Los Vengadores Costa Oeste. El ataque del Zodíaco – Hábil continuación

Lo que Steve Englehart y Al Milgrom contaron en los números que comprende Los Vengadores Costa Oeste. Perdidos en el espaciotiempo fue alcanzar la cúspide en la serie. Fue su gran momento. El ataque del Zodiaco, obviamente, no está a tan elevado nivel, pero sí es una forma bastante hábil de continuar. Obviemos la ingenuidad ochentera de momentos como el de Ojo de Halcón caminando por la calle y sorprendido por el ataque del Zodiaco como si fuera un vulgar transeúnte asaltado por un grupo de ladrones de medio pelo, porque yendo a los temas de fondo sí que hay algo de chicha. Las dudas de Pájaro Burlón, ya claro epicentro emocional de la serie, o el debate sobre si los Vengadores pueden (¿deben?) matar ya hace que estos números merezcan la pena.

Hay en realidad dos niveles en esta etapa de Los Vengadores Costa Oeste. Por un lado, lo que se ve. Y eso no es otra cosa que una aventura superheroica clásica, incluso sencilla si se quiere. Son los buenos contra los malos. Los Vengadores, en este caso contra el Zodíaco. Y ahí el foco se pone en Ojo de Halcón. El líder intrépido, el antiguo villano ahora reformado que tiene que probar constantemente su valía. No deja de tener su gracia que Englehart le ponga aquí en la tesitura de enfrentarse a sí mismo, con todo lo que eso en realidad quiere decir.

Destacan Pájaro Burlón y Caballero Luna

Y así llegamos a las dobles lecturas. Los Vengadores Costa Oeste tiene muchas. Y, en realidad, es un tebeo que gana cuando se le deja reposar. Porque a primera vista se ve lo ya mencionado. Tipos en malla y armadura peleando. Pero ojo a los detalles, sobre todo los que aportan Pájaro Burlón y Caballero Luna, que son los que realmente dan poso al relato. Todo el dilema que sufre la primera sobre la opción de contarle la verdad a Ojo de Halcón sobre el incidente con el Jinete Fantasma en el viejo oeste, y la misma reaparición de ese siniestro personaje de blanco es fundamental para entender este aspecto de la historia, como también la complicidad que se entabla con el Caballero Luna.

Hay más detalles. Lástima no poder ver de primera mano lo que sucede con Iron Man, sucesos que quedaron para su propia serie (lo cual es lógico, pero no deja de quitarnos parte del relato), pero a cambio tenemos otros detalles. El mismo Caballero Luna introduce el debate sobre la norma más sagrada de los Vengadores, no cobrarse vidas. Tigra añade algo de picante en su faceta de cazahombres (y algo más… que levante la mano quien no disfrute con la insinuación que le lanza a la Avispa cuando se encuentra con Hank Pym). Y se disfruta también con el divertido episodio que coloca al Hombre Maravilla a caballo entre su pertenencia a los Vengadores y su incipiente carrera como actor.

Un Milgrom eficaz

Con el dibujo de Al Milgrom pasa un poco lo mismo. A primera vista, no parece destacar de una manera especial con respecto al cómic que se hacía en su época, la segunda mitad de los años 80, pero es verdad que funciona en los dos niveles que tiene la serie. Es eficaz a la hora de mostrar la acción superheroica, con más impacto cuanto mayor son las viñetas en las que se despliegan las batallas, y quizá un poco mejor cuando se trata de adivinar lo que pasa por la cabeza de los protagonistas, que al final es lo que permite que entre en funcionamiento esa lectura más interesante del relato.

Es verdad que por momentos puede llegar a dar la sensación de que es un dibujo ya superado por el cómic de superhéroes, menos espectacular y con un movimiento algo más forzado de lo que se ve hoy en día. Pero es igualmente cierto que tiene carisma. Que los personajes lo tienen con este trazo. Y que Milgrom, en todo caso, sí fue capaz de encontrar momentos icónicos y bien contados, como sucede por ejemplo cuando aquí traza la escena reflejo del momento cumbre de la serie, el enfrentamiento final entre Pájaro Burlón y el Jinete Fantasma que vimos en el anterior volumen.

Vengadores a la altura

Al final, estos Vengadores Costa Oeste cumplen con lo que prometen, un culebrón al estilo Marvel con pintorescos villanos y elementos que complementan la leyenda del grupo principal introduciendo a una serie de personajes que, en su mayoría, nunca habían sobresalido desde la segunda fila. Y no es poco, porque la ausencia de los pesos pesados, y deshacerse de Iron Man va en esa línea, permite que otros personajes puedan coger aire y demostrar su valía. Englehart y Milgrom, aunque el techo lo tocaran en el anterior volumen, demostraron que el rincón de los Vengadores podía ser tan amplio como se quisiera, con aventuras tan entretenidas como las de la serie madre.

Panini publica Los Vengadores Costa Oeste. El ataque del Zodiaco dentro de la serie Marvel Gold al precio de 17,95 euros.

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