Howard el pato:”Patochadas” – Crítica de la sátira a la comedia

Es tal el poder del cine en la actual industria norteamericana del cómic, que cuando vimos a Howard el pato en la escena postcréditos de Guardianes de la Galaxia casi había que dar por asumido que el personaje, creado en 1973 por Steve Garber y Val Mayerick, iba a tener su triunfal regreso a las viñetas. Pues bien, asumiendo que el tono no podía ser tan macarra como se apuntaba en ese pequeño flash que despertó las ilusiones de los aficionados más veteranos,  ese regreso ya está aquí y se ocupan de él un escritor con un todavía muy corto recorrido, Chip Zdarksy, y un dibujante con muchas horas de vuelo, Joe Quinones, que tiene además un estilo desenfadado que encaja muy bien con las pretensiones de la serie.

 

¿Y cuáles son esas pretensiones? Dicho de una forma sencilla, hacer reír. Divertir. La comedia más directa que a día de hoy se pueda encajar en la continuidad de Marvel que, de alguna manera, se olvida de esa misma continuidad. ¿Por qué? Fácil, porque la continuidad es un chiste más en manos de Zdarski, que estructura este primer volumen, titulado “Patochadas”, de las nuevas aventuras de Howard en torno a dos grandes bromas. La primera, los mismos Guardianes de la Galaxia a los que tiene que estar agradecido por esta oportunidad, con una delirante aventura que protagoniza con su virtual clon, Mapache Cohete. La segunda, las constantes alusiones a las aventuras pretéritas del personaje, en esos cartuchos de texto tan clásicos que conectan con aquellos viejos cómics.

 

image_gallery (1)

 

Howard ya no está en los 70

6c829e39bb854cf6bd847fb3cbf4cb76._SX640_QL80_TTD_La cuestión es que, con esos objetivos, Howard ya no puede ser el mismo de los años 70. La sátira, la irreverencia, el carácter transgresor que tenía la serie en aquella lejana década ya no tiene cabida de la misma manera en nuestros descreídos tiempos. La sátira, efectivamente, deja paso a la comedia. La crítica social se convierte en chiste superheroico masico. Habrá puristas que sientan este cambio como una bofetada al espíritu original del personaje de Garber, es imposible contentar a todo el mundo, pero en realidad es una adaptación lógica a los nuevos tiempos. Howard el pato es, en se sentido, un auténtico cómic Marvel de nuestra década. No se diferencia tanto del estilo de otras series que han cosechado rotundos éxitos.

 

Dicho de otra manera, Howard no marca diferencias. No es una serie distinta a todo lo que se publica, como sí lo fue en su primera encarnación. No es una rareza, por mucho que su protagonista sea un animal parlante. No es el Howard el pato de los 70. Pero siendo el Howard el pato de la segunda década del siglo XXI convence por una razón muy sencilla: entretiene. Zdarsky ha sabido meter en una batidora elementos muy diversos para que todo encaje, para que este primer volumen sea la desenfadada patochada que anticipa su título por la que desfilan los mencionados Guardianes, una despreocupada Hulka, un deprimido Spiderman, una tía May convertida en atracadora, un Doctor Extraño que juega a las cartas con demonios de otro mundo o medio universo Marvel peleando a lo bestia en su desbocado clímax.

 

 

El perfecto Joe Quinones

Como ese tono que se ha asumido es el de la comedia, el estilo de Joe Quinones para encargarse del dibujo de la serie es perfecto. El pato, funciona. La caricatura, funciona. Los personajes humanos, funcionan. Y estos superhéroes Marvel que se alejan de sus versiones más épicas, también. Quinones hace que todo encaje. Y sí, ni Howard termina de ser el malencarado y cínico personaje de los 70 ni se puede tomar en serio a personajes tan tradicionalmente solemnes como el Doctor Extraño. ¿Pero acaso no es divertido?

 

Howard el pato no quiere innovar, no lo necesita. O quizá sí es toda una innovación que en pleno siglo XXI todavía haya un personaje de estas características todavía pueda ser el protagonista de su propia serie. Como si nos encontráramos a Howard en la vida real, no hay que tomar su cómic demasiado en serio. No haciéndolo, evitando llevarse las manos a la cabeza por cada arriesgada licencia que se toma Zdarsky (¡hasta cambiar el final del número 2 original de Fantastic Four!), la carcajada es bastante frecuente con este personaje que sigue atrapado en un mundo al que se está acostumbrado. Ojalá que haya más Howard y que nosotros nos podamos acostumbrar también a él.

 

Panini publica Patochadas, el primer volumen de Howard el pato, al precio de 12 euros.

¡Comparte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *