Marvels – Magia pura al estilo Busiek y Ross

Entre tantos y tantos tebeos que se han publicado, con tantas obras maestras que han nutrido la imaginación de millones de lectores de todas las edades, hay uno que siempre va a resultar especial. Puede que Marvels no sea el mejor para los historiadores. Puede que no haya tantos lectores que saquen a colación su título cuando se les pregunte por su tebeo favorito, incluso reconociendo su excelsa categoría. Pero es difícil pasar por sus páginas y no sentir que estamos ante algo especial. Era así en 1994, cuando se publicó originalmente, y lo sigue siendo hoy, casi 25 años después. Y si es así, la razón fundamental hay que buscarla en el soberbio trabajo de Kurt Busiek y Alex Ross.

Soberbio, sí, por lo que es y por lo que implica. Marvels es una crónica del universo Marvel. Pero no una cualquiera. Es una crónica emocional. Y es una que no se cuenta desde el punto de vista más tradicional del género. Aquí no es el superhéroe el que habla. El protagonista es, de manera auténtica, un cronista. Phil Sheldon, reportero gráfico. A través de sus ojos (quienes hayan leído ya la obra entenderán que en esa expresión hay mucho significado), asistimos al nacimiento de los prodigios, como él los llama, pero sobre todo vivimos la cambiante opinión que la sociedad tiene sobre ellos.

Un canto de amor al cómic de superhéroes

Busiek es un absoluto maestro a la hora de encajar a personajes de habilidades sobrehumanas en un escenario realista. Astro City es una evolución natural de esa idea. Pero Marvels no es lo mismo. Ni por asomo. Marvels encuentra los momentos clave de la historia de este universo superheroico y los ordena en el tiempo y, más aún, en el corazón. Marvels no es un libro de historia, sino un canto de amor al medio, al cómic de superhéroes, ese que durante tanto tiempo, precisamente el tiempo que aquí se evoca, fue considerado como un pasatiempo pasajero para niños. No es prosa, es poesía, solo que esquivando los versos.

No es fácil hacer que los superhéroes parezcan reales. Y es todavía más difícil encontrar a alguien que pueda hacer mejor ese trabajo que Busiek. Pero si encima quien lo dibuja es Alex Ross, entramos en una nueva dimensión. Ahora es fácil decirlo, pero cuando Marvels vio la luz los nombres de Busiek y Ross no eran tan reverenciados ni populares como lo pueden ser ahora. Con esta obra pegaron uno de los golpes sobre la mesa más contundentes que vio la industria para recordarnos que los superhéroes eran esto, lo que durante tanto tiempo nos mostraron Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko, John Romita Sr. y tantos otros genios.

Magia pura

Y será difícil que alguna vez se publique una edición más completa y disfrutable que esta, que propone primero una lectura de los cuatro formidables episodios de Marvels, más su número 0, y que después da todas las herramientas para entender la ambiciosa dimensión del trabajo de Busiek y Ross. Todos los eventos a los que se hace referencia, todos los guiños que se ocultan entre sus dibujos, todo aparece pormenorizadamente diseccionado para deleite de los amantes de los contenidos ocultos. Pero Marvels no es truco de magia, sino magia pura.

La manera en la que Busiek y Ross imaginan a la Antorcha Humana original, lo que significa el ejemplo del Capitán América, el eterno debate que el Daily Bugle plantea sobre Spiderman, el miedo a los mutantes, la admiración hacia los 4 Fantásticos o los Vengadores. Y Gwen Stacy, como clave de la historia de amor que cada lector entabla con el universo Marvel. Hay tanto que ver y que admirar en la obra, tanto que sirve para definir lo que es y lo que tiene que ser el superhéroe, que no queda más remedio que seguir el término escogido por sus autores y pensar en Marvels como el prodigio que es.

Los superhéroes de Busiek y Ross

Y un detalle más, Marvels es la manera en la que Kurt Busiek y Alex Ross entienden que deben ser los superhéroes. Es una respuesta a la deriva que vivía el género en unos tiempos oscuros en los que el arquetipo se estaba modificando demasiado severamente. Y tiene su mérito que, a día de hoy, la percepción de la visión de Busiek y Ross siga siendo positiva. No es lo común. No es el camino por el que triunfa el género en nuestros días, en realidad desde los años 80, desde que Alan Moore y Frank Miller lo pusieran patas arriba. Pero sigue funcionando como el primer día, lo que demuestra que una genialidad que nunca es tarde para leer ni para recuperar.

Panini publica Marvels al precio de 35 euros.

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