Crítica de Transformers: El último caballero – El juguete de Michael Bay

Crítica de Transformers: El último caballero – Dirigida por Michael Bay – Protagonizada por Mark Wahlberg, Laura Haddock, Anthony Hopkins, Isabela Moner, Stanley Tucci, Josh Duhamel, Santiago Cabrera, Jerrod Carmichael – Producida y Distribuida por Paramount Pictures

 

 

El resultado de una franquicia explotada

En pocas palabras, esto es lo que es Transformers: El último caballero. Una película como tantas otras de su misma saga que intenta destacar por encima de sus predecesoras utilizando nuevos actores y elementos. En este caso, la leyenda del Rey Arturo y gran parte de la mitología británica para construir su historia – puesto que recurrir a dinosaurios metálicos en La Era de la Extinción no fue suficiente-.  Michael Bay lleva coqueteando con la saga de Transformers desde 2007, cuando se presentaron por primera vez en la gran pantalla estos robots gigantes extraterrestres que destruyen todos los edificios posibles con la justificación de que lo hacen para proteger a la humanidad.

 

No es que el argumento sea muy importante, puesto que se resume a lo mismo de siempre: Optimus Prime y sus autobots, acompañados de Mark Walhberg y Laura Haddock -la nueva chica sexy de las próximas cintas sustituta de Megan Fox y tantas otras que han pasado por la saga- deben detener a Megatron para que este y sus lacayos no destruyan la Tierra. Liderados esta vez por Quintessa, una supuesta diosa de Cybertron con cara de pocos amigos que quiere recuperar un antiguo báculo para obtener el mayor poder jamás conocido. Es curioso que cada vez que se estrena una nueva cinta de Transformers, aparezca un poder definitivo distinto capaz de exterminar a todo aquel que se cruce por delante. Claro que, si no fuera así, la tarea de los autobots quedaría reducida a prácticamente controlar el tráfico. Pero dejando a un lado el argumento, Transformers: El último caballero resultar ser un blockbuster muy entretenido y a la altura de cualquier largometraje de su estilo, y superior a algunas de las entregas de su misma franquicia -aunque no la mejor-.

 

 

Michael Bay sabe cómo crear un buen espectáculo repleto de CGI, explosiones, monstruos gigantes y un buen puñado de actores notables que renuncian a su dignidad -la mayoría- por interpretar algunas escenas que dan vergüenza ajena. En esta ocasión, se incorpora al reparto Anthony Hopkins, que junto a su robot-mayordomo sociópata forman un dúo verdaderamente alucinante. Rociando el film con unas dosis de humor brillantes que sacan una sonrisa el espectador por mucho que este quiera hacerse el duro frente a un largometraje de robots gigantes que tiene más agujeros de guión que un colador. No es que Hopkins regale una interpretación de Oscar como en El Silencio de los Corderos, más bien recupera en cierta medida su papel de doctor chiflado de RED 2. Y, la verdad, funciona de maravilla y se compagina bien con el tono serio que aportan los autobots, en su mayoría, y la estética oscura que Bay realiza en determinados puntos de la trama. En lo que respecta a los demás actores, Walhberg y Haddock siguen la misma dinámica que las dos primeras entregas de Transformers de chico conoce a chica rodeados de tensión sexual.

 

Y cierto es que la reciente La Guerra del Planeta de lo Simios es un verdadero show en lo que respecta a efectos digitales, pero Transformers: El último caballero tampoco se queda nada corta en ese sentido. Bay nos sumerge en unas escenas bélicas caóticas donde el montaje no ayuda demasiado para entender quién está pegando a quién o qué transformers se están dando una paliza entre sí -pese a que la furia sea uno de los motivos principales del director a la hora de componer sus films-. Pero lo importante es que Bay quiere que seamos testigos de una exhibición de explosiones, aventuras y locuras que solo se pueden vivir a través del cine y, sobre todo, de la ciencia-ficción. La supuesta última entrega de Transformers a manos de Michael Bay es un producto sumamente disfrutable como blockbuster veraniego y una nueva aventura para los seguidores fieles de la saga que no quedarán defraudados, puesto que es más de lo mismo y, además, con caballeros medievales de por medio que le añade un toque antiguo molón y único. La duración sigue siendo excesiva -dos hora y media, esta vez- pero es lo habitual en todas las que componen la franquicia por lo que se aguantan bastante bien. Transformers: El último caballero da lo que se espera de ella.

 

 

Veredicto

Lo mejor: Una nueva aventura de Transformers completamente disfrutable para los seguidores de la saga.

Lo peor: El montaje sigue siendo un verdadero caos.

 

 

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