Crítica de Suspiria (2018) – Caos Generacional

Crítica de Suspiria – Dirigida por Luca Guadagnino – Guión de David Kajganich – Protagonizada por Dakota Johnson, Tilda Swinton y Mia Goth – Producida por K Period Media, Frensey Film Company, Videa, Mythology Entertainment, First Sun, Memo Films y Vega Baby – Distribuida en España por Diamond Films.

La Suspiria de Luca Guadagnino es, a la vez, una fiel seguidora del espíritu vehemente y surrealista de la original y una peli totalmente independiente en sí misma. Los intensos colores de Dario Argento se quedan atrás para dar paso a multitud de tonos pastel, apagados pero coherentes con la nueva perspectiva y dirección por la que se ha decidido llevar la cinta. A su vez, se ha desentendido de la estruendosa banda sonora de Goblin para hacer sitio a la música psicodélica de Thom Yorke.

El Director

Luca Guadagnino es un prolífico director italiano de cuya multitud de trabajos quizás nos sea más familiar la aclamada Call Me By Your Name. Su amor por la Suspiria del 77 le llevó a perseguir con pasión la concesión de los derechos sobre el remake, el cual él mismo califica más como ‘homenaje’ a la obra original, y lo que le hizo sentir en su momento.

El ambiente

En la Suspiria de 2018, Susie (Dakota Johnson), una ex-amish de Ohio viaja desde Norteamérica hasta Berlín Oeste para ingresar en la academia de baile Markos. Es 1977: la división entre la Alemania soviética y Alemania Oeste es palpable: protestas, secuestros y atentados terroristas inundan las noticias mientras que la humedad, la lluvia y más tarde la nieve envuelven la ciudad en un manto opresivo. Al mismo tiempo, el aquelarre de brujas que usan la Academia como tapadera se ven amenazadas por divisiones internas.

El argumento es un caos, pero un caos intencionado: la posguerra y la consecuente Guerra Fría están enquistadas tanto en las chicas de la academia y su vida diaria como en las brujas que la regentan. Todos intenta salir del paso; crear orden a partir del desorden.

El Argumento

Susie, una joven tenaz y trabajadora, llega a la academia, y pronto llama la atención de Madame Blanc (Tilda Swinton), que decide prepararla para ser ofrecida como reemplazo a Helena Markos, la bruja más vieja y poderosa del aquelarre, cuyo cuerpo está ya marchito. Blanc es una bruja muy inteligente, pero se encuentra en una situación comprometida: es el eslabón que separa a la bruja más vieja de la chica más joven. Debería ser ella la elegida para liderar el aquelarre, pero sin embargo acaba siendo maestra de la generación más joven, a la que pertenece Susie.

Algo se rompe en el interior de la bruja y todo se va al traste: la Suspiria de Guadagnino nos habla de cómo los tiranos intentan perpetuarse a sí mismos y sus ideas a través de los jóvenes: usan un puño de hierro para deshacerse de los disidentes y no paran hasta conseguir sus objetivos, ¿Pero qué pasa cuando uno de los eslabones que sustentan el sistema comienza a debilitarse? Entonces los viejos ideales empiezan a desaparecer y los más jóvenes ocupan su lugar.

La Conclusión

Suspiria nos ofrece un cuento con un fondo positivo, incluso necesario en los tiempos que corren. Las dudas, la continua meditación de las creencias propias, la importancia de las generaciones venideras y la búsqueda de aquello capaz de sanar y atenuar el dolor y el trauma es el único camino para mejorar y salir adelante.

Suspiria no sólo es un buen remake, hecho con amor y pasión por la original, sino que también es una buena película por sí misma, que ha sabido retomar las riendas del cuento de hadas de Argento para traer algo nuevo a la mesa.

  • Lo mejor: La visión íntima y personal de Luca Guadagnino ofrece una historia cargada de nuevas ideas, que añaden profundidad y tensión continua a la trama, y hacen que seas incapaz de dejar de mirar.
  • Lo Peor: El final. A pesar de ser coherente con los conceptos explorados en la película puede pillar muy por sorpresa y arruinar a corto plazo la experiencia de la película.
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Carlos Sánchez

Carlos Sánchez

Ilustrador, dibujante de cómics y escritor. Obsesionado con la narrativa y el género de terror, aunque tampoco le hago ascos a la fantasía o la ciencia ficción.