Guardianes de la Galaxia. La búsqueda del escudo – Marvel futurista

Si alguien se acerca a La búsqueda del escudo con el ánimo de ver a los Guardianes de la Galaxia del cine se va a llevar una sorpresa. El único personaje que repite es Yondu, y no tiene mucho que ver con el que interpreta Michael Rooker en las dos películas dirigidas por James Gunn. Lo que vemos, en realidad, es un Marvel futurista y noventero. Jim Valentino no es Rob Liefeld, pero sí tuvieron momentos paralelos en su carrera, empezando por su llegada a la Casa de las Ideas para imponer su espectacularidad y sus físicos exagerados. Esa referencia nos da una idea mucho más clara de lo que podemos esperar de este volumen.

Eso, y el hecho de que el salto hacia el futuro implica recuperar muchos conceptos del universo Marvel  en un hipotético futuro. ¿Qué pasa con las armaduras de Tony Stark? ¿Con el legado de Lobezno? ¿Con la energía de Fénix? ¿O incluso con la descendencia de Mefisto? La inclusión como complemento en este volumen La búsqueda de Korvac, secuela más o menos indirecta de La saga de Korvac, una de las historias más emblemáticas de Los Vengadores, no es más que la demostración de que Valentino buscaba resonancias en el lector de lo que había leído hasta ahora por mucho que estuviéramos leyendo una historia ambientada en el siglo XXXI.

Unos Guardianes diferentes

Vance Astro, Yondu, Mikki, Charlie-27, Martinex, Halcón Estelar y Aleta son los integrantes de estos Guardianes de la Galaxia. Que sean arquetipos tan distintos entre sí y que todos tengas un aspecto físico distintivo y diferente del de sus compañeros de su equipo no es casual. Que la serie empiece en medio de una batalla es toda una declaración de intenciones. Estamos, hay que insistir en ello, en los 90. Y aquí de lo que se trata por encima de todo es de mostrar superhéroes hipermusculados, mujeres de un físico tan imposible como su vestuario, y poderes desatados por todas partes. La sorpresa es que en este caos tan propio de la época Valentino va deslizando temas atractivos.

Que nadie piense en entrar en un cómic sesudo o intelectual, porque desde luego no lo es, pero sí que es interesante indagar en el conflicto personal entre Halcón Estelar y Aleta, con las razones por las que están obligados a intercambiar sus cuerpos y el desarrollo que tienen ambos personajes a lo largo del volumen. O el fervor religioso de Yondu y el descubrimiento sobre el destino de su extinta raza. O incluso los dilemas de Vance Astro en la persecución del ideal que personifica el escudo del Capitán América y su papel como líder de los Guardianes. Los temas están ahí para quienes quieran disfrutarlos, incluso aunque estén algo ahogados por el festival de revisiones de personajes de Marvel, desde Lobezno al Motorista Fantasma, o por el espectáculo propuesto.

Valentino, dibujo noventero

Resulta interesante comparar a Valentino y a Liefeld, como de hecho se hace en la introducción de este volumen, porque ambos representan el Marvel de los años 90 en terrenos en teoría parecidos pero que, en el fondo, se separan con facilidad. Liefeld se convirtió en la caricatura, pero Valentino se mantuvo en las premisas originales de su dibujo. Hay que buscar el espectáculo, el colorido y la diversidad, y no necesita salirse de los parámetros marcados para tratar de hacer el cómic más supuestamente innovador de la historia, que es lo que al final parece que buscaba Liefeld cuando se saltaba todas las normas de la anatomía y la física.

Valentino se contenta con hacer un buen espectáculo de ciencia ficción, de dotar a cada personaje de los rasgos de identidad necesarios, de dibujar naves y escenarios llamativos, de rediseñar de manera atractiva a personajes conocidos por todos los aficionados. Sufre con la perspectiva, y no hay más que ver la aleta de Yondu, a la que no sabe dar forma, para ver que estamos hablando de un dibujante limitado, hábil para que sus carencias no arruinaran su dibujo pero que desde luego se queda muy lejos de construir un dibujo memorable.

Guardianes originales

El éxito de la versión cinematográfica de los Guardianes hace que esta alineación del grupo no sea, ni por asomo, la definitiva. Valentino tampoco es el autor ideal para ofrecer una etapa que pueda alcanzar ese calibre. Pero entre tanto viaje, tanto drama personal y tanta pelea, lo que parece obvio es que tampoco hay lugar para el aburrimiento, tanto si entramos en La búsqueda del escudo para disfrutar con la manera en la que Valentino imagina el futuro del universo Marvel como si lo que queremos es descubrir desde cero a unos personajes diferentes. Son unos Guardianes originales, precisamente porque no veremos aquí el camino que Marvel Studios ha escogido para sus héroes.

Panini publica Guardianes de la Galaxia. La búsqueda del escudo dentro de su serie Marvel Héroes y al precio de 39,95 euros.

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