Crítica de Cadáver – Nunca digas muerto

Crítica de Cadáver – Dirigida por Diederik Van Rooijen – Escrita por Brian Sieve – Protagonizada por Shay Mitchell, Stana Katic, Grey Damon, Louis Herthum, Nick Thune – Producida por Screen Gems, Broken Road Productions – Distribuida por Sony Pictures Releasing España.

Cadáver cuenta con todos los elementos necesarios para un film de género funcione como es debido, pero no los explota como debería. Brian Sieve, guionista del largometraje, pone sobre el papel un conjunto de secuencias terroríficas que parecen no seguir un hilo conductor y te lo contamos en nuestra crítica de la película de terror

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Pánico en la morgue

Cadáver arranca como tantos otros films de posesiones: con un exorcismo. Una carta, empero, que juega en su contra a la hora de generar suspense alrededor del origen de un misterioso cadáver que llega a una morgue en una noche normal y corriente que termina convirtiéndose en la peor de las pesadillas de los protagonistas.

Brian Sieve expone todo el material que el espectador necesita saber en los primeros diez minutos de metraje para poder descifrar él solo las claves del film. Un caso similar al que ocurrió con La crucifixión de Xavier Gens, pero con el inconveniente de que Sieve no tiene ningún as bajo la manga para poder hacer algún inesperado giro de guion. Diederik Van Rooijen, el director, confía demasiado en que su morgue salve todo el conjunto a pesar de que Cadáver parezca una serie de set pieces de terror unidas bajo la única intención de querer asustar fácilmente al espectador.

La dirección de Rooijen mantiene unos estándares mainstream y no busca crearse un sello autoral dentro del género o del mundo del cine, en general. Su estética es destacable, no por el talento de su mano detrás de las cámaras, sino porque tampoco hace falta mucha mano para crear pánico dentro de una morgue. Un lugar que ya habla por sí solo y aunque se rodara un documental sobre su funcionamiento sin intenciones de querer transmitir terror, lo transmitiría de todas maneras.

Diederik Van Rooijen no mueve las piezas que componen el lugar para que estas actúen a su favor. Simplemente deja que, por sí solo, haga su función de tren de la bruja para acompañar al demonio de turno que deambula por los pasillos oscuros y fríos del edificio funerario. Aunque, hay que destacar, que el cadáver de Hannah Grace, la endemoniada en cuestión, realiza una serie de movimientos y contorsiones que ponen la piel de gallina. No hace falta recurrir al jumpscare para que dé mal rollo. Solo con unos planos cerrados y la iluminación adecuada es suficiente.

En La autopsia de Jane Doe, por el contrario, André Ovredal no solo contaba con una morgue mucho más tenebrosa como escenario principal y único, sino que además el motor de su historia era averiguar qué misterios rodeaban la muerte de una joven sin nombre. Ahondaba en temas fantásticos mucho más macabros que enriquecían la cinta y la convertían en algo más que una simple historia de terror. Obviamente no todos los films de género tienen que transmitir mensajes ni ser Hereditary (2018), pero sí que, como mínimo, deberían explicar una historia más o menos compacta y que tenga sentido dentro de su contexto ficticio. 

Cadáver quiere tocar tantos palos que termina siendo aprendiz de todo y maestro de nada. Se olvida de sus personajes y de sus arcos argumentales. La única, realmente, que logra ganarse al espectador por su poderoso carisma es la protagonista, Shay Mitchell. A quien acompañamos en su travesía de los horrores en la morgue de Rooijen.

Conclusión de Cadáver

Diederik Van Rooijen desaprovecha el escenario perfecto en el que construir una historia de terror memorable al estilo de La autopsia de Jane Doe. La morgue solo sirve para suavizar el impacto de un guion que deja mucho que desear en lo que respecta a crear una cohesión narrativa. Atrae por su estética y por las contorsiones del cuerpo del monstruo, sin nada que envidiar a las criaturas de Javier Botet.

Elemento que hace que, si se pasan por alto sus pocas ganas de querer contar algo más allá de ser un tren de la bruja pasajero, sea disfrutable en sus secuencias donde la poseída hace acto de presencia y toma las riendas de la situación.

  • Lo mejor: Algunos de sus artesanales efectos especiales y el carisma de su protagonista, Shay Mitchell.
  • Lo peor: El poco esfuerzo del film en construir un guion a la altura de la puesta en escena.