Crítica de Power Rangers (2017) – Y si no, nos metamorfoseamos

Crítica de Power Rangers (2017) – Director: Dean Israelite – Guion: John Gatins – Música: Brian Tyler – Fotografía: Matthew J. Lloyd – Reparto: Dacre Montgomery, Naomi Scott, RJ Cyler, Ludi Lin, Becky G., Elizabeth Banks, Bryan Cranston, Bill Hader, Matt Shively, Cody Kearsley, David Denman, Robert Moloney, Anjali Jay, Sarah Grey, Morgan Taylor Campbell, Caroline Cave – Productora: Lionsgate / Saban Entertainment – Distribuye eOne Films.

 

 

Cuando se mostraron las primeras imágenes de esta película, cuando vi los primeros dos minutos, pensé que esta Power Rangers se había dejado influenciar demasiado por la tendencia a mostrar de forma oscura y grimosa productos culturales que antaño eran luminosos, cuando no abiertamente descarados: creí que el corto que Joseph Kahn realizara en 2015 había calado demasiado hondo.

Al tercer minuto, un derrotado Zordon (Bryan Cranston) tiene como último recurso lanzar un meteorito contra Rita Repulsa (Elizabeth Banks), una antigua Power Ranger que aspira a extraer la energía vital de nuestro planeta. El meteorito, por cierto, es el que acabó con los dinosaurios. En ese instante, supe que la película ni iba a ser tan oscura como pensaba, ni iba a ser tan mala como los más agoreros esperan.

 

El club de los cinco… Power Rangers

 

El director, Dean Israelite, ya demostró que tenía buena mano con los adolescentes y los veinteañeros que se hacen pasar por adolescentes, en Proyecto Almanac (2015).

 

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En Power Rangers, junto al guión de John Gatins, utilizan la plantilla de El club de los cinco (1985) para presentar a los personajes. El protagonista es Jason (Dacre Montgomery), un chico popular y estrella del fútbol americano, que se estropea el futuro por una broma en un instituto rival que termina en una persecución con la policía. El castigo es acudir los sábados al instituto, donde conoce a Billy (RJ Cyler), un chico autista y a Kimberly (Naomi Scott), otra joven popular castigada por divulgar la foto poco recatada de una amiga.

Una noche,   ofrece su coche a   si a cambio le lleva a la mina a continuar las prospecciones que hacía con su difunto padre. Es allí donde coinciden con el resto del elenco: Zack (Ludi Lin), el cual vive con su madre enferma y apartado del instituto, y Trini (Becky G.) , que necesita un respiro debido a unos padres demasiado preocupados en el qué dirán.

 

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Juntos hacen el descubrimiento de unas extrañas piedras de colores… sin imaginarse que, al otro lado de Angel Grove, la momia de Rita es encontrada por un pesquero y vuelve a la vida con el misterioso objetivo de robar todo el oro que pueda por un extraño motivo…

De dramitas a la acción

Cuando nuestros protagonistas descubren las gemas que les transformarán en Power Rangers, se produce otra persecución, porque en este mundo hasta cruzar un paso de cebra en rojo desemboca en una, que demuestra el músculo de Israelite para dirigir la acción.

Que Power Rangers sea solvente y coherente es lo mínimo que tendríamos que pedir a esta y cualquier película de más de cincuenta millones de dólares de presupuesto (alerta de destripe: por desgracia, esta es la excepción, no la norma), pero que contenga la mejor persecución en lo que llevamos de año es inesperado – ¡y te lo aseguramos pese a haber visto xXx: Reactivated!

 

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Así que el director puede sacar pecho, pero no demasiado, porque la película tiene un defecto muy importante: no maneja bien la escala. El cuadro está siempre demasiado cerrado e incluso más adelante, cuando un robot gigante está machacando a un bruto gargantuesco y dorado, no da la impresión de que estemos ante algo enorme, sino ante una versión CGI de maquetas… que sólo en momentos muy puntuales vemos enteras dentro del cuadro, menos aún con aire alrededor para situar la escala.

Más payasa de lo que tu ojo ve

Si que la acción esté tan bien dirigida puede llegar a sorprenderte, ya verás cuando descubras que Power Rangers tiene genuinos golpes de buen humor.

No hablo de ese humor posmoderno de guiñitos y codazos para situar tanto a los responsables como al espectador por encima del material (“¿qué esperabas, trajes de spandex?”). Aquí los chistes surgen de la historia, no se hacen a su costa.

 

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El ejemplo más claro es Rita, que Banks interpreta con el mismo entusiasmo desbocado que sus papeles en la saga de Los juegos del hambre o Modern family. Rodeada de no muy sutiles referencias sexuales (en un momento determinado se introduce, de forma literal, en una lluvia de oro), la actriz saborea sus líneas tanto para proclamar su megalomanía como para subrayar uno de los ejemplos más descacharrantes de emplazamiento de producto que he visto nunca.

Pero Cranston no se queda atrás: su Zordon dista mucho del rostro en un tubo de la serie original. Es más humano y menos padre celestial, tanto en sus maquinaciones como en sus reacciones hacia el elenco. Junto a Bill Hader, que pone la voz a Alpha 5, hacen creíble mediante inesperadas humoradas que un grupo de chicos se conviertan en héroes.

 

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Y si no, nos metamorfosearemos

El resto del elenco no lo hace del todo mal, si tenemos en cuenta que sus papeles tienen más enjundia que una colección de arquetipos.

Una de las cosas que he percibido al respecto de esta película, más en el público potencial que en la crítica, es una queja de que precisamente estos chicos tengan tantos problemas. Y es algo que me molesta, por una sencilla razón: si antes los protagonistas de estos productos eran tan planos, tan blanditos, respondía a una tradición de idealizar la realidad y evitar cualquier conflicto con el público más pejiguero.

 

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Por suerte, estos temas han dejado de ser tabú y su presentación en la trama no responde tanto a llenar el saco de problemas de los protagonistas para hacerlos tridimensionales, como para hacer visibles los retos que tenemos hoy día: la discriminación por pensar o desear diferente; el impacto de los móviles y las redes sociales en los adolescentes… En ese sentido, Power Rangers es mucho más valiente y menos conservadora que otras franquicias exitosas.

En fin, que estamos ya en abril y por muy improbable que parezca, el rompe taquillas mejor escrito y más disfrutable de lo que va de año es esta película que parecía demasiado sería para los niños y demasiado infantil para los adultos. Estos Power Rangers sí que han sabido metamorfosearse.

 

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Adrián Álvarez

Adrián Álvarez empezó a escribir en Internet en 2004 y no ha dejado desde entonces de volcar su sabiduría en distintos medios de comunicación. El último gran guionista audiovisual, compagina su trabajo como redactor en Cinco79, co-fundado por él, con otras doscientas webs y un empleo que le da de comer. También hace la mejor tortilla francesa de España.