón para vivir. El lugar donde mejor luce el director y actor ha demostrado una vez más, ahora con Mowgli: La leyenda de la selva, que su lugar está entre monstruos y telas verdes, el terreno donde mejor se mueve.

Conclusiones

Con Mowgli: La leyenda de la selva, Andy Serkis se toma las libertades que quiere para explicar la historia de siempre desde una perspectiva completamente distinta. Lo mejor que le puede pasar a un remake, reboot o, grosso modo, a un film que trata una historia ya contada antes, es distanciarse lo máximo posible de la idea original y que el director deje su propia huella. Andy Serkis ha logrado con creces que su Mowgli: La leyenda de la selva no quede en el olvido como una película más sobre El libro de la selva y luzca como la cara B, la cara oscura, del cachorro humano por excelencia en el cine.

  • Lo mejor: Que Serkis se haya atrevido a mostrar una verdadera versión terrorífica –y más real- de la historia.
  • Lo peor: Que se la vea con prejuicios por ser otro live-action.
¡Comparte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *