Asesinato en el Orient Express, ¿era necesaria esta versión?

Cuando me enteré de que Asesinato en el Orient Express iba a tener una nueva versión cinematográfica, la emoción se apoderó de mi y apunte en el calendario la fecha de estreno. El casting prometía y la novela de Agatha Christie es una de mis favoritas. Además, existía un antecedente cinematográfico que había salido a las mil maravillas. Así pues, el mismo 24 de noviembre, fecha en la que la película de Kenneth Branagh llegó a las salas españolas, acudí a verla. Lo que me encontré, fue una película entretenida y que huele a cine clásico, pero que chirría en varios puntos si la comparas con la novela y la película de Sidney Lumet.

Crítica de Asesinato en el Orient Express

Nada más comenzar Asesinato en el Orient Express, algo ya no me cuadraba. La película comienza en Jerusalén en donde Hercules Poirot tiene que resolver un caso. ¿No se supone que la novela empieza en Estambul? Son 20 minutos extra de artificio y color para presentarnos a un Hercules Poirot perfeccionista y un tanto narcisista porque “soy el mejor detective del mundo” Mientras que en las novelas, el personaje creado por Agatha Christie es un tipo afable y poco dado al espectáculo. Es un detective retirado que busca resolver casos que le atraigan por su complejidad intelectual y el que ha creado Branagh es más un Sherlock Holmes.

Sidney Lumet, en su película de 1974, con mucho menos presupuesto y rodando en un plato, sólo necesito unos minutos para meternos de lleno en las intrigas de Asesinato en el Oriente Express y crear una de las mejores adaptaciones cinematográficas de una novela de Agatha Christie. Albert Finney está soberbio en su papel de detective belga y está acompañado por un reparto de lujo con Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Sean Connery, Anthony Perkins, Vanessa Redgrave y Jacqueline Bisset. En la película de 2017, el verdadero protagonista es Kenneth Branagh y el resto de personajes pasan a tener un rol muy secundario.

En términos de argumento, salvo los primeros minutos que os hemos contado, la adaptación de Branagh es bastante fiel al original, aunque con licencias a la hora de cambiar la nacionalidad de algunos personajes. El famoso detective Hercules Poirot está viajando en el Orient Express cuando uno de sus pasajeros es asesinado. Frente a un conjunto de pistas dispares y posibles sospechosos, Poirot comienza su investigación. La presentación de todos los personajes y su interacción en el tren, hasta que se comete el asesinato, tiene un montaje prácticamente idéntico al de la película de 1974 en lo que podría ser una especie de homenaje.

Pero, tras esto, hay un exceso de dramatización en la película de Branagh. Lo que Agatha Christie creó como un sofisticado y misterioso asesinato, aquí se ha convertido en una película de acción y suspense, donde la violencia y el drama están presentes más de lo que deberían. Hay persecuciones, tiroteos, confesiones de última hora y discursos con tono moralista. Es normal que haya una cierta dramatización para aumentar la sensación de misterio, pero en exceso mata la sutileza con la que Agatha Christie nos iba presentando todas las situaciones y giros en el argumento.

ATENCIÓN SPOILER Otro sorpresa es la revelación de una antigua amada de Hercules Poirot con el nombre de Katherine. Se supone que es su esposa o novia fallecida, algo que en las novelas nunca se ha dado a conocer. ¿Es necesario? Sinceramente, no. Además, son momentos bastante absurdos que no tienen ningún sentido dentro de la trama de la película FIN SPOILER

Por otro lado, en la novela de Agatha Christie todo el misterio transcurre dentro del tren. Pero, en la película, Branagh se empeña en sacar la acción fuera para que respiremos y no nos ahoguemos. Lo utiliza como recurso teatral, pero no es necesario, esas mismas escenas se podrían haber desarrollado en uno de los salones del Orient Express, igual que ocurre en el libro y en la película de 1974.

Visualmente es espléndida y algunos momentos, especialmente a partir del asesinato, son puro cine clásico de investigación. Artísticamente, toda la decoración del tren y los vestuarios están muy cuidados, casi parecen sacados del propio tren. Dicho todo esto, esta nueva versión de Asesinato en el Orient Express es una película interesante y entretenida, si te olvidas de todo lo anterior y aceptas los añadidos a la novela. No es mala película, pero tampoco es perfecta.

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