Crítica de Star Wars: Los últimos Jedi – Review del Episodio VIII

Crítica de Star Wars: Los últimos Jedi (Star Wars: The Last Jedi, 2017) – Dirigida por: Rian Johnson – Protagonizada por: Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac, Carrie Fisher, Mark Hamill y Adam Driver. – BSO de John Williams – Basada en los personajes de George Lucas – Distribuida por: Walt Disney Pictures – Fecha de estreno en España: 15/12/2017

Llegamos al final de 2017 con el estreno de Star Wars: Los últimos Jedi, el Episodio VIII de La Guerra de las Galaxias. La nueva película, dirigida por Rian Johnson, arranca allá donde se quedó la anterior película de la saga, Star Wars Episodio VII: El despertar de la Fuerza, de J.J. Abrams.

De esta manera, en contra de la tónica habitual de las anteriores película, esta nueva cinta arranca poco después de la destrucción de la base Starkiller, con la Resistencia en fuga, Rey habiendo encontrado a Luke Skywalker y la Primera Orden en auge, dispuesta a llenar el vacío de poder dejado por la República herida de muerte.

Con esta premisa se articula el inicio la última película de la tristemente desaparecida Carrie Fisher. Una película que ha dividido al público y a los fans. ¿Pero qué hemos sacado en claro tras verla? ¿Nos ha gustado, si, no, depende? A continuación os lo decimos.

Esto no va ir cómo tu crees…

Estas lapidarias palabras de Luke Skywalker enmarcan un metadiscurso que en esencia tiene mucho que ver con las reacciones del fandom y de los espectadores. Star Wars: Los últimos Jedi no es la típica película de Star Wars, sino que se trata de una cinta inesperada y rupturista, que toma algunos elementos narrativos y mitológicos de la serie de películas de George Lucas, pero parte por un sendero diferente.

De esta manera, tenemos un título que recicla mucho del Viejo Universo Expandido, ideas, estilos, estéticas, etc… así como sienta una cierta continuidad histórica en el Universo de Star Wars, mostrando tanto una historia común referenciada como elementos arquitectónicos y, también, un regreso a la esencia de mezclara una metáfora de la II Guerra Mundial con Flash Gordon.

Sin embargo, aunque Johnson tributa a Lucas la creación del Universo, su propio discurso es de pegarle una patada a las convenciones de manera explícita a implícita tanto a través de la propia película, como a través de las palabras y actos de sus personajes. Ya hablemos de un Luke hastiado arrojando como si fuera basura el sable de luz de su padre, o de un Snoke que deja claro que Kylo Ren no es más que un niño con máscara que se cree Vader (una metáfora del fan más recalcitrante que con un cosplay cree poder solucionar sus problemas existenciales).

Star Wars: Los últimos Jedi ha sido tomado a las bravas por el fandom más reaccionario y purista como un insulto, comparándolo a la debacle del Episodio II: El ataque de los clones. Sin embargo, su pecado ha sido precisamente tirar por un nuevo rumbo, en lugar de ser complaciente, al estilo del Episodio VII (denostada precisamente por ser demasiado parecida a la película original).

Ahora bien, rascando la superficie, encontramos una película de space-opera muy funcional, pensada para las nuevas generaciones que recicla y reutiliza lo que siempre ha funcionado. Con un John Williams cuyas composiciones son versiones más fuertes y reafirmadas de temas ya aplicados anteriormente, una evolución lógica de la historia y política de este universo.

El canon de la discordia

Desgraciadamente, la acogida desigual de esta película parece evidenciar que no llueve nunca a gusto de todos y que los fans de Star Wars, más parecidos a veces en sus postulados a integristas religiosos que a meros apasionados de un producto cultural, no saben ponerse de acuerdo ni en lo que quieren ni cómo exponer sus opiniones, favorables o no.

Quizá la mayor vergüenza para el Episodio VIII sea precisamente dejar patente que las luchas generacionales entre fans de Star Wars, defiendo postulados enfrentados de calidad o canonicidad (en función de la veteranía del fan que vea la película), distan mucho de acabar. Y es que, nuevamente, estamos ante una profunda brecha generacional entre seguidores de la serie. Con razón la llaman La Guerra de las Galaxias.

Con todo, el autor de estas líneas defiende el conjunto de Star Wars: Los últimos Jedi, ponderándola como un título óptimo, entretenido y lleno de momentos y guiños emocionantes y elocuentes.

¿Lo mejor? Lo que uds. se pueden imaginar: Carrie Fisher y Mark Hamill, quienes convierten en arte el despertar de la nostalgia, en dos de los mejores papeles de toda su carrera. Llenos de complicidad y buen trabajo actoral. Aunque, ojo, no nos perdamos tampoco a Adam Driver, cuyo Kylo Ren se consagra como un villano funcional y eficiente, amén de sorprendente.


Valoración – 81/100. Correcta y trepidante space-opera, heredera de viejos postulados de Star Wars, que parte en una nueva dirección narrativa y mitológica, rompiendo con las premisas clásicas.

  • Lo mejor: Mark Hamill y Carrie Fisher. El fin de una forma de entender Star Wars, siendo un nuevo punto de partida.
  • Lo peor: La desigual acogida y la nueva brecha entre el fandom que ha generado.

No dejes de leer nuestro especial dedicado a todas las películas de Star Wars, con crítica de todas y cada una de las cintas de la saga. 

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Jesús Delgado

Periodista, friki y cinéfilo. Devoro libros, películas, cómics y todo lo que se me pase por delante. Co-fundador de Cinco 79