Crítica de Cars 3 – La Rocky de los coches de animación

Crítica de Cars 3 – Dirigida por Brian Fee – Actores de doblaje (versión original): Owen Wilson, Larry The Cable Guy, Armie Hammer, Cristela Alonzo, Bonnie Hunt, Kerry Washington, Nathan Fillion y Lea DeLaria – Producida por Pixar Animation Studios – Distribuida por Walt Disney Studios Motion Picture Spain. 

 

 

Emotiva y grandiosa despedida de Lightning McQueen

Cars nunca había sido una gran saga de Pixar, no nos vamos a engañar. Cierto es que trajó la novedad al cine de animación de los coches de carreras parlantes y que creó un nuevo modelo de conducta a seguir para los más pequeños con el personaje principal, Rayo McQueen, por su increíble capacidad por no rendirse jamás para lograr sus sueños y metas. Su segunda entrega hundió lo poco que salía a flote de Cars, pero esta tercera entrega confirma que no por ser el último se es menos importante. Cars 3 es la película que los fans de esta serie de films necesitaban para despedir como es debido a McQueen por todo lo alto y con una emotividad impropia de este tipo de largometrajes.

 

En Cars 3, Lightning McQueen deberá hacer frente a las nuevas generaciones de corredores que llegan al mundo de las carreras profesionales. Tiene que aceptar que ya no es tan joven como antes y que, ahora, si quiere ganar a los más jóvenes deberá volver a entrenar como antaño y adaptarse a las novedades y actualizaciones de su mundillo.

 

 

Cars 3 podría resumirse en que se convierte en una especie de versión animada de Rocky con coches que van a toda pastilla y que lucen unos diseños espectaculares. Es la mejor de la trilogía de Pixar por la sencilla razón que aquí no hay solamente entretenimiento. Hay un fondo moral profundo en el que el propio protagonista hace un estudio de sí mismo sobre qué es lo que le conviene como corredor y cómo debe posicionarse para dejar paso a las generaciones venideras que, igual que hizo él mismo en la primera entrega de Cars, llegan pisando fuerte. Es un punto de partida como personaje que marca la despedida del mismo hasta como lo conocimos en sus inicios. Y es que realmente aquí es donde por primera vez vemos un cambio en McQueen como tal, y es un cambio que le sienta como un guante. Tanto a él como al largometraje.

 

Ahora, Cars no está centrada en conseguir el éxito propio de sus protagonistas -que también-, sino que más bien es un ejercicio para conocerse a uno mismo y poder explorar los límites hasta los que se puede llegar. De hecho, el film sigue una estructura muy parecida a la ya nombrada saga de Rocky -con un momento de entreno en la playa muy al estilo de Rocky 3-. McQueen era el primero del mundo hasta que aparece alguien que parece ser mejor y este debe buscar el modo de volver a coronarse. La típica estructura de cualquier largometraje de boxeo, lucha o incluso, en cierta medida, de cine negro, donde lo importante no es la historia en sí, sino la evolución de sus personajes.

 

En lo único que peca el largometraje es en su excesivo segundo acto, que hace que las expectativas para la llegada del tercero caigan en picado. Aunque, bien es cierto, que el director Brian Fee sabe lo que se hace y realiza un último giro de guión bastante impredecible y que pone las emociones a flor de piel. Incluso a pesar de que no se sea demasiado fan de las anteriores entregas de Cars ni se conozca demasiado a sus protagonistas. Todo ello gracias al impecable tratamiento que se realiza sobre ellos. Cars 3 es divertida, emotiva y motivadora para los más pequeños que quieran darse cuenta de que las situaciones siempre pueden solucionarse, por muy complicadas que parezcan. Solo hay que adaptarse y darle la vuelta a la tortilla.

 

Veredicto

Lo mejor: Su desenlace inesperado y el estilo Rocky con el que está caracterizado el film.

Lo peor: Peca de ser demasiado extensa para lo que tiene que contar.

 

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