Agentes de SHIELD: Chaos Theory – Crítica de S03xE07

Agentes de SHIELD ha logrado rizar el rizo con su séptimo episodio de la tercera temporada: Los últimos 60 segundos de episodio aportan más al desarrollo de la trama que los 40 minutos previos de capítulo. Porque la verdad es que hasta después del «We’ll return in a moment» que da paso al último corte publicitario de cada episodio, el argumento avanza más bien poco.

 

El guión del episodio semanal de Agentes de SHIELD tiene todas las buenas intenciones del mundo: intenta que profundicemos en la psique de May, que la conozcamos por dentro, que aprendamos cómo piensa y por qué. Algo similar a lo que hicieron al final de aquella ya lejana primera temporada, cuando tenía sus más y sus menos con la apodada Skye. El problema reside en basar tu episodio en planos medios de May cuando la actriz, Ming-Na Wen, gesticula menos que Kimi Räikkönen.

 

 

Lincoln Campbell vuelve echando chispas. Creemos que va a la misma barbería que Fandral, el amigo de Thor. Imagen promocional de ABC.com

Amores reñidos…

Nuestro querido Stan Lee suele mencionar como una de las claves del éxito del Universo Marvel su desarrollo como soap operas, como culebrones. Agentes de SHIELD sin duda va por ese camino, aunque habrá que ver si con la misma suerte.

El doctor Garner no es gran fan de este episodio... Imagen promocional de Marvel.com
El doctor Garner no es gran fan de este episodio… Imagen promocional de Marvel.com

 

En el episodio de la semana pasada, un malherido Werner von Strucker confesaba a May que el inhumano ‘puercoespín’ Lash era, en realidad, el doctor Andrew Garner. La asiática quedaba entonces en estado de shock, porque una no se entera de que su amado va transformándose y matando gente todos los días. Por ello, May se pasa el capítulo recordando lo felices que eran en la playa de vacaciones los dos en su intento de reconciliación que, como ya sabíamos, no prosperó porque el psiquiatra puso tierra de por medio.

 

Mientras estos dos se interrogan, discuten, confiesan, y aman, todo al mismo tiempo, Phil Coulson y Rosalind Price mantienen su tonteo. Es más, Price llega incluso a caernos bien en algún momento del episodio, pese a ese aspecto de señorita Rottenmeier. Eso sí, su relación con Daisy mantiene toda la tirantez posible por la desconfianza mutua. Choque de trenes: ¿los inhumanos son un arma descontrolada que necesitan ser curados, o sólo precisan que les den clases de autocontrol? Los agentes de SHIELD tendrán que responder la pregunta al final del episodio. Al menos para un caso en concreto.

 

Un amorío más por hoy: el triángulo Fitz-Simmons-Will. Tras haberle confesado a Fitz sus escarceos con el astronauta que había llegado al mismo planeta que ella, Simmons le confía la tarjeta de memoria de su móvil por si le puede aportar información sobre cómo volver. Pero en esos meses en los que estaba sola en el planeta, ella grababa sus reflexiones dedicándoselas a él (como vimos en «4.722 Hours«)… así que el científico va a descubrir más de lo que le gustaría.

 

¿Qué hay de Ward? ¿Y de Lincoln? ¿Y de von Strucker? Preguntas que se quedarán sin respuesta para no desvelar partes fundamentales del argumento de un episodio de Agentes de SHIELD que flojea en líneas generales, pero que concluye muy arriba, para dejarte con la sensación de «¡Haber empezado por ahí!».

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Javier Collado

Marvelita sin complejos, crítico del 'Mefistazo' y amante de la Edad de Plata

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