Juego de Tronos: “Rocadragón” – Crítica 7X01

Antes de que empecéis a leer la crítica, ya os adelantamos que este texto contiene spoilers. Por lo que, si no estáis al día con la serie, no sigáis leyendo.

 

Rocadragón ha sido el episodio que ha abierto la séptima -y penúltima- temporada de la aclamada serie del momento, Juego de Tronos (Game of Thrones). El final de la sexta temporada, Vientos de Invierno, ya dejaba claros los senderos que seguiría la serie en lo que a argumento se refiere. Máxime cuando la misma se separó de los libros y tomaba su propia iniciativa a la hora de construir la historia que proseguía. Pero lo que no se esperaba para nada, era que el inicio de esta nueva temporada fuera como la segunda parte del último episodio de la anterior. Es decir, que no pasa absolutamente nada después de que Arya consiga su venganza en el gran salón donde su hermano y su madre fueron asesinados a sangre fría. Escena brutal, por cierto, que culmina uno de los arcos del personaje.

 

El inicio más flojo de la serie

Posiblemente sea de las temporadas que más hype y expectativas ha creado a su alrededor por su increíble campaña de marketing dando vida por fin al concepto de enfrentamiento entre hielo y fuego. Además de que su tráiler ya desvelaba que la guerra iba a estallar en esta temporada y que veríamos, por supuesto, escaramuzas entre los siete reinos y Daenerys acompañada de sus dragones. Rocadragón es solo una antesala a todo ello y, todo lo que narra, se podría haber adjuntado perfectamente al episodio final de su temporada anterior resumido en poco menos de veinte minutos si quitamos las partes donde realmente no está pasando absolutamente nada.

 

 

Obviamente eso deriva a dar un punto a favor a aquellos que consideran que Juego de Tronos es una serie que esá sobrevalorada y que no es para tanto -aunque por aquí no es lo que opinamos sobre ella-. Ahora que todas las cartas están sobre la mesa y sabemos que Daenerys está resguardada en Rocadragón a punto de preparar la estrategia para hacerse con el trono de hierro y que John, proclamado Rey en el Norte, también tiene claros sus objetivos, solo queda por saber cuál será la pieza del tablero que moverá Cersei. Quien ha buscado ayuda en Euron Greyjoy, dirigente ahora de las Islas del Hierro, que no se corta un pelo en decir lo que piensa. Sabemos también que Samwell Tarly ha descubierto el mayor emplazamiento de vidriagón, material que será la pieza fundamental para destruir a los caminantes blancos. Y dejando a parte, por ahora, la llegada de Bran Stark al muro que puede suponer de gran ayuda a su hermano bastardo, las cosas no han cambiado demasiado desde como lo dejamos la última vez. Por cierto, ninguna queja por aquí de la aparición de Ed Sheeran que tanto revuelo ha causado.

 

Rocadragón no ha sido, ni por asomo, un inicio memorable para la historia de la serie. Ha dejado claro todo aquello que se presentó al final de la sexta temporada pero no ha aportado demasiada información útil para el desarrollo de la trama de la temporada actual. Teniendo en cuenta que, ahora, Juego de Tronos tendrá una duración de siete episodios -y seis en la próxima temporada- y que normalmente siempre destacaban por encima de los demás, el primer episodio, el penúltimo y el último, la serie necesita un buen chute de adrenalina para despertar y demostrar por qué está en lo más alto. No solo por su gore, sangre y escenas de sexo gratuitas, sino porque su historia es de las mejores que se han contado hasta ahora en el mundo de las series de televisión.

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