Crítica de El Desafío (The Walk)

Crítica de El desafío (The Walk) 2015 – Dirigida por: Robert Zemeckis – Protagonizada por: Joseph Gordon-Levitt, Ben Kingsley, Charlotte Le Bon, James Badge Dale y Cesar Domboy – Producida por: ImageMovers y TriStar Productions – Estreno en España: 25/12/2015

 

“Acrofobia: Miedo irracional e irreprimible a las alturas”. La RAE debería sumar otra acepción del estilo: “Miedo causado por la visión de The Walk en Imax 3D”, porque no hay otra forma de disfrutar, temer, temblar y regocijarse en esta película basada en hechos reales que verla en pantalla grande, sonido de 360 grados y la potenciación de la profundidad que da un 3D muy bien trabajado. The Walk, vista así, deja de ser una película para ser una experiencia.

 

 

El filme, de poco más de dos horas de duración, narra la historia real de Philippe Petit (1949), un funambulista francés que orquestó una incursión ilegal en las aún inconclusas Torres Gemelas, en 1974, para tender un cable entre ellas sobre el que caminar a 450 metros de altura. Sin red. Sin cuerda de seguridad. Sin sentido común.

 

Cartel promocional de The Walk, El Desafío
Cartel promocional, vista desde arriba

La cinta nos narra la evolución de los años de juventud de Petit, interpretado por Joseph Gordon-Levitt, hasta la consecución del logro de su vida, así como la historia de amor con Annie, a quien pone cara la apenas conocida Charlotte Le Bon. Contrasta así la experiencia del protagonista, que ya de niño participó en clásicos de la televisión como Se ha escrito un crimen, y más recientemente ha tenido relevantes papeles en Origen, El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace o Lincoln, con la actriz canadiense cuyo primer papel relevante fue en 2012 con Astérix y Obélix al servicio de Su Majestad.

 

Bajo la narración del personaje principal, el guión lleva al espectador a contagiarse de la vitalidad de Petit, de su locura, y a ponerse en la piel de sus amigos y colaboradores, si bien el final deja flecos sueltos. Como quien ve Titanic, uno conoce el final de antemano, pero la técnica, los planos cenitales de verdadero vértigo, el viento silbando en los altavoces de la sala, mete tanto al espectador en la película que por momentos cree posible que el guionista se salte la realidad a la torera y deje caer al protagonista contra el asfalto.

 

Y es que si algo tiene de grandioso este paseo (The Walk, en inglés, que por algún extraño motivo se ha traducido al español como El desafío, el mismo título de otra película argentina estrenada este mismo año) es precisamente sus efectos. El director, Robert Zemeckis, pone la cámara allí donde el espectador más teme en cada momento, empleando el 3D como una herramienta imprescindible en el impresionante despliegue visual.

 

A ello le acompaña una suave, ligera y evocadora banda sonora de Alan Silvestri (Vengadores, Capitán América), el compositor de cabecera de Zemeckis desde que en 1984 le compusiera los temas de Tras el corazón verde. Desde entonces han colaborado en ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988), un fragmento de la película para televisión Nuevas historias de la cripta (1992), La muerte os sienta tan bien (1992), Forrest Gump (1994), tres episodios de Historias de la cripta (1997), Contact (1997), Lo que la verdad esconde (2000), Náufrago (2000), Polar Express (2004), Beowulf (2007), Cuento de Navidad (2009), El vuelo (2012) y la presente The Walk. Es decir, prácticamente todo lo de Zemeckis como director, salvo la trilogía de Regreso al Futuro.

 

Novelando un documental

 

 

El desafío no deja de ser la ‘novelización’ del documental Man on Wire (2008), ganador del Óscar a Mejor Documental de 2009, y que cuenta con los testimonios de los verdaderos protagonistas de la historia, ayudados por fotos y vídeos reales así como de recreaciones.

 

Cartel promocional de The Walk, El Desafío
Cartel promocional, vista desde abajo

Resulta evidente que Zemeckis ha visto el documental en más de una ocasión, llegando a usar frases textuales que emplea Petit y sus ayudantes en la cinta oscarizada. Aunque no en vano ambos filmes se basan en el libro escrito por el funambulista galo y que en España editó Alpha Decay en 2007: Alcanzar las nubes. Está descatalogado, aunque no sería de extrañar que, si la película triunfa, vuelva a las librerías para aprovechar el tirón.

 

Pese a las similitudes obvias entre ambas cintas, The Walk vende lo que Man on Wire no puede: las sensaciones, la experiencia. Logra hacer más amena las decenas de minutos centrados en un hombre sobre un cable que el larguísimo primer acto nos sitúa en lo realmente importante.

 

En resumen: recomendable película, no por su guión sino por las emociones que vivirá el espectador. Eso sí, obligatorio verla en IMAX 3D. Más obligatorio incluso que en Avatar. Y, por favor, abstenerse gente con vértigo. Si es tu caso, mejor disfruta del documental, que por algo ganó el Óscar.

 

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Javier Collado

Marvelita sin complejos, crítico del 'Mefistazo' y amante de la Edad de Plata

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