Los Vengadores Costa Oeste: Perdidos en el espaciotiempo – Secundarios destacando

untitledNo es nada fácil abrirse camino en los Vengadores. Con pesos pesados como el Capitán América, Iron Man o Thor, los momentos en los que un secundario destaca son puntuales. Quizá por eso Marvel decidió abrir los Vengadores Costa Oeste, para que hubiera más personajes en disposición de sobresalir a ojos del lector. Y por eso Steve Englehart, tipo hábil donde los haya entre el staff más clásico de la editorial, aprovechó la ocasión para hacer que, efectivamente, los secundarios habituales destacasen. Perdidos en el espaciotiempo es, de esta manera, algo más que un homenaje a etapas e historias más clásicas todavía como veremos enseguida. Es la reivindicación de Hank Pym y de Pájaro Burlón. Sobre todo de Pájaro Burlón.

El número 23 de The West Coast Avengers es, de esta manera, un pequeño clásico, por mucho de que sea un número algo desconocido, porque es ahí donde Pájaro Burlón alcanza una madurez salvaje. Aún sin el sello del Comic Code Authority, es evidente que la violación es un tema bastante tabú en el cómic de superhéroes. Y eso, aunque no se vea explícitamente, es lo que sufrió Pájaro Burlon a manos del Jinete Nocturno. Bobbi fue secuestrada y drogada. Y cuando recobra la consciencia se convierte en una leona, en una tigresa, en una mujer dispuesta a todo por cobrarse venganza. Ese número es el clímax perfecto, por polémico que pueda ser, de una historia brillante.

El resurgir de Hank Pym

En el caso de Hank Pym, Englehart recurre a lo que realmente le gusta como lector. El mismo hecho de que estemos ante una historia de viajes en el tiempo que se inicia casi sin darse cuenta, recuperando la famosa máquina ideada por el Doctor Muerte y recurriendo a los viajes al pasado que ya habían realizado los 4 Fantásticos o el Doctor Extraño para crear una simpática continuidad en el pasado, es ya una muestra de lo mucho que disfruta Englehart con lo clásico. Pym, aunque muchas veces se olvide, es miembro fundador de los Vengadores. Y coger al personaje aquí en sus horas más bajas, protagonizando una también polémica decisión de suicidarse, para hacer que recupere su autoestima es otro de los grandes logros de estos números.

Estos dos personajes destacan en la ingente labor de Englehart de dar vida a una historia con un gran número de personajes, con numerosos conflictos en marcha entre los héroes (además de los mencionados, el ego del Hombre Maravilla, el difícil liderazgo de Ojo de Halcón, la llegada del misterioso Caballero Luna, la fe de Ave de Fuego…) y muchos invitados, empezando por los 4 Fantásticos, siguiendo por el Doctor Extraño y continuando con un grupo de justicieros de los míticos tiempos de los indios y vaqueros que evidencian el gusto que Englehart tenía por la historia más clásica de Marvel. Estamos, en realidad, ante muchas vueltas de tuerca a relatos ya leídos… y en realidad no es razón para que no se puedan disfrutar como la primera vez porque las circunstancias y sus protagonistas han cambiado.

Locura con sentido

5f4dce9f23817b3feaa61b02542ccdb5-_sx1280_ql80_ttd_Si se piensa detenidamente, lo que Englehart pone en marcha es una auténtica locura. La aventura va desde el presente al salvaje oeste, continúa por el antiguo Egipto y, sobre todo, va mostrando a un gran número de personaje que desafían toda lógica, incluyendo villanos tan aparentemente ridículos como Cactus. Pero esta locura tiene sentido porque Al Milgrom contribuye decisivamente a que así sea. Su dibujo es clásico en el mejor sentido, porque ni los más imposibles diseños ni la mezcla de escenarios tan diversos se convierten en detalles que hagan inverosímiles las tramas. Es más, cuando la cosa cobra una seriedad trascendente, como en las subtramas de Pájaro Burlón o Hank Pym, Milgrom se amolda perfectamente a lo que necesita la escena.

No hay que olvidar que, aunque sean los de la Costa Oeste, esto sigue siendo una aventura de los Vengadores. Englehart y Milgrom eran ya dos tipos muy expertos cuando llegaron a Los Vengadores Costa Oeste, incluso tenían ya un bagaje con los Héroes más poderosos de la Tierra, con lo que sabían perfectamente lo que funcionaba y lo que no. Y eso lo trasladaron a estos números, que pueden ser los más memorables de aquella serie por lo que tienen de homenaje al Marvel más aventurero y de avance en lo que se refiere a personajes que todavía buscaban su sitio en este universo superheroico.

Vengadores desestructurados

La gracia, de hecho, de estos Vengadores de la Costa Oeste estaba en que era un grupo de muy difícil cohesión. Englehart lo sabía y jugaba a su antojo con las personalidades de cada uno de sus protagonistas, e incluso era capaz de hacer avanzar a todos ellos psicológicamente (quizá Tigra sea el eslabón más débil en este sentido) mientras conseguía hilvanar una historia que exigía algún que otro malabarismo para lograr su encaje en la continuidad de Marvel. Pero Englehart siempre es Englehart y Milgrom sabe cómo complacer a su escritor. Y al lector. Ambos le ofrecen, nos ofrecen, una de esas aventuras que se leían con enorme placer a finales de los años 80 y que todavía hoy se siguen leyendo con el mismo agrado.

Panini publica Los Vengadores Costa Oeste. Perdidos en el espaciotiempo dentro de la serie Marvel Gold y al precio de 17,95 euros.

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