Crítica de Black Mirror: Bandersnatch

El pasado 28 de diciembre llegó a Netflix Bandersnatch, que no sólo es la primera película producida por la marca Black Mirror, sino que además viene en forma de capítulo interactivo, donde podremos elegir qué ocurre en la historia, al más puro estilo Elige tu Propia Aventura. Así es como la popular serie de ciencia-ficción creada por Charlie Brooker ha elegido introducir su quinta temporada que, recordemos, será estrenada en 2019.

Una Nueva Mecánica

Bandersnatch funciona mostrando dos opciones que el protagonista puede llevar a cabo, con un límite de tiempo. Cuanto más avancemos en la trama más diversos serán los posibles futuros a descubrir, muchos de los cuales acaban en callejones sin salida. Siempre que lleguemos a uno, la misma plataforma nos permitirá retroceder a un punto anterior para probar de nuevo y poder elegir una opción distinta. A veces incluso los mismo personajes serán conscientes de haber repetido acciones.

No es la primera vez que un medio recurre al espectador para hacer que historia se desarrolle. Lo que no es tan común es hacerlo con una película. Netflix se presta a este propósito de forma útil y cómoda, creando una experiencia cuanto menos curiosa.

El Argumento

Bandersnatch nos sumerge en la vida de Stefan Butler, un joven programador de los 80 a punto de presentar la idea de un videojuego a una importante compañía en pleno ascenso y florecimiento. Cuando le ofrecen el puesto como desarrollador, Stefan comenzará a verse asediado por sus problemas mentales y la tensa y complicada relación con su padre a raíz de la muerte de su madre. La desconfianza, la ansiedad y la presión laboral le llevarán a sentir que la vida se le escapa de las manos y que ya no es dueño de sus acciones.

Dónde Falla

Este mismo sentimiento es el que la película usa como catalizador del sistema de elecciones, que se nos presentarán una y otra vez, con más o menos importancia. Bandersnatch además no será precisamente sútil a la hora de recordarnos que 1). Hay opciones. 2). Tendremos que volver atrás más de una vez. 3). El personaje depende de nosotros; y es quizás en esta espiral de recordatorios, indirectas y metáforas donde la serie se pierde, ya que insiste en presentar muchas opciones y muchos finales para nunca dar un mensaje claro: ¿Quiénes somos en este mundo de posibilidades? ¿Tenemos un deber moral de ayudar o deberíamos hacer lo que nos viniese en gana? ¿Nos debería importar la vida de Stefan y la gente a su alrededor?

Aún ofreciendo una dinámica interesante que rompe el molde de consumición de contenidos de la plataforma la sensación final que queda es de desperdicio: si bien es cierto que otros medios ya han explorado el libre albedrío a fondo, Bandersnatch se ha conformado con tirar a la cara del espectador todos los conceptos de forma repetitiva y descarada, sin espacio para la meditación.

Conclusión

Bandersnatch es una película caótica, ya que su misma estructura no nos permite disfrutar de una visión narrativa consolidada. Siempre existe la opción de revisionar y elegir otros caminos, pero eso sólo fragmenta más la visión global de la historia, que nunca llega a ser contada completamente.

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Carlos Sánchez

Carlos Sánchez

Ilustrador, dibujante de cómics y escritor. Obsesionado con la narrativa y el género de terror, aunque tampoco le hago ascos a la fantasía o la ciencia ficción.

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