Crítica de Blade Runner 2049 – Otro éxito de Denis Villeneuve

Crítica de Blade Runner 2049 – Dirigida por Denis Villeneuve – Protagonizada por Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Jared Leto, Sylvia Hoeks, Robin Wright, Dave Bautista, Mackenzie Davis – Distribuida por Sony Pictures Releasing España

 

 

Secuela de culto inmediato

Teniendo en cuenta la cantidad de secuelas, remakes y copias que abundan en Hollywood últimamente, Blade Runner 2049 es un producto que hay que tener en muy alta estima, pues, aún rechazando la fórmula con la que Ridley Scott creó el largometraje original en 1982, consigue tener su propio estilo y, más importante todavía, su modus operandi distintivo. Es evidente que no dispone de la originalidad ni del impacto que supuso la Blade Runner de Scott, en eso el señor Villeneuve llega muy tarde. Pero, por otro lado, sí que sella un producto que permite distinguir su manera de hacer cine del resto de muchos de los cineastas actuales que solo quieren ser unos simples directores de blockbusters cuya estructura, visual y narrativa, es siempre la misma para que Hollywood pueda llenarse los bolsillos con cada film que lanza. Denis Villeneuve ya consiguió llegar a lo más alto de la ciencia ficción con La Llegada (The Arrival) y, ahora, demuestra que su afán de superación no conoce límites.

Por expresa petición del director, no voy a entrar en el argumento para que cada cual pueda presentarse virgen a la sala del cine correspondiente y así poder disfrutar del espectáculo visual con el que Villeneuve quiere deleitarnos sin saber absolutamente nada de la trama. Y no es para menos, puesto que el despliegue técnico con el que cubre el film es simplemente maravilloso. Dejando de lado que llena sus ciudades futuristas de propaganda subliminal hacia diversas compañías, el ambiente que se respira por las calles y diversos lugares por los que nos movemos son increíbles por su inmensa sensación de vacío, soledad y frialdad que transmiten. Si además, a ello, se le suma la música de de Hans Zimmer, Benjamin Wallfisch y Jóhann Jóhannsson es imposible no sentir ese sentimiento de abandono y tristeza que está presente a lo largo de todo el largometraje. Sentimiento que viene en forma de Ryan Gosling, el protagonista de la cinta, que si bien cumple con su objetivo de empatía, falla en la actuación que se esperaba de él. Gosling no es mal actor, de hecho es un lujo verle en La La Land o Drive, pero en Blade Runner 2049 le falta garra. Puede que, en parte, sea por meterse demasiado en su papel -algo que entenderéis de inmediato que veáis el film-.

 

 

Por suerte para él, llega un veterano Harrison Ford rematado por un Jared Leto sublime que salvan el apartado interpretativo del largometraje. Con una Ana de Armas bastante descafeinada que, por lo menos, cumple con su propósito sin levantar, eso sí, demasiadas alabanzas en su actuación. Hablando ahora con a continuidad del film de Scott, Villeneuve se aleja de ese estilo noir con el que en 1982 el director de Alien bañó su obra, al mismo tiempo que elimina esa suciedad en la imagen y en los escenarios para dar paso a una limpidez fotográfica sin precedentes. A la cual es difícil no caer rendido, aún a pesar incluso de que el argumento que narra no es nada nuevo ni tampoco está contado de la mejor forma posible. Pero cambia así, por completo, el modo de narrar los hechos.

Es justo en este punto donde Villeneuve cojea. Hay muchas maneras de contar historias en el mundo del celuloide. Y de él, tras ver The Arrival y, en general, su filmografía, se espera que lo haga de forma que otros no podrían hacerlo. O, por lo menos, de un modo más personal. Son casi tres horas de planos, música y actuaciones brillantes. Pero su ritmo hace que, en determinados puntos, se haga un poco densa debido a que sus plotwist son bastante predecibles. Aunque eso no quita que intente tener su marca identificadora de otros modos y, que con Blade Runner 2049, se desmarque de la cantidad inhumana de secuelas absurdas y repetitivas con las que el cine está sobreviviendo hoy en día. Una secuela que sin duda entra en las puertas de las películas de culto. Puede que, igual que su predecesora, no sea de forma inmediata, pero tarde o temprano pertenecerá a esos films ejemplares que tanta inspiración crean para que de él surjan nuevas inspiraciones -y miles de copias-.

 

Veredicto

Lo mejor: Su apartado visual y su BSO.

Lo peor: Va a costar que una secuela de un clásico como Blade Runner, sea querida.

 

 

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