Los 4 Fantásticos. Cuando los titanes chocan – Universo infinito

La verdad es que siempre fue “el mejor cómic del mundo”. Incluso cuando no lo era, lo parecía. Los 4 Fantásticos ha tenido algo especial en cualquier etapa. No, Cuando los titanes chocan no es el mejor tramo de la serie, cómo podría serlo cuando la crearon las manos de Stan Lee y Jack Kirby y estaban todavía por venir genios como John Byrne, pero qué gozada es leer estos números, sobre todo el primer tercio del libro, en el que escriben Roy Thomas, Len Wein y Bill Mantlo, y dibujan George Pérez o Sal Buscema. ¡Qué de cosas pasan en el grupo mientras los 4F van pasando de mano en mano como se hacía antes, sin que el ritmo decaiga en ningún momento!

Lo bueno que tienen los 4 Fantásticos, y eso se ve perfectamente en este libro, es que su universo resulta infinito dentro de la repetición. Secuestran a Franklin, poner en duda la valía de Sue por ser una mujer, la ruptura del grupo para que entren en juego aliados tan diversos como el Hombre Imposible, los Inhumanos, Tigra o Thundra, la exótica aventura en un lugar diferente y el regreso de los enemigos más clásicos, desde el Doctor Muerte (¡cómo no!) al Hombre Topo, pasando por Annihilus o Diablo. ¿Acaso no son estos elementos recurrentes en toda la historia de la franquicia? Pues funcionan.

La identidad de los 4F

Es verdad que todo es mucho más entretenido cuando es la identidad de los 4F lo que está en juego, y en este tramo es Míster Fantástico quien ocupa el centro de todo. Ojo a ese detalle, porque no es lo habitual en una serie emocionalmente dominada siempre por la Cosa. Por eso es tan glorioso el relato en el que un malvado Reed Richards ocupa el lugar del indómito líder del cuarteto, o cuando pierde sus poderes antes de que el Hombre Molécula se apodere de su cuerpo. O, cómo no, cuando estas situaciones desembocan en la disolución de los 4 Fantásticos. Desde luego que no es la primera vez que ha sucedido, ni fue la última, pero esos pequeños dramas familiares encajan aquí mejor que en ningún otro sitio.

Y eso lo manejan bien todos los escritores, también Marv Wolfman cuando se hace cargo de la serie después de ese trepidante primer tercio de libro del que hablábamos. Reed, Sue, Johnny y Ben siempre actúan como una familia, incluso aunque estemos en una de las etapas que más claramente abrazan la faceta de superhéroes del grupo, en detrimento de la exploración que tan bien les define. Esa mezcla es, probablemente, lo que hace de este “el mejor cómic del mundo”, uno en el que un abrazo entre Reed y Sue vale tanto como la aparición de invitados estrella como Iron Man. Y si mientras tanto viajamos del Edificio Baxter a Lavteria o la Zona Negativa, mejor que mejor.

El reto visual del cuarteto

Los 4 Fantásticos es también una serie que irremediablemente tiene que entrar por los ojos, precisamente por lo comentado anteriormente. Su presencia es algo consolidado, pero su magia reside en todo lo que les rodea. Escenarios fantásticos, secundarios inverosímiles, poderes alucinantes… Todo tiene que entrar en el juego de una historia anclada en la realidad de una familia. Sí, son superhéroes y todo es una maravillosa ficción, pero si por un momento dudamos de que hay cuatro personas exponiéndose a estos peligros entonces no hay nada que hacer. Y todo eso casi siempre se ha visto reflejado con maestría en la historia del grupo.

Aquí, desde luego, y resulta difícil no quedarse con los números que dibuja el gran George Pérez o con los que hace un brillante Sal Buscema, cuyo enfrentamiento entre los 4F, el Hombre Molécula y Klaw, con el Hombre Imposible de por medio, se cuentan entre los mejores que ha visto la serie, como también algunos instantes del magnífico viaje que nos propone Agatha Harkness. Keith Pollard es quien más páginas suma, todas en la segunda mitad del libro, y se convierte en un dibujante regular más que interesante para Los 4 Fantásticos, pero es que la manera en la que entramos en este libro es absolutamente deslumbrante.

La magia de los 4F

Decíamos al principio que este no es el mejor volumen de entre todos los que están recopilando Los 4 Fantásticos, y es cierto. Pero no menos acertado es decir que eso estaba entonces por encima de la media. Estos números, insistiendo en que todos los que hemos leído la cúspide narrativa del cuarteto sabemos que hubo momentos más legendarios, nos hacen pensar en lo mal que se hicieron las cosas no hace tanto tiempo con el grupo para condenarle a un injusto ostracismo e incluso cerrar la serie que, nunca lo olvidemos, sirvió para forjar el universo Marvel. Eso está aquí, brillando como siempre, de una manera maravillosa y tremendamente entretenida.

Panini publica Los 4 Fantásticos. Cuando los titanes chocan dentro de su serie Marvel Gold al precio de 44,95 euros.

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