Crítica de El viaje de Arlo (The Good Dinosaur)

Crítica de El viaje de Arlo (The Good Dinosaur) – 2015 – Dirigida por: Peter Shon – Guión de: Meg LeFauve – Con las voces de: Raymond Ochoa, Jeffrey Wright, Frances McDormand, Marcus Scribner, Steven Zahn, Al Buckley, Anna Paquin, Sam Elliot y Jack Bright – Producida por: Disney Pixar – Fecha de estreno en España: 27/11/2015

 

Hace 65 millones de años, un asteroide se precipita desde el espacio hacia la Tierra para cambiar su ecosistema al extinguir los dinosaurios. Sin embargo, pasa de largo y todos siguen viviendo igual y como si nada hubiera pasado. El viaje de Arlo nos traslada a una época en la que los dinosaurios y los humanos viven juntos en la Tierra, siendo los animales más antiguos del planeta los que han evolucionado al hablar y cultivar sus tierras. En este épico viaje, descubrimos a Arlo, un apatosaurio con un gran corazón que vive con su familia al cuidado de una granja. El miedoso dinosaurio conocerá a Spot, un niño salvaje que le cambiará la vida y le hará vivir un increíble viaje de descubrimientos y misterios.

 

Spot y Arlo en El viaje de Arlo

 

Pixar nos sorprende en el 2015 al estrenar dos películas de animación en el mismo año, Del Revés (Inside Out) y El viaje de Arlo (The Good Dinosaur). Por fin, y después de casi seis años de desarrollo, Pixar ha conseguido estrenar su gran epopeya sobre la amistad y la familia. Y decimos bien, porque la película comenzó a gestarse en el año 2009 con Bob Peterson como director, pero en 2013  el realizador fue despedido del proyecto, quedándose huérfano durante un año hasta que tomó las riendas Peter Sohn.

 

Un viaje iniciático

El viaje de Arlo es, ante todo, un viaje de descubrimiento. Arlo, nuestro temeroso apatosauro, sufrirá una terrible pérdida que le hará comenzar un viaje iniciático para encontrarse consigo mismo y superar todos sus miedos. Un viaje en el que vivirá multitud de aventuras y en cuyo camino se encontrará con otros dinosaurios de toda calaña. Una historia que hemos visto en muchas ocasiones, y que no nos aporta ninguna novedad frente a películas como El Rey León o En busca del valle encantado.

 

Durante toda la película somos capaces de observar y entender la evolución de Arno, a través de encontronazos con pruebas a su valentía o con diferentes personajes que le ayudarán a entender que no se puede confiar en todo el mundo, o que el miedo es algo natural. Pero, aunque el guión flojea, Pixar siempre sabe cómo tocarnos el corazón y hay algunas escenas que son realmente enternecedoras y que nos demuestran que, aunque las especies somos muy diferentes las unas de las otras, siempre tenemos un punto en común: nuestra familia y de dónde venimos.

 

Arlo con Forrest Woodbush, el estiracosauro

 

Aunque aparecen otros personajes, El viaje de Arlo se  sustenta en la relación entre Arlo y Spot. Dos personajes que están muy bien construidos y cuyos papeles están invertidos. Aquí, es el dinosaurio Arlo el que habla, come verduras y se comporta como un humano, mientras que Spot es un bichejo salvaje y con malos pelos que no habla y es más burro que un arado. El dinosaurio es el dueño del humano, una especie de mascota,  y a lo largo de toda la cinta comprobaremos cómo va cambiando su relación y cómo están condenados a entenderse y superar su miedos para sobrevivir.

 

Arlo y Spot jugando con las luciérnagas

 

¿Estos paisajes son reales?

Si hay algo que realmente nos llama la atención a la hora de ver El viaje de Arlo son sus espectaculares paisajes. Nosotros hemos visto la película en 2D (también existe la versión 3D) y lo primero que pensamos cuando empezó la película fue: ¿estos paisajes son animación? La Naturaleza puede ser peligrosa, cruel, bella y estar llena de secretos. Todos estos elementos se muestran más reales que nunca en El viaje de Arlo. La fotografía está cuidada con mimo en toda la cinta y tenemos la sensación de estar en las montañas en las que vive Arlo. El agua es de lo mejor que se ha podido ver en los últimos años en el mundo de la animación: parece que empapa de verdad, es preciosa y al mismo tiempo se embarra cuando llueve.

 

Paisaje de El viaje de Arlo

 

El Rey León de las nuevas generaciones

Sabemos que las comparaciones son odiosas, pero como os hemos dicho, El viaje de Arlo tiene muchas referencias a películas de animación de la factoría Disney y otros estudios. Para empezar, algunas escenas de El viaje de Arlo son una revisión con dinosaurios de El Rey León. Arlo, el más patoso y pequeño miembro de una familia de apatosauros, quiere llegar a ser como sus hermanos y conquistar su lugar en la granja familiar. Una tragedia hará que empiece su camino, igual que Simba en la cinta de 1994.

 

Pero también tenemos En busca del valle encantado en donde Piecito, un pequeño apatosauro (al igual que en la película de Pixar), tendrá que sobrevivir por sí mismo y encontrar a su manada. Y, otra referencia directa para El viaje de Arlo, es Dinosaurio, película de Disney que se estrenó en el año 2000 y que fue rodada con imágenes reales y parcialmente animada. En ella, un iguanodonte llamado Aladar, criado lejos de su especie al amparo de unos lémures, iniciaba un viaje para encontrar un lugar en el que vivir, pero el problema eran los malvados carnotaurios.

 

Un apartado musical a la altura

Por último, tenemos que destacar el estupendo doblaje que acompaña la película. En nuestro caso, eran las voces en su versión original en donde destacan Frances McDormand, Anna Paquin, Jeffrey Wright, Steve Zahn, Peter Sohn y los vozarrones de Raymond Ochoa y Sam Elliot. En el caso de la versión española, todavía no conocemos los actores que ponen voz a cada uno de los personajes, pero lo que sí sabemos es que el youtuber Alexby hace un cameo.

 

La banda sonora de Jeff y Mychael Danna también es digna de reseñar con toques de película del oeste que casan a la perfección con lo que vivimos en El viaje de Arlo, pues es un viaje de iniciación en el Oeste Americano, pero que también sabe cuándo volverse lenta y emocional cuando la ocasión lo requiere. Sin duda, un gran trabajo de los dos compositores que nos amenizan los 100 minutos que dura la cinta en su totalidad.

 

Ramsey y Nash, son fieros pero no tanto como parecen

 

Conclusión

El viaje de Arlo es una película enternecedora que te llega al corazón, te hace reír y llorar. Es una historia sobre la amistad, la familia y el descubrimiento, desde el punto de vista de un dinosaurio, pero que peca de ser poco original, pues la hemos visto demasiadas veces en la gran pantalla.  Al final, cuando estás viendo la película, sabes lo que va a ocurrir al momento siguiente y ese es su verdadero problema. Una gran idea, la época actual con los dinosaurios como especie evolucionada, queda diluida entre viejos clichés.

 

El viaje de Arlo es una película hecha, sobre todo, para el disfrute de sus magníficos paisajes y su estupenda música, como decimos, pues la historia es largamente conocida. Aun así, la cinta de Pixar es una buena película, aunque podría haber sido mejor, y nos vuelve a demostrar que el estudio californiano tiene un increíble talento para narrar historias que son capaces de enamorar a grandes y pequeños. Su gran valor es saber emocionarte en el momento justo.

 

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