Harry Potter – Todas las películas ordenadas de peor a mejor

Por si todavía no habíais visto suficientes veces la saga de J.K. Rowling, tranquilos, que Netflix y HBO se han hecho con los derechos de la historia del niño que sobrevivió y han llenado sus respectivas plataformas con todas y cada una de las películas que componen la franquicia de magos de la escuela y hechicería Hogwarts –de la cual todavía esperamos la carta de admisión por aquí-.

Algunos echábamos de menos poder vivir la magia del universo de Harry Potter con Harry Potter incluido en dicho universo. Porque por mucho que Animales Fantásticos se esfuerce en querer parecerse a su saga predecesora, nunca conseguirá el mismo impacto sentimental que aquella dejó grabado a fuego en el cerebro de los seguidores de las historias de Rowling. Por el tema de tener al protagonista de la trama. Vamos pues con una lista para ordenaros, de peor a mejor, las películas de Harry Potter para que paséis directamente a los mejores platos de la franquicia.

8 – La orden del fénix 

La llegada de David Yates a la saga no fue precisamente para bien. Cargando a sus espaldas cuatro de las ocho entregas, Yates no empezó con muy buen pie su paso por el universo de Potter. La orden del fénix es la película que más palos de ciego da. No sabe qué tono adoptar ni qué hacer con sus nuevos villanos, y mucho menos con los protagonistas actuales del elenco. 

Dejando de lado que veníamos de una magnífica entrega como es El cáliz del fuego –que más adelante averiguaréis en qué lugar del top se sitúa- Yates no supo superar en ningún nivel el in crescendo de madurez que venía preparando el conjunto de películas anteriores. Cayendo en romances absurdos, sin apenas desarrollo, y en una trama que deja mucho que desear en cuanto a desarrollo. Aparte de que poco aporta a la historia más que paja. Eso sí, el enfrentamiento final es para enmarcarlo. 

7 – Las reliquias de la muerte (Parte I)

Hechas las secuelas de éxito taquillero, hecha la trampa. Si Harry Potter no tenía ya suficientes entregas, Warner Bros. tuvo la brillante idea de dividir la última película de la saga en dos partes. Accionando el dispositivo inmediato que obliga a los guionistas a alargar tanto como puedan arcos argumentales, principales y secundarios, para que las dos horas –o casi tres- que dura el largometraje tengan cosas que mostrar. Por muy prescindibles que sean. 

Si ya La orden del fénix supuso un punto negativo para Yates, esta recta final para la franquicia no ayudó a que pudiera escalar algunos puestos para recuperar cierta confianza del público –esa masa de fans acérrimos que son capaces de devorar a cualquiera si no quedan satisfechos-. Esa primera mitad de Las reliquias de la muerte, verdaderamente sabe poco. Aun a día de hoy cuesta encontrarle algo que valga la pena. 

6 – El misterio del príncipe 

Vale sí, es una entrega que realmente tiene contenido importante para el desarrollo de la historia y, también, es portadora de uno de los momentos que más lágrimas me arrancó. Pero eso no quita que, quizá, plantease conceptos contradictorios con su predecesora: La orden del fénix

El misterio del príncipe basa su argumento en descubrir la verdadera identidad de Severus Snape a raíz de su pasado a través de los ojos de Harry Potter. Es mediante esta entrega por la que la saga se vuelve definitivamente oscura y se deja de subtramas adolescentes. Snape toma el absoluto control desde la sombra y consigue que, por fin, se haga justicia a sus fantasmagóricas apariciones y se le dé, en la medida de lo que cabe, la importancia que se merece. Tanto para bien, como para mal. 

5 – La cámara secreta

Qué difícil fue, es y será superar la épica, mágica y maravillosa primera entrega de la saga. La cámara secreta tenía seguramente el mayor hándicap posible: igualar o superar el inicio de una franquicia que se ha convertido en historia del cine y una de las piezas angulares sobre la que gira gran parte de la cultura popular contemporánea. 

Chris Columbus se puso el listón demasiado alto. Tanto, que fue incapaz de ni siquiera acercarse mínimamente a la calidad de La piedra filosofal. Arañas, basiliscos y árboles gigantes no sirven como anestesia para un guion plagado de caóticos momentos que solo servían para tantear las posibilidades cinematográficas a las que la saga Harry Potter podía optar. 

4 – Las reliquias de la muerte (Parte 2)

La absoluta y casi perfecta redención de David Yates justo a tiempo para cerrar dignamente las aventuras de Potter y sus fieles colegas. Si la segunda mitad de Las reliquias de la muerte no es capaz de emocionarte ni lo más mínimo, lo siento, pero no estás hecho de piedra. Estás todavía peor. 

Yates supo combinar mejor que nunca la acción con el dramatismo más teatral que la saga ha ofrecido. Perfilando unos movimientos de cámara que asentaban la comodidad a la que el director había llegado después de unas entregas bastante fallidas y que ocupan los puestos más bajos en este top. ¿Predecible? Seguro. Pero tiene mérito que su clímax mantuviera al público en tensión hasta el último instante. 

3 – El prisionero de Azkabán

El ganador al Oscar a mejor dirección –dos veces- Alfonso Cuarón tuvo su paso por la saga. Cuesta creerlo, pero el director de Roma o Gravity dejó su pequeño granito de arena en la historia de J. K. Rowling. Y, lo cierto, es que construyó una de las películas más autorales y personales de la franquicia. Eliminando parte de esa esencia juvenil que tanto explotaba la saga en sus inicios y arrastrándola hacia unos caminos de cine de género que marcarían el camino a seguir a partir de El misterio del príncipe

Es una de las entregas más duras y difíciles de seguir si nos quedamos con el infantilismo con el que están bañadas las dos primeras películas. Pero merece la pena hacer un esfuerzo y dejarse llevar por las expertas manos de Cuarón para entender a Harry Potter como algo más que una historia para niños. 

2 – El cáliz de fuego

El director de Donnie Brasco, Mike Newell, elevó al máximo exponente el universo de Harry Potter con esta cuarta entrega que expandía las artes mágicas de Hogwarts a otras escuelas de hechicería, y las agrupaba a todas bajo un torneo lleno de pruebas emocionantes que servían como puente para obligar al trío protagonista a evolucionar. 

Aunque el guion hace trampa y el torneo de los tres magos es solo una antesala para preparar la batalla final –un poco a lo que jugaría posteriormente David Yates en La orden del fénix– las diversas pruebas ayudan a que los lazos entre los personajes se fortalezca y ayude a que empiecen a florecer sentimientos entre ellos. 

1 – La piedra filosofal 

La joya de la corona. La que abrió y presentó el universo de J. K. Rowling por primera vez en el mundo del cine y daba vida a cientos de páginas que hasta ahora solo habían cobrado forma en la imaginación de cada uno de los lectores que se enganchó a esta historia. 

No es perfecta, ni mucho menos. Tiene una de las escenas con peor CGI de lo que va de siglo sin ninguna duda –ese espantoso encontronazo con el troll en los baños de Hogwarts-. Pero el vínculo que estrecha con el espectador es tan profundo, que se le pasa por alto cualquier cosa. Es el pistoletazo de salida hacia una carrera que te acompaña para siempre. Porque, aunque lo neguéis, si como yo habéis crecido con las películas de Harry Potter, rara es la época que no se te pasa por la cabeza un revisionado de alguna de sus entregas –o de toda la saga-. Y la primera que viene a la mente, por ese desvirgamiento al mundo mágico, es La piedra filosofal

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