El Libro de la Selva – Crítica del remake de acción real

El Libro de la Selva (The Jungle Book, 2016) – Dirigida por: Jon Favreau – Protagonizada por: Neel Sethi, con voces (VO) de Bens Kingsley, Bill Murray, Scarlett Johanson, Idris Elba, Christopher Walken, Lupita Nyon’o y Giancarlo Esposito. – Banda sonora original de John Debney – Distribuida y producida por Walt Disney Pictures – Estreno en España: 15/04/2016

 

La nueva apuesta de Walt Disney Pictures por las películas de live action (acción real) con las que están haciendo remakes de sus clásicos animados llegará a finales de esta semana a los cines. El Libro de la Selva (The Jungle Book) aterrizará en los cines españoles el 15 de abril de este año para volver a contar la historia del cachorro humano Mowgli (interpretado por el debutante Neet Sethi) y su viaje para escapar del feroz tigre Shere Khan (al que en la versión original presta voz y expresiones el actor Idris Elba).

 

El libro de la selva_poster

 

Una vez más, Disney vuelve a contarnos «la misma historia» pero con un sabor nuevo, que encantará a los mayores que se criaron con la película clásica animada y al público infantil, que tendrá para sí su propia versión de la mágica película original como referente para los próximos años. Siguiendo la estela de Cenicienta, Maléfica o la próxima La Bella y la Bestia, Disney encuentra una fórmula a matacaballo entre los cuentos que ya conocemos y una historia completamente nueva.

«Busca lo más vital…»

Si hay algo que nos llega al corazón con este remake de El Libro de la Selva es la ingente cantidad de guiños que Disney a través de Jon Favreau realiza a la película original de 1967.  Por un lado, tenemos secuencias iniciales y de créditos que son claros homenajes a la obra original, no solo en tocante a lo visual (con secuencias que son tremendamente parecidas, aunque adaptadas a tiempos modernos), sino también a nivel musical. Ahorrándoos spoilers, os diremos que sí, que escucharéis canciones emblemáticas de la primera película, pero su inclusión en esta nueva versión de acción real, lejos de estar metidas con calzador, han sido elaboradas con un sumo acierto narrativo para hacerlas encajar perfectamente en la trama, haciendo que ésta a su vez avance como la seda gracias a ella.

 

 

Otro valor importantísimo de esta El Libro de la Selva de 2016 es precisamente el tratamiento digital de los animales. El CGI es sencillamente maravilloso. En toda la película solo tenemos presente como personaje humano digno de mención al Mowgli del debutante Neel Sethi. El resto de personajes son animales recreados con tecnologías digitales, cuyas facciones y expresiones se basan (ligeramente) en los actores que les prestan la voz. El resultado resulta no solo prometedor y brillante, sino también sorprendente. Por un lado, las técnicas empleadas para recrear los animales son muy vistosas, dotando de vida y energía a personajes totalmente digitales, que no exentos de realismo. Por otro lado, la fotografía, perteneciente a selvas reales de la India, ofrecen un escenario idílico y exótico que logra encajarse en la producción de esta cinta cuya realización se antoja no solo complicada, sino ardua.

 

Como detalle, hemos de señalar que la cinta no pretende ser tampoco muy profunda y servir de entretenimiento ligero. En este aspecto, va más allá respecto a la película original y nos hace un retrato más cruento y mucho menos dulce que el de la cinta de 1967, pero aún bastante alejado de los cuentos de Rudyard Kipling. No obstante, las referencias a la antología del El libro de las Tierras Vírgenes (la roca de la paz, el código de los lobos y otros detalles que nos ahorraremos para no recaer en el SPOILER) son constantes. Esto hace que el nuevo Libro de la Selva sea una obra no solo entretenida, sino en cierto modo sino que además se solape algo más al libro original (aunque con abismales diferencias aún así).

 

 

Hemos de decir también que Neel Sethi en el papel de Mowgli puede pecar del gran defecto de los niños de Hollywood. Esto es, ser polivante y multiusos y bastante respondón y sabelotodo, un arquetipo de niño de película que aunque sigue cansando, podemos disculpar si entramos al juego y entendemos que este tipo de personaje está pensado para los niños y no para los adultos. Ahora bien, su desarrollo como el «nuevo McGuiver de la selva» puede llegar a hastiar a los más críticos y, de nuevo, a aquello que no quieran aceptar a que seguimos ante una película infantil y juvenil, no una adaptación literal de obra de Kipling.

 

El Libro de la Selva es una apuesta segura para jóvenes y mayores. Divertida, con ritmo y excepcional a nivel visual. Es un delicioso espectáculo para toda la familia, para ir a verla en manada, o para visitar y cazar en solitario.

 

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Jesús Delgado

Periodista, friki y cinéfilo. Devoro libros, películas, cómics y todo lo que se me pase por delante. Co-fundador de Cinco 79

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