El Ministerio del Tiempo: “Con el tiempo en los talones” Crítica de S3X1

Es indudable que El Ministerio del Tiempo, serie creada por Pablo y Javier Olivares, se ha convertido en una ficción de referencia para la televisión española. Su mezcla de género de aventuras, viajes en el tiempo e Historia ha conquistado a los espectadores y nos demuestra que se pueden hacer grandes cosas con un poco de cariño y medios. Tras mucho esperar, se acaba de estrenar la tercera temporada de la serie de TVE, y eso que estuvo colgando de un hilo hasta que se firmó un acuerdo entre Netflix y RTVE para que tuviera mayor respaldo económico.

Netflix en la intro de El Ministerio del Tiempo

Sí, ministéricos, ha llegado la hora de regocijarnos y disfrutar cada jueves con la patrulla que ahora forman Amelia, Pacino y Entrerríos. La serie ha vuelto en plena forma y haciendo un estupendo homenaje a Alfred Hitchcock en Con el tiempo en los talones. Eso sí, no vamos a pecar de fans y tenemos que remarcar que este primer episodio ha sido un poco más largo de lo deseado y también algo confuso en algunos momentos muy puntuales, nada que no se pueda mejorar en las siguientes entregas.

La tercera temporada ha empezado fuerte con la desaparición de uno de sus personajes principales: Julián. Rodolfo Sancho, actor que interpretaba al enfermero del SAMUR y miembro de la patrulla desde la primera temporada, no volverá a cruzar las puertas de El  Ministerio del Tiempo y así se anunció hace varios meses. Si recordáis, el año pasado ya estuvo bastante perdido y no apareció en todos los episodios de la segunda temporada.

Batalla de Teruel de 1937

En los primeros minutos del regreso de El Ministerio del Tiempo, hemos dicho adiós al personaje de Julián durante una misión en la Batalla de Teruel de 1937 para salvar a Miguel Hernández. Una perdida que creemos no dañará a la serie ya que Pacino puede aportar muchas cosas a la ficción, visto el éxito que tuvo el año pasado el personaje interpretado por Hugo Silva.

La muerte iguala a todos los seres humanos: ricos, pobres, poderosos y a los débiles.

Tras esto, hemos regresado a un Ministerio en obras en el que la patrulla tiene que viajar hasta el Festival de San Sebastián de 1958 para evitar que Alfred Hitchcock sea secuestrado por los rusos. Salvador Martí, subsecretario del Ministerio, se convierte en nuestro particular James Stewart en un claro guiño a La ventana indiscreta. Aunque no es la única referencia que tenemos en este episodio a las películas del maestro del suspense: Vértigo, Psicosis, Los pájaros, Cortina rasgada o La soga también han aparecido en escena para gusto de los espectadores. Para quién no lo sepa, Vértigo recibió la Concha de Plata del Festival de San Sebastián y James Stewart ganó el premio a mejor actor.

El chipirón está dentro – Pacino

Cayetana y sus cortes en MasterChef Celebrity

Si hay algo que destacar de este inicio de temporada es que la serie sigue manteniendo su humor y referencias pop para acercarse a los televidentes y hacerles amar la Historia. Genial Salvador comparándose con el calvo de X-Men o ese guiño a la participación de Cayetana Guillén Cuervo en MasterChef Celebrity.

Lo que también hemos podido percibir en este primer episodio es que los personajes de Amelia, Pacino y Entrerríos son ahora más oscuros, algo que por otro lado vemos normal si tenemos en cuenta las circunstancias, pero eso no quita que, de vez en cuando, el soldado de Flandes nos suelte alguna perla. Hemos echado de menos a Velázquez y más Angustias.

Y entre tanta oscuridad, Historia y humor, una pregunta: ¿quiénes son los verdaderos enemigos de El Ministerio del Tiempo? Con el tiempo en los talones nos ha dejado abiertas varias incógnitas y parece que no sólo los americanos quieren controlar el tiempo, también los rusos y a saber quién más. Desde luego, a Lola Mendieta le ha salido competencia para los próximos episodios en los que veremos otras grandes figuras históricas como Francisco de Goya, Gustavo Adolfo Becquer, la Duquesa de Osuna o el regreso de Adolf Hitler.

Alfred Hitchcock y su mujer

Sin duda, la vuelta de  El Ministerio del Tiempo es una buena noticia para la televisión y la ficción española. Además, no ha perdido su magia y sigue firme como si no hubiera pasado el tiempo o la marcha de algunos de sus personajes. Por cierto, es una alegría ver a la Biblioteca Nacional o la Academia de Cine escribir tuits al mismo tiempo que se emite la serie y explicarnos qué ocurre en cada momento. Gracias de corazón por el detalle y demostrar que con cariño se pueden sacar adelante grandes proyectos.

¡Honor y reputación, ministéricos!

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