All-Star Superman – Review de una carta de amor

All_Star_Superman_CoverAll-Star Superman se considera uno de los mejores cómics de la historia de Superman. Grant Morrison  y Frank Quitely son los responsable de esta novela gráfica publicada entre 2005 y 2008 y que supone uno de los más bellos y sólidos homenajes a Superman y a toda la mitología que rodea al Hombre de Acero. Ambientada en un mundo basado en la Edad de Plata y de Bronce de los cómics (años 60-80), All-Star Superman nos propone una encrucijada de difícil asimilación: ¿Y si Superman se estuviera muriendo lentamente, consumiéndose por un cáncer debido a una excesiva dosis de radiación solar?

Con esta premisa arranca el cómic que nos ocupa. Durante el año de vida restante que le queda, el Último Hijo de Krypton se preparará para despedirse de sus seres queridos, preparando un legado y realizando doce trabajos que le convertirán en leyenda, trascendiendo la mortalidad y su propio nombre, al tiempo que se convierte en uno con el Sol.

Una carta de amor a Superman

Una cosa se puede decir de All-Star Superman y es que es un cómic con mucho corazón. Aunque si bien es una tónica enfermiza y redundante la del odio a los superhéroes y la crítica feroz a estos por parte de la escuela británica de guionistas desde que Alan Moore empezó su desconstrucción con La Broma Asesina o Watchmen, Grant Morrison cimienta su argumento en otros presupuestos: los de defender al superhéroe clásico.

Todo su discurso huye de los tiempos modernos y de esa necesidad enfermiza de demonizar a la etapa clásica de los supehéroes, tratando de hacerlos siniestros, retorcidos e hiperrealistas. En su lugar acepta las convenciones más básicas de el mundo de estos y lo abraza, desarrollando con coherencia y adaptándolos a los gustos actuales, sin por ello hacerle perder el sabor original.

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La historia de All-Star Superman no nos presenta a un Hombre de Acero depresivo, de dudosa moralidad o sencillamente miserable, en un afán de hacer innecesariamente realista a un personaje que juega en otra liga: la de los símbolos culturales. Demostrando por qué es el mejor guionista británico en activo, bastante muy por encima de otros representantes actuales como Garth Ennis (Preacher) o Mark Millar (Kick-Ass), Morrison abrazo la simbología  de Superman, su significado y significancia popular como símbolo de esperanza y de bondad y lo desarrolla en su hora más oscura, la de una muerte que no puede eludir, puesto que está escrito que morirá quiera o no. Lo cual, por cierto, no solo es una moralina que tiene una lectura muy óptima en el contexto del personaje, sino que también propone una moraleja esperanzadora para hombres menos súpers, que también saben que su final está cerca.

A lo largo de los doce números (o capítulos) que componen la obra, vemos un Superman que dentro de los presupuestos clásicos de optimismo y luminosidad, acepta su destino y lejos de abandonarse, decide seguir marcando la diferencia hasta su última hora y más allá. Para ello, Morrison toma la idea de los Doce Trabajos de Hércules y realiza una adaptación de esta idea a Superman, proponiendo los trabajos que definirán al Hombre de Acero como un mito cuyo eco resonará a lo largo de los siglos venideros.

Quitely, ese retratista de dioses

Por otro lado, tampoco hemos de perder de vista a Frank Quitely, y no nos debe extrañar que él sea el designado para esta obra. Morrison y él ya habían trabajo con anterioridad en JLA – Tierra 2, un cómic en el que el escocés ya había demostrado su solvencia para retratar estereotipos y arquetipos encarnados. El bien, el mal, la fuerza, el valor, la vileza… Quitely es uno de los artistas que mejor retratan las cualidades humanas, dotándolas de cuerpo y rostro. En All-Star Superman, el ilustrador realiza una labor similar, retratando a Clark, Lois, Lex Luthor, Jimmy Olsen y el resto de los personajes del mundo de Superman, atendiendo a este principio.

Clark, en ese aspecto, se construye como un ser torpón y bonachón, que incluso aún sabiendo nosotros quién es realmente, el dibujante llega a plasmar cómo se tratan de dos personalidades opuestas. Luthor como un villano andrógino y alimentado de vilis, que curiosamente retiene algunas señas identidad de su odiado enemigo, como sus celas, las cuales se pinta como él de manera subconsciente.

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Todo este trabajo de ilustración, limpio, claro y diáfano, a su vez contrasta con las tintas y los colores digitales de Jimmy Grant, quien es el artífice del tono luminoso y esos colores tan vivos y radiantes del cómic, que realmente convierten al sol y al día en un protagonista más de la trama. Sin él los doce últimos trabajos de Superman estarían incompletos.

En conclusión All-Star Superman es una lectura recomendadísima para los amantes de Superman y de los superhéroes clásicos. Pero también para lectores modernos, seducidos por las erroneas tendencias del cine actual, empeñado en hacer serio en exceso un producto basado en mitos y cuentos, cuyo fin es el de dar esperanza, no el de generar miedo. Tanto es así que quizá más dosis de este cómic le habría hecho falta a Zack Snyder en su Hombre de Acero y en su Batman v Superman. Más luz, más Hombre del Mañana y menos rechinar de dientes para un superhéroe que simboliza ese ideal superior al que todos aspiramos.

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Jesús Delgado

Periodista, friki y cinéfilo. Devoro libros, películas, cómics y todo lo que se me pase por delante. Co-fundador de Cinco 79