Asterix: el papiro del César. Llega la modernidad.

Debo indicar que cogí «Astérix: el papiro del César» con cierto escepticismo. Soy de los que no quedaron del todo satisfecho con el número previo: «Astérix y los pictos», y no estaba seguro de si la transición hacia los nuevos personajes iba a ser lo suficientemente rápido.

 

Pero me equivoqué, y fue una grata sorpresa. En este nuevo volumen se han «udertizado» mucho los personajes, a la par de plantearnos una trama fresca y nueva. ¿Fresca y nueva? ¿Por qué? Vamos a verlo.

 

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Un planteamiento adaptado a la modernidad

Los lectores de Astérix sabemos que a lo largo de sus álbumes se han tratado temas de rabiosa actualidad en su tiempo: la especulación inmobiliaria y la política urbanística en «La residencia de los dioses», la economía y el neocapitalismo en «Obélix y compañía», el turismo de «bajo coste» en «Astérix en Hispania», el muro de Berlín en «La gran zanja»… Y en este cómic se ha retomado esa política.

 

¿Y de qué se trata esta vez? Pues de la política y el manejo de la información. Se parodian los medios digitales actuales de una manera muy divertida. ¿Os imagináis el adaptar cosas como el correo electrónico, la peculiar redacción de los mensajes de MSN y WhatsApp, Twitter de manera que suenen creíbles dentro del mundo clásico romano? Pues lo hacen, fijaos… Fijaos bien:

-«[…]¿Podemos utilizar una de tus palomas?»
[…]
-«Anota: ‘Papi.loclzdo.al.gala‘»
-«¡Se ha ido!»
-«[…]¡No hemos indicado de qué aldea se trata!»
-«¡No tiene importancia! Enviaremos una paloma rectificativa. Basta con utilizar una paloma más pesada para que no adelante a la primera.»

 

¿Os suena? ¿A que todos hemos sufrido temas similares con el e-mail o el WhatsApp? Incluso hay cierta alusión a los piratas (por cierto, también harto conocidos) de la información. Lo veremos en las páginas 15 y 16.

 

PapiroCesarPalomas¡Y no sólo eso! Vemos cómo los druidas utilizan métodos de comunicación instantáneos a través de «Tuits«, haciendo un curioso juego de palabras entre la onomatopeya de la flauta druídica y el sistema de comunicación social que casi todo el mundo conoce y utiliza.

 

Alude también a las nuevas tecnologías con los nombres de los personajes. Así, casi al principio, llaman «Redwifix» al galo que difunde las noticias a Astérix. y, en lo tocante a los sondeos de información, tenemos al oráculo «Demoskopios», que alude a la palabra «demoscopia», que significa estudio de las opiniones, aficiones y comportamiento humanos mediante sondeos de opinión.

 

Pero no acaba la cosa aquí, sino que también trata otros temas de rabiosa actualidad: el mundo del márketing editorial, el lanzamiento de un best-seller… Y la manipulación de los hechos. Resulta una ejercicio de correa de transmisión adaptada sobre las técnicas y usos propios del tercer milenio que pide profundizar sobre ello:

 

Todo por mantener la imagen… Y un escriba númida

Todo comienza con la publicación de «De Bello Galico» (ya sabéis, el archiconocido «La guerra de las Galias» de Julio César). Bonus Promoplús, editor y consejero de César, le sugiere que elimine una parte de su libro, ya que supone una nota negativa en su camino de victorias y, por ende, afectar a su popularidad: «Reveses sufridos frente a los irreductibles galos de Armórica«. Sí… Creo que nos suena de algo. ¿Verdad? Además, en ese capítulo que pretenden eliminar, figuran una serie de aventuras que, si bien están adaptadas desde el punto de vista romano, nos sonarán a todos de algo: «La vuelta a la Galia», «El escudo arverno», «El rehén ibero» («Astérix en Hispania»), «El agente Detritus» («La cizaña»), «La residencia de los dioses»… Títulos bien conocidos por todos. Vamos a ver… ¡Si una vez editado se codea con el mismo Virgilio! Eso sí, debe de tratarse del joven Virgilio (70 a. de C. -19 a. de C.) recién llegado a Roma para estudiar.

 

PapiroCesarObelix

 

Pues bien, ni corto ni perezoso, Promoplús se dirige a la escribanía para destruir ese fragmento en todas las copias que los escribas númidas (elegante manera de referirse a un «negro literario«) están reproduciendo. Pero uno de ellos, un tal Gigatón (otra referencia a la era informática), filtra uno de los ejemplares de este apócrifo pasaje de «La guerra de las Galias» a un buhonero galo, Doblepolémix, que, inmediatamente, parte hacia la aldea de los irreductibles galos para poner a salvo tal testimonio histórico.

 

Obviamente, en cuanto Promoplús se entera, mueve todos sus recursos y comienza a moverse rápidamente con objeto de interceptar la información… Porque si el Senado se da cuenta de que César mintió, el escándalo sería enorme, y el Imperio Romano se vería sacudido desde sus cimientos. En tanto, los galos, fieles a su tradición correspondiente a la Galia céltica, mantienen sus registros usando una tradición oral, así que se dirigen al Bosque de los Carnutes (que, por cierto, no ha cambiado nada desde «La hoz de oro») para salvaguardar en la memoria colectiva los testimonios de la resistencia gala.

 

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¿Podrá Bonus Promoplús detener a Doblepolémix antes de que el secreto del César salga a la luz pública? ¿Llegará el conocimiento de estas aventuras hasta nuestros días? ¿Llegarán a tiempo para impedir el escándalo en las más altas cúpulas de la administración romana? Habréis de comprar el álbum «Astérix: el papiro del César» para averiguarlo, queridos lectores.

