Los Vengadores Costa Oeste: Relatos para asombrar – Vengadores desunidos

El culebrón siempre ha sido un elemento esencial de Marvel. Las relaciones entre los diferentes personajes. Amores, rupturas, reuniones forman parte del día del superhéroe, como de cualquier otra persona. En Relatos para asombrar, el volumen que marca el final de la etapa de Steve Englehart en Los Vengadores Costa Oeste, todo eso explota de una manera bastante curiosa y que afecta, directamente, al propio grupo. Los Vengadores se desunen, se forman dos grupos. Y es el conflicto que Englehart viene urdiendo desde Perdidos en el espaciotiempo lo que termina por estallar aquí para desmembrar al grupo para, por qué esconderlo, deleite del lector.

Englehart no duda en utilizar las relaciones personales como motor de esta despedida. La base está, obviamente, en Ojo de Halcón y Pájaro Burlón, con el secreto que esta guardó tras su enfrentamiento con el Jinete Fantasma en el pasado, conflicto que por fin se resuelve aquí. Pero también se palpa la tensión entre Hank Pym y la Avispa, mucho más cuando entra en escena otra mujer del pasado de quien fuera el Hombre Hormiga. O se introduce un elemento más con una nueva pareja de regreso en los Vengadores, la que forman la Visión y la Bruja Escarlata, un manitrominio siempre en entredicho parte del hermano de Wanda, Mercurio. Mantis también aporta matices en este sentido. E incluso Tigra, con sus devaneos eróticos, se suma a la fiesta.

Enfrentamientos emocionales… y físicos

Pero si estamos hablando de enfrentamientos emocionales, no podemos olvidar que estamos inmersos en un tebeo de superhéroes. Englehart, desde luego, no lo olvida. Y disfruta con enfrentamientos de otra naturaleza. La desunión de los Vengadores Costa Oeste se escenifica en el formidable número 37, lo mejor de este volumen de despedida, en el mismo número en que los restantes miembros del grupo se enfrentan a Mantis, después de que Pym haya tenido que luchar por su vida ante unos dominados Vengadores que buscaban acabar con él y antes de que los dos grupos resultantes de la división acaben moviéndose por escenarios parecidos, merced al evento de entonces, La guerra de la evolución.

Gusten más o menos estas historias, y asumiendo que lo mejor de esta etapa ya lo habíamos visto, lo que no se puede negar es que Englehart sabe imprimir un ritmo frenético a sus historias, y además a todos los niveles. Con lo que pasa, con los personajes que entran y salen tanto para configurar la alineación del grupo como para actuar como villanos de la función, incluyendo al Doctor Muerte, con las tramas que se van cerrando y las que se van abriendo. No dejan de agolparse los hechos. Y se agradece que Enlgehart siempre nos tenga bien situados, que impida que nos sintamos perdidos a pesar de la vorágine de acontecimientos, porque esa es la clave para que el tebeo entretenga en todo momento sin tener que preocuparnos por no entender alguna referencia.

El encanto clásico de Milgrom

Si Englehart dice adiós a la serie en este volumen, lo mismo sucede con Al Milgrom. La conclusión que dejan estas páginas es la misma que viene dejando Los Vengadores Costa Oeste desde el principio: no estamos ante una maravilla, pero el encanto clásico de Milgrom hace que disfrutemos de cada viñeta, y que se alcance un cierto grado de iconicidad, sobre todo si estos son números que se leyeron en su momento y se recuperan ahora. De hecho, tan reconocible es su dibujo, tan característico de esta serie, que cuando le sustituye Tom Morgan, en el interludio en forma de flashback y en dos de los tres últimos números, casi siempre se afana en encontrar un estilo parecido al de Milgrom.

Milgrom tiene el mérito de construir historias dispares, con elementos que podrían resultar risibles, y sin embargo todo encaja porque hace que sus Vengadores se lo tomen todo en serio. Evidentemente, crece en lo dramático, como se ve en la discusión definitiva entre Ojo de Halcón y Pájaro Burlón, pero cuando la adrenalina se apodera de la historia tampoco se queda atrás, como evidencia la irrupción en escena de Mantis, el papel que juegan el Doctor Muerte o Mercurio, o las pruebas mortales a las que se enfrenta Pym en la aventura inicial en Europa central

Desunidos o no, buenos Vengadores

El caso es que unidos o desunidos, Los Vengadores Costa Oeste de Englehart y Milgrom fueron una muy buena lectura para su época. A pesar de algún que otro diálogo que hoy se ve un tanto ridículo y de que el dibujo no fuera nada rompedor y sí muy clásico, es una obra que ha resistido bastante bien el paso del tiempo, y en la que sus temas más trascendentes sigan cimentando la historia como podrían hacerlo hoy en día. Englehart siempre ha sabido de qué iba esto, y aunque esta serie no forme parte en conjunto de lo más memorable de su trayectoria sí sirve para reconocerle. Y para celebrar la diversidad de los Vengadores.

Panini publica Los Vengadores Costa Oeste. Relatos para asombrar dentro de su colección Marvel Gold al precio de 25 euros.

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