Crítica de la secuela de Prometheus, Alien: Covenant

Crítica de Alien: Covenant – Dirigida por Ridley Scott – Protagonizada por Michael Fassbender, Katherine Waterson, Billy Crudup, Danny McBride, Demian Bichir, Carmen Ejogo, Jussie Smollett, Callie Hernandez – Banda sonora de Jed Kurzel – Productora y distribuidora: Twentieth Century Fox. 

 

 

Mejor que su predecesora

En 2012, Ridley Scott trajo una de las películas de ciencia-ficción que más polémica causó a su paso. Prometheus dividió a los fans de Alien, y los seguidores de Scott, en dos bandos que era imposible que llegaran jamás a un acuerdo para volver a reconciliarse. Alien: Covenant, secuela de Prometheus, es lo que necesitaban ambos bandos para volver a reunirse con el director de Gladiator. Esta segunda parte, que llega cuatro años después de su predecesora, no es nada nuevo ni nada distinto a algo que ya hayamos visto otras veces, pero tiene una combinación de Alien: El Octavo Pasajero y de Prometheus que la hace sumamente encantadora y una pasada visualmente.

 

Alien: Covenant da respuestas a todas las incógnitas que Ridley Scott dejó en el aire en Prometheus. Toda la lógica que le faltaba a aquella -o, por lo menos, es de lo que se quejan los que no pueden ni ver diez minutos de metraje- queda compensada con la forma con la que se narran los acontecimientos de Covenant. En esta secuela, la nave Covenant tiene la misión de colonizar un nuevo planeta en masa para que la raza humana no se extinga jamás. Pero en mitad de su camino hacia ese planeta que se supone es un paraíso, la tripulación recibe una transmisión que les obligará a aterrizar en un mundo hostil del que nunca hubieran querido saber de su existencia.

 

 

Alien: Covenant, empieza siendo la típica cinta de aventuras en la que unos colonos llegan a un mundo completamente desconocido y, poco a poco, van descubriendo los enrevesados misterios que lo envuelven mientras que a su vez entran en contacto con los seres vivos que lo pueblan. En este caso, tienen contacto con unos pequeños xenomorfos con ganas de comerse todo lo que se mueve. De hecho, su inicio y el desarrollo de su primer acto recuerda bastante al de Alien vs Predator, donde un grupo de personas es llamado hacia un determinado punto para tenderles una trampa. En ese sentido, Scott combina de maravilla el cine de aventuras con el de la ciencia-ficción para luego transformarlo todo en un sinfín de escenas de terror donde los Aliens toman el protagonismo que no tuvieron en Prometheus.

 

Es más, veremos la evolución de su especie a lo largo del largometraje. Los cambios y las mejoras que los distintos tipos de alien sufrieron para que llegasen a convertirse en aquel que amenazo a Sigourney Weaver durante una saga de cuatro films. Es una de las cosas que Alien: Covenant ofrece para aquellos que buscaban el origen de Alien en Prometheus. Pues bien, aquí está servida y en bandeja de plata para resolver todas las dudas que rodean la misteriosa y amenazadora aparición de este pequeño devora-humanos. Los xenomorfos son explotados y aprovechados en esta ocasión para lo que fueron concebidos: crear escenas de terror gores muy potentes visualmente con cantidad de elementos que recuerdan a la saga que alzo a Scott al Valhalla del cine fantástico. Esta secuela sí que podemos asegurar que tiene múltiples momentos terroríficos que harán que, más de uno, salte de la butaca.

 

 

Ahora bien, por lo que no hay por donde cogerla es en el apartado de los personajes. Está claro que el director mide bien los tiempos del film para presentar como es debido a los protagonistas de la historia. Sin embargo, aunque conozcamos a los integrantes de la tripulación como es debido, sabemos que la mayoría morirán en la expedición y que serán víctimas de los xenomorfos u otros peligros del planeta en el que aterrizan para inspeccionar. La única que logra transmitir cierto carisma es la protagonista, Katherine Waterson en el papel de Daniels, que intenta ser una Sigourney Weaver en versión light. Y, por supuesto, el que lleva la batuta durante todo el largometraje es Michael Fassbender, del cual solo diré que su papel como androide es brillante para no hacer ningún spoiler.

 

Alien: Covenant es una de esas películas que demuestra que las secuelas no siempre son malas, y pueden superar a su predecesora. No esperéis ver un Alien: El Octavo Pasajero, porque aún teniendo elementos de ella, no pretende ni acercarse a su modus operandi ni estilo. Es el film que necesitábamos los fans para conocer de cerca el origen de estos babosos y peligrosos monstruos revienta-pechos.

 

Veredicto

Lo mejor: Ridley Scott ha traído de nuevo el terror propio de la saga de Alien bañado con una historia de aventuras (al inicio) y ciencia-ficción. Resuelve incógnitas de Prometheus y abre nuevas para el cierre de trilogía.

Lo peor: Que los haters de Prometheus la clasifiquen automáticamente de mala por el simple hecho de ser su secuela.

 

 

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