Crítica de Nunca apagues la luz – El primer largometraje de Sandberg

Crítica de Nunca apagues la luz (Lights Out) – 2016 – Dirigida por David F. Sandberg – Escrita por Heisserer y David F. Sandberg – Protagonizada por Teresa Palmer, Maria Bello, Billy Burke, Alexander DiPersia, Alicia Vela-Bailey y Gabriel Bateman – Productora New Line Cinema – Distribuidora Warner Bros. Pictures España. 

Argumento: Martin, un niño de doce años, está experimentando una serie de horribles pesadillas que no le dejan dormir de noche. Cuando Rebecca, su hermana, tenía su edad también tuvo el mismo problema y, por ello, se fue de casa. Ahora, Rebecca quiere descubrir la razón por la que esto les sucede y hacer frente a sus miedos. 

 

Nunca apagues la luz

 

David F. Sanberg llega a la gran pantalla por primera vez con Nunca apagues la luz (Lights out) teniendo como «padrino» al niño prodigio del género de terror, James Wan.  Antes de realizar el largometraje, Sandberg realizó una serie de cortometrajes en los que nos mostraba la idea clave de esta historia de terror que, como habréis deducido, consiste en mantener cualquier luz encendida para evitar que los fantasmas puedan hacernos daño. Literalmente, es una lucha entre la luz y la oscuridad.

 

El buen concepto, desaprovechado

En un principio, la idea que los cortos aportaban era muy buena y realmente asustaba, pero el problema que se ha encontrado Sandberg ha sido el crear una historia para llevar el pequeño concepto a la gran pantalla. Dicho concepto, se planteaba en los cortos como algo que podía pasarle a cualquiera, y es que ¿quién no apaga las luces antes de acostarse o al salir de una habitación? Ahí residía el encanto de su idea y, aunque los cortos no tuvieran guión ni argumento, funcionaba de maravilla para transmitir terror a los espectadores, haciendo que tuvieran miedo a algo tan simple como a la oscuridad. En el film, su idea queda completamente reducida a una familia y, siendo todavía más concretos, a una persona en particular. Esto provoca que el miedo que pudiéramos tener a aquello que Sandberg creó, prácticamente se desvanezca.

 

Teniendo en cuenta que es un film de terror sobrenatural, hay que intentar buscar alguna posibilidad de que aquello que sucede en pantalla pueda ocurrirle al espectador porque, si no, lo único que se consigue es. Si Sandberg hubiera mantenido la idea tal y como la concibió en su día, Nunca apagues la luz calaría muchísimo más en el espectador. Además, se nota bastante que James Wan ha metido mano en el proyecto, dejando sus típicos golpes de sonido y algunas migajas de su fórmula para crear los sustos. Incluso el propio fantasma -demonio, ente paranormal, muerto o como queráis llamarle- tiene un aspecto muy parecido al de la bruja Bathsheba de Expediente Warren. No es malo que Wan haya ayudado a Sandberg en su primera cinta, pero en ocasiones se ve demasiado Wan y poco de Sandberg.

 

Pero, aun así, el director hace la historia a su manera, yendo directamente al grano y creando una introducción sumamente buena en la que recrea su primer cortometraje de Lights out. Esto sirve, tanto para informar al espectador acerca de cómo va a funcionar el terror en esta cinta y para que los que vimos el corto en su momento, recordemos cómo fue. Manteniendo incluso a su pareja como protagonista de este inicio.

 

Nunca apagues la luz

 

Poco terror y mucho humor

Nunca apagues la luz contiene demasiado humor para relajar al espectador, convirtiéndose así en una comedia con toques de terror. El humor en este tipo de cintas está bien,  pero debe ser puntual y no constante. El personaje interpretado por Alexander DiPersia (Bret), será el encargado de transmitir este humor al público. Bret no representa mucho más para la historia que esto, hacer reír de vez en cuando y poca cosa más. Sin embargo, esto no quiere decir que no podamos disfrutar del largometraje, todo lo contrario, pero al tratarse de una película de terror, lo adecuado es que este sea el género predominante durante toda la duración del largomentraje -que, por cierto, es algo escasa-.

 

En cuanto a la interpretación de los actores, la única que nos transmite ese pánico hacia el fantasma es la protagonista Teresa Palmer (Rebecca). Podríamos decir que es la única que vive aquello que está interpretando, porque Gabriel Bateman – su hermano Martin – deja mucho que desear y en más de una situación muestra una sobreactuación que nos saca por completo de escena y de la atmósfera que Sandberg crea.

 

Conclusión

Teniendo en cuenta que Nunca apagues la luz es el primer largometraje de David F. Sandberg, podríamos decir que no está mal, pero no reinventa nada ni aporta nada al género. De hecho, cumple bastante justa como cinta de terror. Cuesta más llegar al espectador con hechos sobrenaturales porque siempre habrá la posibilidad de decir: «Esto no exsite» o «Aquello es imposible», y más aún cuando se nos explica el origen o la razón por la que el fantasma existe. De todos modos, la cinta parece que funciona bien y New Line Cinema ha dado carta blanca para que Sandberg realice una secuela de Nunca apagues la luz. Aunque la historia que se nos narra en este filme no de pie, en cuanto a argumento, para una secuela.

 

Y ahora, para los más freaks y como detalle totalmente innecesario, como sabréis, James Wan es el productor de Nunca apagues la luz y director de Aquaman, miembro de la Liga de la Justicia de DC Cómics. Pues bien, si estáis atentos a una de las escenas de la cinta, podréis encontrar un póster de la «Justice League» en la habitación de Martin.

NOTA: 6

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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