 

Es en este punto en el que hablaremos de la doble intención del uso de «escribas númidas». Los álbumes de Astérix se caracterizan, entre otras cosas, por el rigor casi arqueológico del que hacen gala para representar la Historia: así en la representación de los cascos con carrilleras típicos romanos, o sus lorigas segmentadas propias del periodo (entre los siglos I al III D. de C.), la geometría perfecta del campamento romano (castrum), la arquitectura típica de los celtas en la aldea gala, el vestuario en general (desde las togas a las túnicas cortas de los legionarios romanos, pasando por el uso de pantalones entre los celtas), etc. En este caso, lo del tema de los «negros literarios» («escribas númidas» en el cómic) viene al retortero de una curiosa nota histórica: Julio César, efectivamente, falsificó crónicas militares para aumentar su popularidad y justificar sus actividades militares al margen de las órdenes de la república, así como recibió la ayuda para la redacción de su obra de un «negro», Aulo Hircio, uno de los primeros «negros» documentados en la Historia de la Literatura.

 

Personajes conocidos… La mayoría franceses

Otra de las características que observamos dentro de «Astérix: el papiro del César» es la aparición de personajes conocidos dentro de la escena popular francesa, con algunos ilustres invitados en función de la demarcación geográfica en la que se circunscribe la acción. Así en los álbumes precedentes localizamos personajes como Jacques Chirac en el papel de Cayo Coyuntural en «Obélix y compañía», o Sean Connery en el papel de Ceroceroseix en «La odisea de Astérix», o el presentador Guy Lux como Matius Pratus en «La residencia de los dioses», sin olvidarnos actores como Lino Ventura desempeñando el rol del centurión Aerobus en «La cizaña» o Tony Curtis como el mismísimo Bruto («El hijo de Astérix»), o el ciclista Eddie Merckx (el mensajero belga en «Astérix en Bélgica»).
Obviamente, «Astérix: el papiro del César» no es una excepción. Aunque, al tratarse en esta ocasión de personajes que se mueven dentro de una esfera muy doméstica (al menos dos de ellos), me ha sido difícil llegar a identificarlos. Una de las razones del retraso de esta reseña. Pero vamos a descubrirlos: en la página 9 del álbum, veremos a un tipo identificado como un crítico del diario «El mundus», que es una buena caricatura de Frantz-Olivier Giesbert, un conocido crítico, periodista y presentador televisivo franco-norteamericano; Bonus Promoplús, en cambio, está visiblemente basado en la figura de Jacques Séguéla, conocido asesor y publicista que, entre otras cosas, dirigió la campaña de François Mitterrand en 1981, además de ser el fundador de la agencia de publicidad francesa Euro RSCG (actualmente, Havas Advertising).

 

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Es normal que en un asunto relacionado con toda la moda «punto com» un publicista o asesor publicitario sea el «malo»: conoce el funcionamiento del poder, y una de sus atribuciones -aprovechándose de ese conocimiento- es anticipar los posibles impactos mediáticos, así como medir los cambios en las distintas esferas de influencia. Un pensamiento muy contemporáneo recreado en la época romana clásica. ¿No creéis?

 

El otro personaje, que ya no es francés, es bien conocido por todos: Julian Assange, el ciberactivista australiano fundador de Wikileaks. Obviamente, está encarnado en Doblepolémix. Y es aquí en donde planeamos la pregunta que a todos nos estará rondando la cabeza… ¿Por qué no lo llamaron «Wikilix«? ¡Habría sido un nombre galo alegórico y perfecto!

 

¡AH! ¡Y no nos olvidemos de dos personajes notables más! Salen Uderzo y Goscinny. No os diré exactamente en dónde están, pero buscad en las páginas finales. Un homenaje muy emotivo que… Explica muchas cosas

 

En definitiva:

No nos olvidaremos de destacar otro elemento distintivo de los cómics de Astérix: los ingeniosos juegos de palabras (no sólo en las distintas adaptaciones del guión original, sino el el mismo uso del latín). Es un rasgo destacable porque, si bien en «Astérix y los pictos» ese rasgo típico perdió cierto nivel, en «Astérix: el papiro del César» vuelven a recuperar la importancia típica de los álbumes clásicos, dando lugar a hilarantes situaciones. Valga como ejemplo el uso del latín «ventus» (el viento) como sinónimo de «soplo» (en su acepción de aviso que se da en secreto y con cautela).

 

Es un cómic muy interesante, que es capaz de satisfacer tanto a niños como adultos (con guiños de apariencia inocente y que sólo los mayores percibiremos), así como portador de un mensaje dirigido, entiendo a la juventud: la Historia se falsifica, puesto que la escriben siempre los vencedores. Así que, independientemente de lo que se trate, siempre es bueno recordar que todo lo que viene en los libros es solo un pedazo de la auténtica verdad histórica.

 

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«Astérix: el papiro del César» es un cómic interesante, bien realizado y muy recomendable. Ferri y Conrad han hecho un estupendo trabajo y, seguro, para el próximo álbum se habrá «udertizado» mucho más.

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Francisco J. Illescas Díaz

Redactor nacido en el 75, sin más. Maestro de titulación y vocación, mas no de oficio; amante de la Historia y las buenas historias; cronista más que literato; redactor más que escritor e incansable investigador y lector; catedrático apócrifo de sarcasmo y sofística; discípulo de mucho... Y freak de primera generación.

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