Arrow: Crítica doble de principio de la temporada 4

Arrow ha regresado a antena. The Cw comenzó la emisión de su temporada 4 la pasada semana. Con el episodio de “Green Arrow“, Stephen Amell volvió al rol de Oliver Queen, el álter ego del vigilante de Starling City (ahora Star City), y con el capítulo “The Candidate” la trama de esta cuarta temporada comienza a desarrollarse, revelando un siniestro complot que amenaza con volver a hundir la ciudad que el héroe ha jurado proteger.

 

La serie toma un rumbo nuevo con otra novedad. En este caso, la del villano titular de esta cuarta temporada de Arrow, Damien Darhk (Neal McDonough). Darhk se presenta como una amenaza bastante real cuyas acciones tendrán consecuencias tanto en Flash, la serie hermana de Arrow, como en Legends of Tomorrow, el spin-off de ambas que reunirá en un mismo grupo a héroes y villanos.

 

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De este modo, Arrow comienza una nueva etapa que los productores anunciaron mucho más “luminosa”. ¿Será cierto o solo fue una aseveración para crear revuelo?

De Arrow a GREEN Arrow

Una de las críticas que con mas dignidad encajó en su momento Arrow fue precisamente la de imitar a Batman Begins con algunos toques de Perdidos y elementos propios de culebrón adolescente. Esto, aunado al hecho de que la serie parecía “nolanizar” un héroe callejero bastante más distendido que el Caballero Oscuro, había dejado bastante frío al fandom tradicional del héroe, a pesar de que el público generalista parecía entusiasmado con este calco de fórmula para la televisión. De hecho, los neófitos que se habían enganchado al personaje por la serie ni siquiera sabían que el nombre del personaje era Green Arrow, sino que se limitaban a llamarlo directamente “Arrow”.

 

Este efecto viene a disolverse en esta temporada 4 de Arrow, cuyo primer capítulo marca tanto con su título (Green Arrow) como con su trama un antes y un después en la serie de la cadena The CW. Tras el éxito de Flash con un discurso en que el género de superhéroes se cree a sí mismo sin tener que recurrir a excesivo realismo y dramatismo, los productores apuestan por rebajar el tono trágico de un héroe al que trataron de convertir en Batman y apuestan por regresar a las raíces más distendidas de un héroe que en los cómics se le conoce precisamente por su agudeza y buen humor.

 

Realmente el héroe no cambia, en esencia, pero sí sus métodos y la relación con su equipo. Ya no estamos ante un héroe torturado, trágico y con graves problemas psicológicos. Ahora se trata de un hombre nuevo que pretende solucionar los problemas de su ciudad por el buen camino, siendo un ejemplo a seguir. Esto es, dejar de ser el vigilante Arrow para ser un símbolo: Green Arrow.

 

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Sin embargo, con el episodio de  “Green Arrow”  asistimos a un punto de inflexión donde la serie, tras tres temporadas preparando al público, vira para servirnos una serie de superhéroes de acción real, con villanos, disfraces y nombres en código. Aunque se mantiene una estética oscura y nocturna, Arrow alivia la carga que venía trayendo desde hacía tres años y opta por creerse a sí misma, haciendo una autocrítica de todo lo que nos ha ido vendiendo hasta ahora. De hecho, auguramos un desfile de supervillanos en breve, que nada tendrá que envidiar a Flash o a Legends of Tomorrow.

 

Quizá otro punto relevante de esta cuarta temporada sea precisamente el hecho de que explora la historia y la trama del Oliver Queen de los cómics y comienza a tomar nota de las historias clásicas. Sin haceros SPOILERS, únicamente os diremos que finalmente Oliver optará por convertirse en una figura pública e influyente, tal y cómo pasó en los cómics. Y hasta aquí podemos contaros para no estropearos el episodio de “The Candidate“.

 

Por otro lado, no podemos olvidar que, como os veníamos diciendo, es el camino que Arrow ha recorrido hasta este momento. Y precisamente ese es el quid de la cuestión con esta temporada 4. Debido a la construcción de la serie durante los tres pasados años, su cuarta temporada depende de lo narrado en las tres temporadas anteriores. Esto implica numerosas referencias a lo sucedido anteriormente, en especial al desenlace de la tercera temporada, en la que ciertos personajes sufrieron ciertos percances. Aunque esto demuestra un ingente esfuerzo en la construcción narrativa del mundo, a ciertos espectadores (sobre todo los más despistados) les puede costar encajar todas las piezas.

 

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No olvidemos tampoco al Damien Darhk de Neal McDonough, quien es otro eje importante de esta temporada 4 de Arrow. Como “gran malo” tiene la misma característica que los anteriores villanos: carisma y estilo propio. Damien sigue la marca de sus antecesores y desde el primer momento se nos postula como tipo con una forma de actuar y pensar muy definida. No se trata tanto de un anarquista o un terrorista al uso, sino de un verdadero titiritero, tan mortal desde detrás de las bambalinas como en las distancias cortas. Ahora bien, si logrará medirse mano a mano con el Malcolm Merlyn de John Barrowman o el Deathstroke de Manu Bennett es algo que aún se habrá de ver.

 

En conjunto, la cuarta temporada de Arrow podría decirse que mantiene el nivel de las anteriores temporadas, pero con un discurso mucho menos duro y sin tratar de ser innecesariamente seria. Conscientes del desinfle que supuso la anterior temporada, sus guionistas parecen haber decidido enfilar por otros derroteros, tratando de comenzar una nueva carrera con una fórmula bastante más fantástica, alejándose del falso hiperrealismo de “superhéroes reales” para elaborar un producto que acepta la idea de los cómics en donde magia, fantasía y ciencia-ficción se dan cita en un entorno más o menos realista. Esto es aceptar que los superhéroes no son tragedias griegas, sino entretenimiento puro y duro.

 

 

 

 

 

 

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Jesús Delgado

Periodista, friki y cinéfilo. Devoro libros, películas, cómics y todo lo que se me pase por delante. Co-fundador de Cinco 79