Crítica de Billy Lynn – Masterpiece de Ang Lee

Crítica de Billy Lynn – Dirigida por Ang Lee – Escrita por Ben Fountain – Protagonizada por Joe Alwyn, Kristen Stewart, Garret Hedlund, Steve Martin, Vin Diesel, Chris Tucker, Ben Platt, Tim Blake Nelson – Banda sonora de Jeff Danna y Mychael Danna – Distribuida por Sony Pictures Releasing España. 

 

 

El oscarizado director de La Vida de Pi, Tigre y Dragón y Brokeback Mountain, Ang Lee, ha traído esta vez una historia narrada a base de flashbacks en las que conoceremos la gran azaña del valeroso soldado Billy Lynn durante un combate en Irak. En las obras de Lee siempre hay lecciones morales sobre la vida y, a su vez, cómo superar obstáculos para seguir adelante y hacer lo correcto. En ese sentido, Billy Lynn no será distinta, puesto que va a utilizar a los miembros del pelotón Bravo para mostrar el público el trato que reciben los soldados americanos cuando regresan a su país después de combatir en la guerra, así como las las inadaptaciones sociales de los mismos con respecto a los “civiles”. El mensaje queda claro en todo momento: el trabajo de los soldados está sumamente infravalorado y el pueblo utiliza su figura para poder declarar lo orgullosos que están de ser, en este caso, americanos.

¿Cuál es la verdadera guerra?

Esta es la pregunta que realmente se plantea a lo largo de toda cinta de Ang Lee. Mediante el uso de montaje alterno y los ya nombrados flashbacks, podremos ser testigos de la estancia de Billy Lynn en Irak: su adaptación con el pelotón, los entrenamientos, los combates y las lecciones filosóficas que recibe de su sargento, Shroom, al que da vida Vin Diesel, actor que ha parecido “resucitar” con su reciente filme xXx: Reactivated y que volverá a la gran pantalla de nuevo con la próxima entrega de Fast and Furious. Mientras estemos envueltos en este escenario de desierto, plomo y sangre, los soldados se sentirán, dentro de lo que cabe, como si estuvieran en su casa. Aquí pueden controlar las situaciones que les envuelven y sus emociones deben quedar totalmente apartadas y descartadas para centrarse en su oficio: matar al enemigo. En ese sentido, Lee se acerca a otras cintas bélicas como El Francotirador (Clint Eastwood) donde la situación por la que están pasando los civiles de Irak queda muy bien definida. Del mismo modo, también queda reflejado el cambio de actitud que realizan los soldados americanos cuando ya están absorbidos por la esencia de la guerra y la muerte. Una vez se da ese paso, ya no hay marcha atrás.

 

 

Y las consecuencias de ser soldado se dejan ver cuando estos jóvenes soldados vuelven a su patria, aquella por la que matan y, si es necesario, mueren sin rechistar, para realizar una pequeña gira que culmina con su regreso a Irak el Día de Acción de Gracias. Sin embargo, se ven marginados por el ciudadano de a pie americano, pues que, para ellos, un soldado solo es aquel que ha renunciado a la sociedad y para sobrevivir en las trincheras de la guerra ha tenido que hacerse homosexual para compensar sus necesidades masculinas. El “glorioso” recibimiento del Escuadrón Bravo, correrá a manos de Norm Oglesby, interpretado por un Steve Martin que recupera su papel de hooligan de fútbol americano al estilo Doce en casa, pero, esta vez, con un tono más serio alejado de sus típicos papeles en comedias yanquis. Este individuo será el encargado de representar a los altos cargos americanos que, lo único que desean, es quedar bien ante el público declarando lo orgullosos que están de sus valientes hombres que se ensucian las manos por todos en la guerra sin pedir nada a cambio. De un modo muy sutil, Lee avergüenza a este tipo de personas con un par de respuestas ingeniosas que los soldados del equipo Bravo emplean en una determinada escena en el despacho de Oglesby.

 

Billy Lynn abre el 2017 dejado el listón bien alto, en lo que a Drama y cinta Bélica se refiere. Ang Lee combina acción, explosiones y sangre con un compendio de dramas familiares que llegarán a los más profundo de aquellos espectadores que hayan vivido alguna vez una situación de renuncia en su vida o que hayan tenido que sacrificar algo por el bien de su familia. Lo único que se le podría tirar en cara, es que el alternar dos historias tan distintas pueda sacar de contexto al público en más de una ocasión. Hay que estar concentrado para no desubicarse en ningún momento y tener en cuenta que veremos más drama que guerra.

 

Lo mejor: La sinceridad con la que Ang Lee representa la vida de un soldado raso americano.

Lo peor: La alternancia de las dos historias puede no ser del todo efectiva.

 

 

 

 

 

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