Crítica de la séptima temporada de Juego de Tronos – Breve, pero intesa

Este texto contiene spoilers de la séptima temporada de Juego de Tronos. La serie del momento ha llegado a su fin. Si la espera para la séptima temporada se hizo larga, ahora, hasta la próxima y última, habrá que esperar hasta finales de 2018 principios de 2019. Por lo que tenemos espera para rato. Pero, por suerte, esta séptima temporada ha dejado muchos secretos ocultos a estudiar y analizar durante esta larga “noche” que nos aguarda.

 

Hasta la fecha, esta temporada ha sido la más breve, compuesta únicamente por siete episodios -tres menos de lo habitual-. Después de “Rocadragón“, el pesado, lento y terrible inicio de la misma, Juego de Tronos ha sabido remontar como ha podido ese hype creado a su alrededor ofreciendo puro fanservice para contentar a todos los espectadores en determinados momentos, para luego, en el fondo, seguir haciendo lo que mejor se le da a la serie: avanzar a paso tortuga y alargar las tramas de los personajes hasta límites absurdos. Aunque, bien es cierto, que es una de las temporadas con mayor fantástico visto hasta ahora. Hemos presenciado a Dragones en combate, salvajes, un ejército de muertos, que al fin y al cabo se trata de zombies, y un dragón de hielo no muerto. Y esa esencia pura de cine de fantasía con ligeros broches de cine de género también ayudan a que Juego de Tronos sume puntos a su favor aún a pesar de que la trama podría ser mucho mejor. No vamos a entrar en si es una de las mejores o peores temporadas, pero está claro que ha llegado cargada de reencuentros esperadísimos, secretos y duros momentos de tensión que han dejado al borde de la muerte a más de un personaje importante.

 

 

Hacia la recta final de la serie

Aunque solo falte una temporada para finalizar una de las series más vistas de la historia -o la que más-, todavía faltan muchos misterios por resolver y mucha catarsis por parte de personajes principales. Está claro que ahora su rumbo y destino está mucho más claro que antes pero, visto lo visto, las sorpresas pueden aparecer en cualquier momento. Lo que no está mal. Sin embargo, si se tiene en cuenta que solo quedan seis episodios para el final, puede que le salga caro a la serie el hecho de haber estirado hasta el límite historias innecesarias sin explicar el verdadero fondo. Como por ejemplo, que después de cuatro temporadas se desvele ahora quién fue el verdadero asesino de Joffrey, personaje del que nadie se acordaba y que, ahora, después de tanto tiempo, resulta irrelevante por el poco peso que tuvo si se tiene en cuenta todo lo acaecido con reyes posteriores. O en otras palabras, ha habido demasiada paja de por medio y puede que todo se solucione rápido y corriendo. No obstante, y dejando de lado especulaciones sobre el futuro de la serie, la séptima temporada de Juego de Tronos ha desvelado importantes puntos que nos han dejado en ascuas. Uno de ellos, y quizás el más importante, es la confirmación de que Jon Nieve es en realidad un Targaryen cuyo nombre es Aegon. Lo que hace que su romance con Daenerys se convierta en una especie de incesto, muy propio de la serie, que puede repercutir de forma negativa en su relación. Puesto que Daenerys ha viajado a Poniente, por fin, después de siete temporadas anunciando que volvería a su hogar, para retomar el trono de  hierro.

 

También se ha descubierto que los dragones de Danny son vulnerables al Rey de la Noche. Sobre el que todavía se desconoce su identidad y lo único que se puede confirmar es que podría tener algún tipo de relación con Bran y su poder de Cuervo de Tres Ojos. Pero lo que es evidente es que el peso que este personaje va a tener en la recta final va a ser imperativo. Por fin el apartado de los muertos obtiene el protagonismo que se merecía, ya que hasta ahora solo veíamos metraje de caminantes blancos cuando Bran estaba al otro lado del muro o la guardia de la noche tenía contacto con alguno de ellos. Para mientras tanto, rellenar temporadas y tramas para así alejarnos del verdadero problema: la larga y gran noche. Porque, si por casualidad, los caminantes blancos se hicieran con el control y la serie no tuviera un final feliz esperado, todas esas historias y conflictos familiares, tantos nombres a memorizar y escenas de largas conversaciones, quedarían reducidas a polvo.

 

La séptima temporada ha resultado ser correcta en casi todos sus aspectos. Los personajes iniciales -los que todavía viven- han vuelto a reencontrarse y raíz de eso han surgido nuevas complicaciones para ellos. Juego de Tronos sigue demostrando que la sorpresa, por muchas teorías que corran por las redes, sigue siendo su punto más fuerte. Podría haber sido, como he comentado anteriormente, mucho más directa y escueta por lo que respecta a subtramas de personajes y escenas absurdas que no llevan a ninguna parte, pero lo compensa ofreciendo grandes dosis de fantástico a medida que avanzan los episodios para regalarnos uno de los mejores finales de temporada que ha presenciado la serie. Un episodio lleno de tensión, traiciones, mentiras y revueltas que ha jugado con nuestros sentimientos tanto como ha querido. Ha roto nuestros esquemas sobre todo lo que teníamos previsto hasta el momento y ha dejado un cliffhanger perfecto para el inicio de la última temporada. Nos vemos en 2019, jóvenes y valientes pacientes.

 

https://www.youtube.com/watch?v=f-rlcVEH-Y4

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