Crítica de Alita: Ángel de Combate, el cyberpunk de Robert Rodriguez

Crítica de ‘Alita: Ángel de combate’ – Dirigida por Robert Rodriguez – Escrita por James Cameron, Laeta Kalogridis, Robert Rodriguez – Protagonizada por Rosa Salazar, Christoph Waltz, Jennifer Connelly, Jackie Earle Haley, Ed Skrein – Producida por 20th Century Fox. 

No cabe duda de que se puede poner en duda la capacidad narrativa de Robert Rodriguez si se realiza una perspectiva de su cinematografía. Como discípulo bastardo de Quentin Tarantino, junto con Eli Roth, el cine de Rodriguez ha florecido alrededor de la violencia pornográfica donde prima más el espectáculo visual que el contenido. Lo que no es ningún inconveniente si se entiende el cine como un objeto de espectáculo de masas que puede servir para satisfacer ciertas emociones primarias. Ahora bien, lo que nadie debería poder cuestionar es el profundo interés que Robert Rodriguez tiene por la conexión entre tecnología y cine.

Las películas del director de Sin City, si nos situamos en el momento preciso de estreno de cada una, denotan un claro interés por exprimir al máximo los límites del cine. Además, busca dar un paso más y expandir sus fórmulas visuales para conectarlas con el mundo del videojuego –como ya lo demostró con Spy Kids 3-D: Game Over – como otros directores como Jordan Vogt-Roberts. Alita: Ángel de combate es quizá la película que más deja ver ese ideal futurista que persigue desde el inicio de su carrera.

Con James Cameron como padrino del proyecto, y echando una mano en el guion, Rodriguez se aventura a dar rienda suelta su imaginario cyberpunk para construir una historia que aspira con ansia sumarse a la propuesta que Steven Spielberg impulsaba en ‘Ready Player One’: la tecnología devorará el mundo tal y como lo conocemos y los humanos deberán adaptarse para pasar a la siguiente etapa.

Alita: Ángel de combate parte de una base muy frankensteiniana en la que un científico reconstruye a una cyborg –robot, o como queráis llamarlo- en base al recuerdo de un familiar –bebiendo directamente de ‘La piel que habito’ de Almodóvar- y ver si este nuevo ser puede adaptarse a la sociedad y convivir como un miembro más. Rodriguez está concibiendo el mito que James Whale llevó al cine en 1931, pero con la diferencia de que está utilizando la ciencia ficción como vía principal y el terror como género complementario. Whale, quizá por los medios de la época, estructuró el primer largometraje de Frankenstein del modo contrario, dejando siempre esa ciencia ficción en segundo plano cuando, en realidad, era lo que estaba permitiendo que la historia pudiera realizarse.

En cualquier caso, Rodriguez apela constantemente a la búsqueda de lo que nos hace humanos y lo que nos diferencia de aquellos que, dentro de su ficción, no lo son porque están compuestos por partes robóticas. Conecta con lo que Miguel Sapochnik ya reflejó en ‘Repo Men’, solo que lo embadurna con unas dosis exageradas de acción que beben directamente de la obsesión de Tarantino por los combates orientales –y que tan bien introdujo en ‘Kill Bill’-, y que le salvan, en más de una ocasión, de estar contando una historia que en el fondo es más de lo mismo y que puede dejar bastante frío si lo que se espera es algún tipo de reinvención del género por parte de las líneas de Cameron. 

En tanto que ‘Avatar’ sí que supuso un paso adelante, en Alita: Ángel de combate parece que Cameron solo ha estado presente parcialmente y que solo ha puesto interés en construir la trama de amor entre los dos protagonistas. Un tema que tiene obsesionado al director de ‘Titanic’ desde que ganara 11 Oscar y se quedará con todos los premios en la 70 edición de los premios de la academia hollywoodense. 

Alita: Ángel de combate se centra más en ser un nuevo reto para el director que una adaptación per se de la novela gráfica de Yukito Kishiro. Da la impresión de que Rodriguez y Cameron solo adoptaron al proyecto por lo que este podía permitirles explorar y no tanto por lo que Kishiro quiso transmitir con él. Un caso parecido al que sufrió la adaptación de ‘Ghost in the Shell’ con Scarlett Johansson a la cabeza. El cine occidental del otro lado del charco está más interesado en el exterior de los films, lo estético, que en las capas interiores que pueden ofrecer. 

Conclusiones

Robert Rodriguez ha conseguido realizar una adaptación muy personal que le sirve para poder plasmar sus sueños más húmedos y llevar al máximo exponente la concepción futurista del cine. Si bien, Alita: Ángel de combate deja un poco frío en lo que respecta a contenido, su forma reafirma que el cine debe verse en pantalla grande, llegando justo en el momento idóneo cuando el debate sobre las nuevas plataformas está quemando Troya –y cerrando más de un cine-. 

  • Lo mejor: Visualmente es una absoluta barbaridad. 
  • Lo peor: Deja bastante indiferente. 
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