Crítica de Glass, final de la trilogía fantástica de M. Night Shyamalan

Crítica de Glass – Escrita y dirigida por M. Night Shyamalan – Protagonizada por Bruce Willis, Samuel L. Jackson, James McAvoy, Sarah Paulson, Anya Taylor-Joy, Shayna Ryan, Spencer Treat Clark – Producida por Blumhouse Productions – Distribuida Universal International Pictures. 

La obsesión de M. Night Shyamalan por los cómics lleva prácticamente veinte años presente en su cine. Desde El protegido, Shyamalan expresó su amor incondicional hacia la fantasía y los valores, ideas y conceptos que el mundo del cómic puede transmitir a sus lectores más allá de solo querer contar una historia de un hombre con superfuerza que vuela a sus anchas por la Tierra. Con Glass (Cristal), su última película, vuelve a explorar sobre el superhéroe para poner fin a su trilogía.

Secuela múltiple

A principios de siglo, El protegido marcó un antes y un después dentro de la concepción del cine de superhéroes. Shyamalan daba vida a una historia de superhombres desde el estudio de los cómics: el impacto social que estos pueden ejercer sobre la mente de alguien y cómo sirven como reflexión fantástica de la situación política y social donde se sitúan. Casi dos décadas más tarde, Shyamalan nos trae su secuela: Glass, con la que ,más que respuestas sobre los debates e ideas planteadas en ‘El protegido’, abre muchas nuevas incógnitas y expone más ampliamente lo que la fantasía significa para él y cómo esta es una de las claves para la vida. 

Ciertamente, Glass funciona a modo de secuela doble, tanto de El protegido como de Múltiple, con las que no solo comparte universo, sino que también protagonistas. Glass es el punto de reunión de los superhéroes de Shyamalan. Donde se ven las caras todos juntos por primera vez.

Bruce Willis, Samuel L. Jackson y James McAvoy forman ese triunvirato que encabeza el reparto del largometraje. A cada cual mejor actor que el anterior, quizá McAvoy es el que tiene más papeletas para quedar eclipsado por la experiencia de sus compañeros, pero mientras Jackson y Willis están como de costumbre, McAvoy lleva al límite a su personaje con personalidad múltiple y ofrece secuencias en las que, en cuestión de segundos, es capaz de interpretar a diversos personajes que componen esa bipolaridad masiva dentro de su personaje.

Aunque tampoco hay que desmerecer el trabajo de secundarios como Anya Taylor-Joy o Spencer Treat Clark, que juegan un papel vital para el soporte dramático de cada uno de los protagonistas. Son el punto de anclaje para conectar a los superhombres de Shyamalan con la realidad mundana.

En lo que más destaca Glass, sin ninguna duda, es en inmenso trabajo que Shyamalan realiza tras las cámaras en lo que a construcción de puesta en escena y secuencias se refiere. Shyamalan aborrece lo mainstream, lo cotidiano no está hecho para su cine –solo hay que ver cómo sus trabajos más comerciales han sido lo peor de su carrera: Airbender: el último guerrero y After Earth -. De cuanto menos presupuesto disponga, mejor le salen las cosas. Menos presupuesto incluye menos espacios, cintas como La visita, El bosque o la propia Múltiple son ejemplos de ello. Glass retorna al director a esos espacios minimalistas. Y es por ello por lo que la película consigue mantener ese tono de suspense marca Shyamalan transmitido con sus composiciones.

Las emociones de los personajes se reflejan con una gama de colores unipersonales que permite conocer el estado mental de dicho personaje. Además, cada uno tiene un tipo de encuadre distinto en sus diálogos y un punto dramático –como ya comentaba- externo que permite al espectador poder conectar con el lado humano de cada uno de los tres protagonistas.

Ahora bien, a pesar de que formalmente es formidable y las interpretaciones de los actores que componen el film son de escándalo, Glass puede resultar bastante densa. Sobre todo para los que busquen un estilo semejante al de Múltiple o incluso de El protegido, puesto que, en este cierre de trilogía, Shyamalan juega a crear el suspense que tanto le caracteriza mientras, en primer plano, bombardea la mente del espectador con un número considerable de ideas que giran alrededor de la fantasía y los superhéroes que se compaginan con el control que el estado ejerce sobre la sociedad. 

Conclusiones

M. Night Shyamalan ha cerrado una etapa dentro de su filmografía. Ha demostrado, una vez más, que, en lo que respecta a puesta en escena y construcción de planos, hay pocos directores en activo que puedan hacerle frente. Glass es una declaración de amor al mundo del cómic que, además, demuestra que no todas las películas de superhéroes tienen que ser al estilo de Marvel o DC. El director de El sexto sentido se niega a doblegarse ante los convencionalismos dentro del cine de superhéroes y lleva al límite su talento como artesano cinematográfico al construir conceptos solo con elementos formales. 

  • Lo mejor: El trabajo de puesta en escena y la cantidad de ideas con las que bombardea la película. 
  • Lo peor: Es bastante densa, los que esperen acción van a quedar decepcionados.
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